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Colombia, llena de preguntas

La sorpresa de Rodolfo Hernández, al colarse en el ballotage del próximo domingo, modificó el escenario de la campaña.

El mundo 16/06/2022
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La primera vuelta presidencial en Colombia arrojó un resultado inesperado. Gustavo Petro, el favorito y candidato por la coalición de izquierda, quedó en primer lugar con 40% de los votos. En segundo fue un candidato desconocido: el independiente Rodolfo Hernández. El buen desempeño de la izquierda ya estaba anunciado desde las primarias de marzo. Hernández, cuya irrupción a última hora tomó a la mayoría por sorpresa, obliga a reconsiderar lo que creíamos saber sobre esta elección.
 
Varios analistas han calificado de terremoto político los resultados de la primera vuelta, y no es para menos. Quien sea que asuma la presidencia, será en las de un candidato abiertamente 'anti-establishment', lo que parece un mensaje ciudadano claro de insatisfacción con la clase política y el statu quo. No importa quien resulte elegido: ante la ausencia de un candidato de derecha y de los partidos políticos tradicionalmente dominantes, se inicia una nueva era en la política colombiana.

Hasta la primera vuelta, Petro tenía el monopolio del discurso del cambio. Ahora que su oponente ya no es el establishment, sino otro candidato que también se presente como alternativa a lo de siempre, la campaña tendrá que ser diametralmente diferente.

Aunque Petro parece tener una ventaja considerable frente a su oponente en número de votos, la posibilidad de que Hernández se haga con la Presidencia es, al día de hoy, real. Es un empresario que fue alcalde de Bucaramanga en 2015. Su discurso es tan sencillo como potente: anti-corrupción y anti-políticos. Hernández conectó con votantes insatisfechos con el sistema político y con el Gobierno.

Entre lo nuevo que no termina de nacer y lo viejo que no termina de desaparecer, llegaron a la segunda vuelta dos expresiones de un descontento generalizado. Petro, el representante de los descuidados a la izquierda por el sistema. Él es el progresismo, la equidad de clases, el ambientalismo, los derechos de las mujeres, la redistribución, el quiebre del modelo capitalista financiero. Hernández, el representante de los descuidados por todos. Él es el combate a la corrupción, el asalto al sistema, el anticasta política, el que resuelve los problemas que nadie te resuelve. Si los dos son el cambio, ¿quién es el cambio? Todo es el cambio. 
 
Esta falta absoluta de previsión sobre lo que puede pasar el domingo tiene un sustento. El gráfico a continuación muestra la evolución de las encuestas para el ballotage. Como ves, Hernández tuvo una suba pero ahora aparece todo más parejo.

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En un escenario tan peleado, cada voto cuenta. Petro juntó 8,5 millones de votos y Hernández casi 6. Con 10 sos presidente en Colombia, si el otro no saca más. Pero hay otro interrogante más: ¿cuánto de esos votantes que lograron en primera vuelta van a volver a confiar en ellos?

Con tanto fuego cruzado, aparece un interrogante: la participación electoral en un país con voto optativo. Si aumenta la participación electoral, los candidatos se pueden beneficiar dependiendo de quienes salgan: si salen más jóvenes, Petro se puede favorecer. Si salen los mayores, Hernández puede beneficiarse.

Si el margen de victoria es muy estrecho, puede haber denuncia de fraude electoral por parte del perdedor.

El peor de los temores.

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