Entender es informarse Entender es informarse

Tregua o ruptura

El País 03/04/2022
B54EE43C-0DCE-4DC5-8A2C-BA4C17C9900E

Como el 24 de marzo, los Fernández no pudieron mostrarse juntos tampoco en los actos por los 40 años de Malvinas. Mientras la situación interna se agrava, Cristina insiste en la economía y ya no disimula. El pedido es la destitución de Guzmán. El acuerdo que parece lejano.

Los publicistas que idearon el lema “Malvinas nos une” no pudieron anticipar, que cuando el mensaje se multiplicara en los actos por los 40 años del inicio de la guerra, el gobierno se encontraría en un estado de fractura de tal magnitud que en dos fechas sensibles, como el 24 de marzo y el 2 de abril, Alberto y Cristina no pudiesen mostrarse juntos.

Los actos por Malvinas mostraron, no solo distancia personal sino hasta qué punto la pelea doméstica todo lo abarca. Sergio Massa nos une, podría ser el eslogan de un gobierno que cruje y se fragmenta. O, quizá, Mauricio Macri nos une. Que esté Macri ahí, de nuevo, como amenaza, es lo único que puede servir para volver a estar juntos, o no tan lejos.

Pero el fantasma Macri no alcanza para desandar la pelea política. La situación interna, aunque se retome la comunicación, solo tiende a agravarse. De los pedidos de una cumbre entre Alberto y Cristina, se pasó a tratar de construir una nueva normalidad que permita mantener activo el gobierno para luego escalar a un nuevo estadío: acuerdos, pensados para una futura disputa.

La metáfora bélica suena mal frente al aniversario del desembarco en Malvinas pero, en términos políticos, es lo que está ocurriendo: Alberto y Cristina alistan las tropas para una batalla posible o, en el mejor de los casos, para estar más fuertes para sentarse a negociar la paz.

Cristina fracasó en la paritaria personal con Alberto, luego recurrió a cartas y discursos, y dispuso renuncias para forzar que el presidente la escuche. Eligió, ahora, el camino de la agenda propia. El proyecto sobre los fondos de argentinos en el exterior, que estiman en 350 mil millones de dólares, se nutre de un texto de David Lipton, director interino del FMI, y revisita con el estilo de la vice la cuestión deuda porque aparece como “alternativa”, para discutir algo más importante: quien paga el acuerdo con el fondo.

El proyecto parece condenado a naufragar, aunque el kirchnerismo prevé que al menos expondrá a la oposición porque la obligará a definir una postura. Pero, detrás, con esos despliegues Cristina, Máximo Kirchner y sus legisladores, explicitan de manera abierta no solo sus diferencias sino, sobre todo, su desarraigo del gobierno.

La presión explícita de Cristina para desplazar a Guzmán opera, hasta acá, en el sentido inverso. La paradoja para Fernández es que la crisis interna del FdT requiere que el mapa del gobierno y de su gabinete se modifique, se adapte al nuevo escenario de alianzas y rivales. Pero, hasta acá, se resiste a hacer cualquier movimiento: así como no parece dispuesto a entregar a Guzmán, tampoco da señales de avanzar con el desplazamiento de funcionarios de La Cámpora.

De algún modo, quizá con ese objetivo oculto, Cristina logra que Alberto salga de la parálisis. En su dispositivo hay un diagnóstico lapidario sobre el presidente, referido a la desconexión con la situación social. La burbuja Olivos. Sobre ese argumento, monta sus acciones políticas.

Será en el mejor de los casos, el apotegma de Flavio: “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”.

Te puede interesar

7E9C43B6-4128-4A6A-BB6D-31BE5EC90A3A

Una semana más

El País 19/05/2022

Si no te censaste ayer y no habías hecho el Censo digital, podés hacerlo hasta el 24 de mayo.

Lo más visto

Newsletter