Una IA analiza el rostro y estima el riesgo de muerte en pacientes con cáncer

Sociedad 21/10/2026

IMG_0351

No está demostrado que el rostro sea el espejo del alma, pero hay estudios que indican que sí podría reflejar el estado de salud. Un trabajo
publicado en The Lancet Digital Health va en esta línea mediante un análisis elaborado con inteligencia artificial, que es capaz de extraer de una fotografía facial señales vinculadas tanto con la edad como con la supervivencia de pacientes con cáncer.

¿Puede una foto revelar información sobre las posibilidades de supervivencia de una persona con cáncer Investigadores de Mass General Brigham, en Estados Unidos, desarrollaron un sistema capaz de estimar la edad biológica y predecir el riesgo de mortalidad de pacientes oncológicos a partir de una imagen facial.

El avance no consiste en detectar una expresión, una arruga o un signo visible de manera aislada. La tecnología busca identificar patrones sutiles que podrían reflejar el envejecimiento biológico y el estado general de salud. Los resultados son prometedores, aunque todavía se necesita más investigación antes de que esta herramienta pueda incorporarse a la práctica médica habitual.

Más de 40 millones de imágenes faciales fue la base utilizada para entrenar el modelo de inteligencia artificial FAHR-Face. 34.363 fotografías de pacientes con cáncer se utilizaron para ajustar específicamente la herramienta destinada a estimar el riesgo de supervivencia. Dos herramientas complementarias: FAHR-FaceAge estima la edad biológica a partir del rostro, mientras que FAHR-FaceSurvival analiza patrones faciales para predecir resultados de supervivencia.

Más del triple de riesgo: los pacientes ubicados en el grupo de mayor riesgo presentaron aproximadamente 3,2 veces el riesgo de mortalidad del grupo de menor riesgo, incluso después de ajustar el análisis por factores clínicos.

Estas cifras describen asociaciones estadísticas entre grupos de pacientes. No permiten predecir con certeza el destino de una persona en particular.

El sistema, denominado FAHR-Face utiliza una fotografía para extraer información de los rasgos faciales y construir indicadores relacionados con la salud.

Una de sus herramientas estima la edad biológica, que no siempre coincide con la edad cronológica. La otra busca establecer una relación entre los patrones faciales y los resultados de supervivencia de pacientes oncológicos.

La hipótesis es que el rostro puede contener señales sutiles vinculadas con el envejecimiento, la fragilidad física y los efectos de una enfermedad. Sin embargo, los mecanismos exactos que explican todas las predicciones todavía requieren mayor investigación.

En el futuro, este tipo de tecnología podría convertirse en una herramienta complementaria para ayudar a los médicos a evaluar el estado general de un paciente antes de indicar tratamientos intensivos, como determinadas cirugías, radioterapia o terapias sistémicas.

Una evaluación rápida y no invasiva podría aportar información adicional cuando otros indicadores clínicos sean limitados. El objetivo no es sustituir los estudios médicos, los análisis de laboratorio ni el criterio profesional, sino sumar otra fuente de información para una atención más personalizada.

Pese a los resultados alentadores, el sistema todavía no debe considerarse una herramienta de uso clínico rutinario. Es necesario comprobar su funcionamiento en poblaciones más amplias y diversas, estudiar posibles sesgos y determinar cuánto aporta frente a los métodos de evaluación médica ya existentes.

Además, una predicción de riesgo no equivale a un diagnóstico ni constituye una sentencia individual. La tecnología estima probabilidades a partir de patrones observados en grupos de pacientes.

El estudio demuestra el potencial de utilizar imágenes cotidianas como fuente de información biomédica. Si futuras investigaciones confirman su utilidad, el análisis facial podría sumar una nueva herramienta a la evaluación del riesgo en oncología.

IMG_0352

En un segundo algoritmo, FAHR-FaceSurvival, los investigadores entrenaron al sistema con 34.363 fotografías de pacientes con cáncer y sus datos de supervivencia. El cuartil clasificado con mayor riesgo tuvo más del triple de mortalidad que el de menor riesgo, después de ajustar por variables como edad, sexo, tipo de cáncer, intención del tratamiento o técnica de radioterapia.

Los autores comprobaron que su cálculo de edad apenas variaba con el maquillaje, la iluminación, la expresión facial o el ángulo de la foto. También observaron que el modelo de edad se fija sobre todo en los pliegues nasolabiales, la frente y las sienes, mientras que el de supervivencia presta más atención a la zona bajo los ojos y al puente nasal.

Para despejarlo, habría que contrastar el cálculo facial con los biomarcadores que ya se emplean para medir la edad biológica, como los relojes epigenéticos basados en cambios químicos del ADN, los marcadores inflamatorios, la función inmunitaria, la fuerza muscular o la capacidad cardiorrespiratoria.

No es una sentencia individual. Una puntuación alta no significa que una persona vaya a morir ni permite afirmar con certeza cuándo. No reemplaza a los médicos. La herramienta necesita validación antes de incorporarse de forma habitual a la práctica clínica. No diagnostica el cáncer mirando la cara. Su objetivo es aportar información en pacientes que ya tienen cáncer, para ayudar a evaluar su estado general y orientar decisiones terapéuticas.

Te puede interesar
Lo más visto