
Hugo es un “milagro” . Vino al mundo a pesar que su madre nació sin útero. La donación de este órgano femenino por parte de una mujer que había fallecido permitió el excepcional embarazo convirtiéndose en el primer bebé nacido en estas circunstancias en Reino Unido. En el mundo se han dado cerca de una treintena de nacimientos en estas mismas circunstancias.
Grace Bell, nació con el síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser, una enfermedad que provoca tener un útero subdesarrollado o directamente no tenerlo. Bell nació sin este órgano muscular imprescindible para poder gestar un bebé. Siempre le dijeron que no quedarse embarazada. Y por eso la llegada de su hijo Hugo es un “milagro”. El bebé nació en el hospital Queen Charlotte's and Chelsea de Londres, un año después que su madre optara a la donación del útero de una mujer que había fallecido. Tras el trasplante, empezó un proceso de fertilidad que concluyó en la gestación y nacimiento de Hugo, que vino al mundo con poco más de tres kilogramos de peso.

Síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser
El hito médico, del que únicamente hay dos precedentes más en Europa, se produjo gracias a la generosidad de una mujer donante. El útero se implantó en Grace Bell, pero cuatro personas más se beneficiaron de la donación de sus órganos. Grace Bell, fue diagnosticada desde la adolescencia con síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser (MRKH), una enfermedad poco frecuente que provoca la ausencia o el desarrollo incompleto del útero.
Grace Bell describió la llegada de su hijo como un hecho impensado tiempo atrás. “Nunca, jamás pensé que esto sería posible. Soy la persona más feliz”, expresó tras el nacimiento.
A diferencia de otros órganos, el útero que ha recibido Bell, no estará en su cuerpo para siempre. Cuando la pareja decida no tener más hijos, se lo extarerán para evitar que tenga que tomar medicamentos inmunodepresores el resto de su vida.
El nacimiento de Hugo es resultado de un ensayo clínico sobre trasplante de útero actualmente en marcha en el Reino Unido. El objetivo es determinar si el procedimiento puede volverse una opción aprobada y accesible para mujeres en edad fértil nacidas sin útero funcional. Hasta ahora, se practicaron 10 trasplantes dentro del estudio, con solo un bebé nacido mediante útero donado por persona fallecida y otro por donante viva.
El profesor Richard Smith, director de la investigación, subrayó el logro para quienes recibieron un diagnóstico adverso. Smith estuvo presente en el nacimiento de Hugo y destacó el trabajo de un “gran equipo” desde la intervención inicial hasta el parto. Isabel Quiroga calificó el nacimiento como un “avance para la trasplantación de órganos en el Reino Unido”.
A nivel internacional, la experiencia en trasplantes de útero de donante fallecida es limitada. Según especialistas citados por la BBC, son pocos los bebés nacidos en Europa tras este tipo de procedimiento.








