
El 80% del territorio de Groenlandia está cubierto por una capa de hielo glaciar de hasta 2 kilómetros de grosor. Su eliminación será la causa del fenómeno
El hielo de Groenlandia se está derritiendo a pasos agigantados a causa del cambio climático. Un equipo de la Universidad de Barcelona ha analizado los datos desde el año 1950 hasta el 2023. Lo que han encontrado es que, en las dos últimas décadas, la aceleración del proceso es muy grave.
Desde 1990, el área total afectada por episodios de derretimiento extremo ha alcanzado alrededor de 2,8 millones de kilómetros cuadrados. Por ejemplo, la isla tiene una superficie aproximada de 2,166 millones de km cuadrados, por lo que mantener este ritmo durante siglos podría provocar una pérdida masiva de hielo, aunque los científicos advierten que el proceso no es lineal.
Groenlandia registró temperaturas récord durante enero de 2026 y en pleno invierno, la nieve se derritió como si fuera primavera. De acuerdo al Instituto Meteorológico de Dinamarca (DMI), en la capital Nuuk la temperatura se posicionó en un promedio mensual de 0,1 °C durante el primer mes del año, es decir, unos 7,8 °C por encima del promedio de los últimos 30 años.
Los especialistas señalaron en un comunicado que las temperaturas inusuales se extendieron en toda la costa oeste de Groenlandia. En Nuuk se registraron 1,4°C arriba del último récord histórico que se había alcanzado en 1917, hace 109 años, mientras que en Ilulissat la media fue de -1,6 grados, 1,3 grados por encima del anterior récord de 1929.
El aumento de la cantidad de agua se ha multiplicado por seis desde 1990
Esto provocaría un aumento de la cantidad de agua, aunque en los últimos años tampoco ha parado de crecer. Desde el año 1990, Groenlandia la ha multiplicado por seis: ha pasado de 12,7 gigatoneladas por década a 82,4 gigatoneladas por década. Con estos datos, no es de extrañar que siete de los diez episodios de deshielo más graves de Groenlandia se hayan producido desde el año 2000.

Los científicos de la Universidad de Barcelona han llegado a la conclusión de que la producción de agua por el deshielo desde el año 2000 ha aumentado un 25%. Esto se produce porque la atmósfera es mucho más cálida que antaño, aunque los tipos de sistemas meteorológicos sean prácticamente los mismos.
Josep Bonsoms, autor principal del estudio, asegura que, a pesar de que este problema es de Groenlandia, las consecuencias son mundiales: “La rápida transformación de la capa de hielo no sólo tiene consecuencias ambientales globales, como el aumento del nivel del mar y posibles alteraciones en la circulación oceánica, sino que también sitúa al Ártico en el centro de nuevas dinámicas estratégicas, económicas y territoriales”.







