

El Gobierno británico y grupos empresariales expresaron su preocupación después que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara un arancel del 10% sobre todas las importaciones británicas.
El primer ministro británico, Keir Starmer, aseguró que el Reino Unido está preparado para el impacto económico de los aranceles estadounidenses mientras sigue negociando un acuerdo.
Delante de varios líderes empresariales declaró: "Anoche, el presidente de Estados Unidos actuó por su país. Eso es su mandato. Hoy, yo actuaré en el interés del Reino Unido, con el mío".
Señaló que las decisiones del Gobierno británico en los próximos días y semanas estarán guiadas únicamente por el interés nacional. "Nadie gana en una guerra comercial", afirmó, añadiendo que su país "luchará por el mejor acuerdo para Reino Unido, pero sin descartar nada".
Starmer subrayó la capacidad del Reino Unido para mantener la calma frente a la incertidumbre: "Una de las mayores fortalezas de esta nación es nuestra habilidad para mantener la cabeza fría.
En declaraciones a los medios locales este jueves por la mañana, el Secretario de Negocios y Comercio, Jonathan Reynolds, aseguró que se sentía "decepcionado" por los aranceles adicionales impuestos sobre Reino Unido..
El Reino Unido recibió la tasa arancelaria más baja, inferior al 20% impuesto a la Unión Europea (UE) y a las tasas aún más altas a varios países asiáticos. No obstante, grupos empresariales advirtieron que incluso podría afectar gravemente a las empresas británicas.
Los productores de whisky escocés expresaron su decepción, ya que Estados Unidos es el mayor mercado de exportación para esta bebida.
Un portavoz de la Asociación señaló que la industria respalda los esfuerzos del Gobierno británico para negociar un acuerdo y advirtió que el aumento de aranceles podría afectar las ventas y reducir la competitividad.
De su lado, la Federación de Pequeñas Empresas indicó que los pequeños exportadores serán duramente golpeados, ya que el 59% de ellos comercia con Estados Unido.
GlobalData había advertido que la presidencia 2.0 de Trump podría desencadenar cambios profundos, incluidos aranceles extremos. La industria de las bebidas estaba preocupada por la posibilidad de utilizar los aranceles a las importaciones como herramienta para las disputas comerciales.
Durante su primer mandato, impuso tasas de represalia a las importaciones de whisky entre octubre de 2019 y marzo de 2021, lo que provocó una pérdida estimada de 725 millones de euros en exportaciones.
Los productos vinculados a una demarcación geográfica, el whisky escocés o irlandés, el champán, tequila o coñac serán otros de los damnificados.
Por otro lado, tampoco la cerveza quedará indemne ante esta agresiva política, y no solo a nivel ventas. La cadena de producción se verá afectada como ya había sucedido en el pasado por algo tan trascendental como la importación de aluminio, clave para la fabricación de latas. Cuando impuso un arancel del 10% a las importaciones de este material en 2018, la industria de la cerveza artesanal denunció los efectos en su actividad, manifestando que provocó un aumento de precio para los consumidores y una pérdida de 40.000 puestos de trabajo, de acuerdo con un estudio de 2018 del Beer Institute y la National Beer Wholesalers Association.