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El lado Beat del Mundial

El mundial pospandemia en un pequeño país superpoblado. Algo inimaginable hace dos años atrás, en tiempos de aislamiento y seis millones de vidas que se llevó el Covid-19.

Deportes 20/11/2022
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Todo mundial tiene su contexto. Toda Copa del Mundo explica un momento y describe una época. Estamos en el año 2022 y desde el mundial de Rusia 2018 hasta la fecha pasaron cosas.  Para empezar, es el mundial pos pandemia y a partir de hoy vamos a ver un pequeño país superpoblado. Algo inimaginable hace dos años atrás, en tiempos de aislamiento y de aforos limitados. Más de seis millones de vidas en el mundo se llevó el Covid-19.

También es el mundial de la guerra entre Ucrania y Rusia, y en cuatro días se cumplen nueve meses desde el comienzo de este conflicto. Seguramente cuando juguemos contra Polonia, veremos a Lewandowski luciendo una cinta de capitán con los colores ucranianos. Esta manifestación política sí la permite la FIFA. De guerras y conflictos bélicos hubo más en estos años: Afganistán, Yemén, Etiopía. Sin embargo, al único país que le prohibieron jugar el mundial es a Rusia.

Es la época de la muerte de la Reina Isabel II y del primer mundial del Rey Carlos III. Tiempos de crisis energética e inflación en Europa. De millones y millones de refugiados desplazados de sus tierras. De miles que mueren en esa travesía, de miles que son deportados y de miles que son maltratados y discriminados. Del avance de la extrema derecha, del asalto al Capitolio, de la muerte de George Floyd y el Black Lives Matter. Una consigna que marcó mucho a los futbolistas del mundo, quienes antes de cada partido se arrodillaban y levantaban el puño en forma de protesta.

El racismo y la violencia institucional persiste a lo largo de los mundiales. Figuritas repetidas, como la desigualdad en el mundo: actualmente el 10% más rico de la población mundial posee el 76% de toda la riqueza.

Es la Copa del Mundo que seguiremos por historias, la de los influencers y la del streaming. ¡Hasta el director técnico de España va a stremear! ¿Es la Copa que este año ganará Tik-Tok o Twitch?.

Es la época de la sobreinformación. El de las fakes news, aunque éste hace rato viene jugando mundiales. De los haters y la cultura de la cancelación. El del avance, aún más, de la tecnología: el 5G, el metaverso, la dataficación y la inteligencia artificial. En Qatar los trenes que conectan a los estadios no los maneja ninguna persona de carne y hueso.

Un mundial en tiempos de disputa política en la región. De los estallidos en Chile, Perú, Ecuador y Colombia a la victoria de Boric, del profe Castillo y Petro. De la vuelta épica de Lula: de haber sido encarcelado a ganarle las elecciones a Bolsonaro (¿a quién le dedicará ahora los goles Neymar?)

De los incendios en el Amazonas y el cambio climático. De la sanción de la ley del aborto en 2020 y la conquista de derechos de los movimientos de mujeres.

Es el mundial en el año del intento de magnicidio a una dirigente política, que provocó una grave lesión a la democracia argentina. Aunque, también, es el año de la película “Argentina, 1985”, que reconstruye el juicio a las juntas militares con récords en los cines. Para ese entonces no había nacido ninguno de los 26 jugadores de la Scaloneta. Son hijos de una democracia que enjuició a los principales genocidas de su país. Los que usaron el único mundial que se realizó en Argentina para tapar las peores atrocidades de nuestra historia.

El jugador más grande del equipo es Armani, que nació en el `86 y que por cuatro meses no llegó a ser contemporáneo de la selección argentina campeona del mundo.

Éste también, quizás, sea el último mundial de Messi. Aunque uno no lo crea, o no quiera creerlo. Por eso, hoy, cuando el delantero qatarí o el delantero ecuatoriano den el puntapié inicial, también comenzará una cuenta regresiva, que además de la alegría por verlo jugar, tendrá ese sabor amargo de pensar que puede ser la última vez que lo veamos a Messi en una Copa del Mundo.

El mundial de Qatar no es un oasis en el desierto árabe. El fútbol es una parte fundamental de la realidad. Los mundiales nos hablan de los momentos de la humanidad. Como una forma de medir el tiempo, cada Copa del Mundo nos retrotrae a un momento y a un espacio. Esperemos que este mundial quede grabado en la retina de los argentinos con una sonrisa y sea un punto de referencia para pensar los tiempos de nuestra historia.

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