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Con el atentado a Cristina como eje, Alberto apuntó a la violencia fascista que se disfraza de republicanismo

El País 21/09/2022
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Alberto Fernández puso el atentado contra Cristina Kirchner en el centro de su discurso ante la Asamblea General de la ONU. Lo comparó con “magnicidios” que generaron tragedias, lo atribuyó a la “violencia fascista que se disfraza de republicanismo” y que se ejecutó con la intención de “erosionar” la continuidad democrática.

En una intervención de 15 minutos, el Presidente enfocó su planteo sobre la violencia política. En el cierre, advirtió que el mundo “está en riesgo” y que la ONU es el ámbito donde se debe actuar. Hizo, además, un link entre la pandemia, la desigualdad y la proliferación de los discursos de odio.

Agradeció, para reforzar ese foco, los mensajes de “solidaridad que la Argentina ha recibido del mundo entero por el intento de magnicidio perpetrado contra nuestra Vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner”.

En paralelo, reforzó las deudas históricas sobre Malvinas, con un renovado pedido al Reino Unido de abrir las negociaciones, el repudio al terrorismo con menciones a los atentados a la embajada y la AMIA, y un reclamo para cesar las hostilidades en Ucrania tras, dijo, “el avance de la Federación rusa en territorio ucraniano”.

Además, el Presidente cuestionó las sanciones “unilaterales” y sumó a la Argentina “al reclamo de los pueblos de Cuba y Venezuela para que se levanten los bloqueos que esas naciones padecen”. 

“Los magnicidios han sido prólogos de grandes tragedias. Fundados en el rechazo o el odio hacia las víctimas, quienes perpetraron semejantes acciones quebrantaron la paz pública y abrieron las puertas a enormes disputas sociales. Pueblos enteros sucumbieron detrás de esos profetas del odio”, aseguró.

De arranque apuntó a la gravedad del hecho y sus intenciones. “El intento de asesinar a la Vicepresidenta no solo afectó la tranquilidad pública. También buscó alterar una virtuosa construcción colectiva que el año entrante cumplirá cuatro décadas de vida”, señaló.

“Los argentinos construimos el acuerdo del ”Nunca Más“ al terrorismo de Estado y a la violencia política. Valoramos la democracia como un modelo de desarrollo social que exige respetar al otro en la diversidad. Estoy seguro de que la violencia fascista que se disfraza de republicanismo no conseguirá cambiar ese amplio consenso al que adhiere la inmensa mayoría de la sociedad argentina”, apuntó en uno de los tramos de más dureza.

Con o sin intención, Fernández bordeó una imputación porque el “republicanismo” tiene, en el ecosistema político argentino, una identidad partidaria clara: sectores de Juntos por el Cambio, en particular el PRO de Mauricio Macri.

Efecto Pandemia
“Aprovechando la desazón que generó la pandemia y los efectos económicos de la guerra, los discursos extremistas y violentos proliferaron y encontraron tierra fértil para sembrar el sentimiento antipolítico en nuestras sociedades. Guardar silencio ante semejante evidencia puede conducirnos a poner en crisis el mismo Estado de Derecho. Quienes buscan debilitar y erosionar las democracias, tienen intereses específicos que los lleva a promover la polarización extrema. No aceptemos resignados esa situación. Generemos un enérgico rechazo global a quienes promueven la división en nuestras comunidades”, agregó el Presidente.

“Esta Asamblea General es quien debe ver a tiempo las señales de alerta que hay en el planeta. Como sobrevivientes de una pandemia que azotó a la humanidad, enfrentamos una disyuntiva. O aprendemos las lecciones de esa experiencia dramática o el mundo se encaminará a situaciones de enfrentamientos cada vez mayores.  La pandemia transparentó las enormes desigualdades que soporta la población mundial”, indicó Fernández. 

Y luego, preguntó: “¿Es justo que la fortuna de solo 10 hombres representen más que los ingresos del 40 % de la población mundial? ¿Es ético que la pandemia se haya cobrado cuatro veces más vidas en los países más pobres que en los ricos?”

“No denunciar este modelo de acumulación que concentra el ingreso en pocos mientras millones quedan sumergidos en la pobreza, puede volvernos cómplices en la consolidación de tanta desigualdad. Mientras buscamos alcanzar el horizonte de la pacificación global, debemos abandonar las prácticas económicas y financieras que el mundo desarrollado exige cumplir al mundo que intenta desarrollarse.Sostener este presente, solo incrementará la pobreza y la marginalidad. Si no cambiamos, no podremos edificar sociedades más justas y libres, estables, comprometidas con sus instituciones. Las naciones endeudadas padecen mucho más los efectos del sistema establecido. Argentina está entre ellas. Por eso, quiero dar gracias a todos los Estados que nos apoyaron y nos apoyan en el complejo proceso de renegociación de nuestra deuda externa”, agregó el Presidente.

En ese mismo sentido, indicó: “Es un endeudamiento que mi gobierno no generó, pero que afronta con toda seriedad. Nuestros criterios son conocidos. Responden a lo dispuesto por esta Asamblea General en la Resolución 69/319 de 2015, cuando dispuso que las reestructuraciones de las deudas soberanas deben hacerse promoviendo el crecimiento sostenido e inclusivo, minimizando los costos económicos y sociales, garantizando la estabilidad del sistema financiero internacional y respetando los derechos humanos”.

Además, el Presidente hizo una mención aislada al incremento de la inflación en el mundo: “Estamos a tiempo de frenar varias de las amenazas que enfrenta la humanidad. Las injusticias que observamos sólo se agravarán si las posiciones extremas se instalan, si las guerras se sostienen en el tiempo profundizando el hambre y si una inflación persistente termina por corroer los ingresos de los más débiles”. 

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