

Los desaparecidos de La Perla vuelven a tener nombre. El EAAF identificó a 17 desaparecidos de La Perla: las historias recuperadas tras casi 50 años. Un nuevo avance histórico para la memoria, la verdad y la justicia. La ciencia forense hizo lo que la impunidad intentó impedir.
El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) confirmó la identificación de 17 personas detenidas-desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar argentina, cuyos restos fueron hallados en el predio donde funcionó el ex centro clandestino de detención, tortura y exterminio La Perla, en Córdoba.
La Perla está sobre la
Fueron encontrados en la zona denominada “Loma del Torito”, dentro de la Guarnición Militar de La Calera, en tareas iniciadas durante 2025 por el EAAF junto al Instituto de Medicina Forense del Poder Judicial de Córdoba. Esta identificación constituye uno de los avances más importantes de los últimos años en las investigaciones vinculadas a La Perla y al terrorismo de Estado en Argentina.
La Perla fue uno de los mayores centros clandestinos de detención de la última dictadura militar argentina. Funcionó entre 1976 y 1978 bajo la órbita del III Cuerpo de Ejército comandado por Luciano Benjamín Menéndez. Por allí pasaron entre 2.000 y 2.500 personas secuestradas. La mayoría continúa desaparecida.
Durante décadas, sobrevivientes y organismos de derechos humanos sostuvieron que dentro del predio existían enterramientos clandestinos. Las investigaciones recientes, apoyadas en imágenes aéreas históricas, testimonios y excavaciones forenses, permitieron finalmente hallar restos óseos dispersos y enterramientos compatibles con ejecuciones clandestinas.
Hoy, el predio funciona como Espacio para la Memoria y forma parte de uno de los símbolos más fuertes de la lucha por la verdad y la justicia en Córdoba y en todo el país.
El Equipo Argentino de Antropología Forense realizó excavaciones arqueológicas en la zona de “Loma del Torito”, donde fueron hallados restos humanos mezclados y fragmentados.
El proceso incluyó:
- Prospección arqueológica del terreno.
- Recuperación de restos óseos.
- Análisis antropológico.
- Estudios genéticos comparativos con muestras familiares.
- Cruce de datos históricos y testimoniales.
El trabajo demandó meses de investigación científica y coordinación judicial. Desde su creación, hace cuatro décadas, el EAAF logró identificar cientos de personas desaparecidas en Argentina y otros países de América Latina, convirtiéndose en una referencia internacional en antropología forense y derechos humanos.
El juzgado informó públicamente 16 nombres; una familia pidió preservar la identidad de otra víctima.
- Gilbestor Néstor Lellin D’Francesco
- Graciela María de los Milagros Doldán
- Juan Carlos Navarro Moyano
- Adrián José Ferreyra Rivero
- Víctor Carlos Díaz Rinero
- Marta Susana Ledesma Vera de Comba
- Ester Felipe
- Luis Mónaco
- Silvia del Valle Taborda
- Nélida Noemí Moreno de Goyochea
- José Luis Goyochea Escudero
- Edelmiro Cruz Bustos
- Oscar Segura Reineri
- Rosa Cristina Godoy de Cruspeire
- Carlos Cayetano Cruspeire
- Una persona cuya identidad permanece reservada por pedido familiar.

Ester Felipe y Luis Mónaco militaban en Villa María. Ella era psicóloga, el periodista, camarógrafo de los SRT de la Universidad Nacional de Córdoba y delegado sindical. Fueron secuestrados el 11 de enero de 1978 y, según testimonios de sobrevivientes, permanecieron aproximadamente una semana en La Perla antes de ser fusilados. Sus restos aparecieron juntos en Loma del Torito.
Carlos Cayetano Cruspeire y Rosa Cristina Godoy formaban otra pareja, oriundos de Tres de Febrero. Compartían el grupo Scout San Francisco de Asís de Villa Bosch. Cuando fueron secuestrados, tenían una hija, Mariela, que fue rescatada por vecinos y entregada a familiares. Sus restos aparecieron juntos.
José Luis Goyechea y Nilda Moreno fueron secuestrados el 15 de agosto de 1977 en barrio General Paz de la ciudad de Córdoba, delante de sus tres de 5, 3 y 1 año. El era riojano, estudiaba Ciencias Económicas en la Universidad Nacional de Córdoba y trabajaba como empleado administrativo en el Colegio de Médicos. Moreno era psicopedagoga.
Cada identificación representa años de búsqueda, archivos revisados, testimonios y familiares esperando respuestas sobre el destino de sus seres queridos.
Familiares de otras víctimas identificadas anteriormente describieron estas restituciones como la posibilidad de “volver a abrazar” simbólicamente a sus seres queridos después de décadas de incertidumbre. Durante la conferencia judicial, el juez explicó que las notificaciones se realizaron personalmente para evitar filtraciones y falsas expectativas.
Para muchos, la identificación no sólo significa conocer qué ocurrió, sino también recuperar una parte de la historia familiar que había quedado suspendida desde la dictadura.
El EAAF confirmó que seguirán las excavaciones en nuevas hectáreas del predio de La Perla, ya que podrían aparecer más restos humanos. Los investigadores consideran que todavía existen sectores no explorados completamente y que nuevas pruebas podrían permitir futuras identificaciones.
Las tareas continuarán junto a sobrevivientes, familiares y organismos de derechos humanos que desde hace décadas sostienen la búsqueda de memoria, verdad y justicia.








