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Alberto aún busca convencer

El País 02/07/2022
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Fernández va contra el espíritu que enarbola Cristina. Lo hizo en dos ocasiones esta semana: este viernes, en el mensaje que dejó durante el opinado acto de la CGT en homenaje a Perón, cuando habló de la necesidad de convencer en lugar de imponer mediante el ya remanido recurso de la lapicera; y el miércoles, durante una entrevista con C5N, cuando retomó la idea de disputar la candidatura presidencial del Frente de Todos en una primaria. Dijo: ”Nada puede ser mejor para un candidato que la gente lo haya elegido y que eso no sea un acuerdo superestructural“. Aludió, deliberadamente, al origen de su propia candidatura en 2019, resultado de una delegación de la ex presidenta. Fallas de origen.

El Presidente vuelva amostrar signos de rebeldía con su creadora. Al Igual que otras veces, parece intentar decir que se resolvió por la autonomía y ahora sí está dispuesto a confrontar en el terreno que sea necesario. El problema de Albero radica en que el que se quemó con leche ve una vaca y llora.

La palabra del Presidente, incluso cuando acierta, está muy devaluada. Hoy casi no tiene audiencia para persuadir: se ha escrito en estos días (y ni hablar de las cosas que se escuchan que no se escriben), que su círculo de confianza es mínimo; que el gabinete funciona de manera autónoma ante la falta de una dirección precisa, que unos cuantos dejaron o dejarán la trinchera y salieron a campo abierto a ver qué pasa en el otro bando. Será por ello que Alberto juega esa carta quizás para sobrevivir.

La sola existencia de dos actos por separado por el aniversario de la muerte de Perón auspiciaba un fin de semana de posibles mensajes cruzados, pero en las últimas horas habían aparecido gestos que fueron interpreados al menos como de un alto el fuego. El discurso descolocó a los albertistas que no quieren romper con Cristina.

Aprovechó las horas de ventaja y salió con los tapones de punta. En lo que ya es una guerra que se libra a cielo abierto decidió ponerle fin en público a su búsqueda componedora y respondió con dureza las críticas habituales de Cristina, a sabiendas de que la vice volverá a ser impiadosa.

Alberto hace semanas que parece alejado del gobierno, ocupado en el frente externo.

El riesgo es que el Presidente parece además lejos de la dinámica interna del Frente de Todos, que tiene también un desarrollo independiente de su voluntad. El centro de gravedad del frente se ha desplazado hacia el Instituto Patria y la vicepresidenta ocupa toda la atención. Recibe a todos: a Martín Redrado, a Carlos Melconian, lujos que sólo ella puede permitirse. No olvidemos la reunión con la generala Richardson, jefa del Comando Sur. El embajador Stanley ya estuvo dos veces en el despacho de la presidencia del Senado. El poder de fuego de la vicepresidenta se demostró otra vez vigoroso: la suerte de Kulfas se decidió en un tuit. Esta semana Andrés Larroque la elevó a nivel de “única salida”.

Así como Guzmán es sujeto permanente de salidas, Massa es protagonista permanente de rumores sobre la mudanza del Congreso al gabinete nacional. Todo el ruido del gabinete tiene un trasfondo: a la espera del discurso de Cristina en Ensenada, se amontonaron las versiones de cambio. Massa, Agis, Redrado. Demasiado para Alberto.

Massa es, hace rato, futuro ministro. El nivel de crisis del parece asfaltar, como variable, su llegada como un ordenador. Aparece, en paralelo, otra versión que señala a Scioli como un potencial jugador con más centralidad en el Gobierno en el caso de que Manzur decida dejar vacante la jefatura de Gabinete. Especulaciones a la orden del día que serían la capitulación final del Presidente.

Seguirá el consensualismo, otra de las fórmulas a la que apela en contraposición al antagonismo, como instrumento de la construcción política. Más parecido al león herbívoro al que se homenajeó.

Hoy continuará la película continuará en Ensenada. Veremos hasta dónde llega.

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