Entender es informarse Entender es informarse

El Frente de Nadie

El País 04/05/2022
096EFFF0-274B-4A5D-95D8-C66ABE50AE18

La realidad puede superar a la ficción. Está demostrado. Ninguna serie de intriga política se atrevería a arriesgar el verosímil construido hasta el momento generando tantos cruces públicos como los que está exponiendo el gobierno del Frente de Todos en estos días. Uno dice en una radio. Otro contesta desde otra. Un tercero (protagonista) retruca desde el escenario de un acto oficial. Y una cuarta (coprotagonista) remata desde un hilo de twitter. Todos comparten el gobierno, aunque algunos parecen más cómodos actuando como oposición.

Con ese panorama hoy se llevará a cabo la primera reunión de gabinete en seis meses en la Casa Rosada. Los temas para resolver abundan: la semana que viene comenzará la primera rendición de cuentas ante el FMI, se publicará la inflación de abril, habrá una masiva marcha nacional piquetera y se producirán las audiencias por la nueva suba de tarifas eléctricas. Pero el morbo está puesto en la interna, que hace imposible imaginar una gestión compartida eficiente con este nivel de enfrentamiento. 

La interna del Gobierno orilla el desborde, incluso para los parámetros del peronismo. Lo que pretende Cristina es simple. Que Alberto levante el teléfono y la llame. Con ese gesto puede empezar una distensión que todos los dirigentes sensatos del oficialismo consideran necesaria.

Quiere renuncias, pero más, ser parte de la discusión interna y sobre todo, de las definiciones políticas de fondo del Gobierno. Hoy están afuera. Alberto cerró el diálogo y los mantiene en la oscuridad.

¿Le sirve esto al Presidente? Poco y nada. La destrucción de su imagen lo confirma. La abnegación no es una virtud que se valore en los Presidentes. En general se pide audacia y coraje, o sea, liderazgo. Está ahí para mandar y aguantar, no sólo para aguantar.

El acuerdo con el FMI adulteró el contrato electoral. Lo anticipamos. En guerra y en plena pandemia, Alberto le dio la llave a un organismo que colecciona fracasos en Argentina y el resto del mundo. ¿Había opciones? Se entiende que si, antes, mucho antes.

El aumento de tarifas promete ser la próxima estación de este conflicto. Para el Presidente y su ministro, discutir una suba de tarifas por debajo de la inflación para quienes pueden pagarlo es una pérdida de tiempo. Para el kirchnerismo no hace sentido materializar un incremento que igualmente va a quedar muy lejos del necesario y va a impactar en el humor social.

Tal vez ahora sí haya que remontarse a la decisión de Cristina de hace quince días. La jugada en el Senado, de una astucia política ya comentada, materializó un daño colateral -¿o un beneficio?- que fue la ruptura del bloque.

La interna oficialista perforó las fronteras de la Argentina. Luis Inacio Lula da Silva le mandó un mensaje al Presidente argentino: “No voy a ganar para gobernar con Macri”, fue la demanda.

Con las tasas de interés en aumento, caída de los rendimientos financieros y guerra, el país y sus dirigentes quieren cumplir acuerdos con el FMI en este contexto internacional, que hasta en una situación normal, serían impracticables. El peor momento.

La opción de Alberto es evidente: un cambio de gabinete creativo, que responda a su mirada de como resolver lo que no se esta resolviendo, la inflación y que incluso le podría ofrecer la oportunidad, de relanzar su gobierno y meterle contradicciones al kirchnerismo. Pero está trabado.

Hay ahí un hilo rojo entre los dichos de Larroque y la próxima aparición de la vice, pautada para el viernes próximo en el Chaco. A los fines que sea, el ministro de Kicillof oficia como un telonero del regreso de la vice a los escenarios, con un montaje que dice mucho en sí mismo: repite, casi calcado, el formato de la presentación de su libro Sinceramente, aquella campaña inorgánica del 2018 en la que Cristina se nacionalizó luego de la elección bonaerense del 2017, y puso en escena que sin ella, ningún proyecto podía ser exitoso. 

Por su secretismo, nadie se atreve a anticipar el tono del discurso en el Chaco: lo que quiere decir, en definitiva, lo está diciendo a través de Larroque. Por un lado, da señales de seguir en la coalición de gobierno a través de De Pedro. Y por el otro dice lo que quiere decir vía el “Cuervo”.

Sin el efecto deseado, la salida de Guzmán o el cambio de rumbo económico, los recursos se agotan. El viernes, en Chaco, Cristina le pondrá su voz a los cuestionamientos que en estas semanas hicieron sus voceros? ¿Qué márgenes de acción le quedan a la vice sin llegar a provocar una crisis institucional?

El argumento de una Cristina dadora de perdones en pos de un bien mayor, ganarle a Macri, es mencionado, con criterio objetivo. Pero todo perdón necesita de un perdonado.

Alberto tiene el gobierno pero no tiene el poder. Y para gobernar, necesita el poder que es de Cristina. Aparece, además, la necesidad mutua del sistema del Frente y queda, por delante, una eternidad en términos políticos. Pero el tono de las críticas es inversamente proporcional al silencio presidencial.

Hay un dato que ya marcamos, entre muchos otros quiebres, hubo uno puntual luego de la votación en contra al acuerdo con el FMI, cuando Alberto empezó a moverse como un presidente sin vice. Como Cristina luego del voto no positivo de Cobos.

Te puede interesar

Lo más visto

Newsletter