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Las estrategias de los países de la región para contener la suba en alimentos

El mundo 18/04/2022
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El efecto de los programas expansivos de la pandemia, sumados a la alteración que generó el mercado de los alimentos y la energía la guerra entre Rusia y Ucrania, dispararon la inflación en todo el mundo, que cada país intenta contener a su manera. En Latinoamérica, donde los índices de suba de precio interanual multiplican el resultado de 2021, se ensayan algunos caminos que la Argentina no ha decidido recorrer hasta el momento.

Las principales economías de la región avanzaron con decisiones que incluyen eliminación de impuestos internos, aumentos de subsidios y reducción de aranceles a la importación. Aún si la Argentina quisiera avanzar por esos caminos, que en algunos casos implican un ideario más liberalizador de la economía, se encontraría con limitaciones concretas para hacerlo: es el único país bajo un monitoreo estricto del Fondo Monetario Internacional, con el que acaba de renegociar una deuda de US$45.000 millones y frente al que se comprometió a mejorar su performance fiscal. La Argentina no puede sacrificar recaudación o reforzar gastos.  

Ya en noviembre pasado Brasil se anticipó y anunció una baja del 10% en los aranceles a las importaciones, de aproximadamente el 87% del universo arancelario.

Adicionalmente, a fines del mes pasado Jair Bolsonaro definió suspender hasta diciembre el impuesto para importar etanol y seis alimentos de la canasta básica, con el objetivo de aumentar la oferta y frenar la creciente inflación, que en 2021 fue de 10%, más que el doble del 4,5% de 2020. Los seis productos son: café molido, azúcar, aceite de soja, margarina, queso y fideos. 

No es la primera vez que Bolsonaro define una medida de este tipo. Ya en 2020, en plena pandemia, impulsó el control de precios de arroz y porotos contra su propio equipo económico.  El organismo inició investigaciones en 10 grandes cadenas de supermercados y 21 redes de distribución y advirtió que, si se registran “excesos”, serían multadas, contra la voluntad de su equipo económico. Para el ministro Paulo Guedes, semejante estrategia “contradice los principios básicos del neoliberalismo”. 

Uruguay, aprobó la semana pasada en su Parlamento un proyecto que elimina por 30 días el IVA al pan blanco, la galleta de campaña, los fideos y las pastas. Hace dos semanas también se votó la eliminación por el mismo plazo del tributo –que es, de mínima, del 10%– para el asado, el corte de carne más popular. La inflación interanual de 2021 fue de 9,4% contra el 1,8% del año anterior. 

Las medidas, impulsadas por el gobierno de  el Gobierno del presidente Luis Lacalle Pou, se complementaron con un acuerdo con frigoríficos para mantener el precio de otros cortes y con productores avícolas para regular el precio de los huevos. Por otro lado, el Gobierno anticipó que analiza la eliminación temporal de los tributos que gravan las importaciones de algunos productos alimenticios que no se elaboran en el país, como el aceite. 

En México –donde la inflación de 2021 fue 7,4%, más de 4 puntos porcentuales por encima de 2020– el presidente Andrés Manuel López Obrador definió otorgar en marzo un subsidio adicional del precio de los combustibles, lo que permitió que los valores en los surtidores aumentaran menos que lo que marca la fuerte suba internacional del precio del barril de petróleo. 

El mandatario también anticipó que se anunciará un paquete de incentivos a la industria para incrementar la producción de alimentos y analiza imponer precios máximos a los alimentos de la canasta básica para intentar frenar una escalada de precios desbocada.. 

En el caso de Chile, Gabriel Boric presentó la semana pasada su primer paquete económico. Puso el acento en reforzar los ingresos de las familias (aumento del salario mínimo y continuidad del Ingreso Familiar de Emergencia, por ejemplo) más que en medidas de corto plazo para contener precios. De todos modos, envió y aprobó en el Congreso un aumento del límite de los fondos destinados a estabilizar el precio de los combustibles, lo que significa un mayor desembolso de recursos del Estado. 

En Perú, en medio de un clima de tensión social y conflictos en las calles, Pedro Castillo suspendió un impuesto para algunos tipos de combustibles y también para el diésel, que explicaba entre 28% y 30% en el precio en los surtidores. Este país tuvo en 2021 una inflación de 6,4%, más que el 1,9% de 2020.

La estrategia de la Argentina, donde el problema de la alta inflación precede a la coyuntura actual, ha ido hasta el momento por otros caminos. Guzmán insiste que un ordenamiento de la macroeconomía es el trasfondo central de una mejora en este frente, por lo que el compromiso con el pacto firmado con el FMI aparece como la estrategia central, más allá de las medidas de contención que pueden articularse desde la Secretaría de Comercio Interior.  

Un informe de la Fundación Agropecuaria por el Desarrollo de Argentina (FADA) mostró que de cada $100 que se pagan por los principales alimentos (contempla pan, leche y carne vacuna), unos $25 son impuestos, la gran mayoría nacionales. Estos datos son recogidos por economistas de la oposición que proponen eliminar el IVA para compensar la suba. Es una medida en la que el gobierno de Mauricio Macri ya incursionó entre agosto de 2019 y el cierre de ese año, que no dio los resultados esperados. En septiembre de 2019 la inflación mensual llegó a 5,9% y terminó en 53,8% anual, la inflación más alta desde la hiper de 1991. Por otra parte, es una medida que va en contra del cumplimiento de las metas acordadas por el FMI, que exigen una suba en la recaudación. El IVA, por caso, representa el 30% del total de recaudación tributaria. Además, es coparticipable entre las provincias, por lo que su eliminación sería motivo de conflicto –como lo fue en 2019– con los gobernadores. 

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