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Argentina registra el valor más bajo de pacientes internados en terapia intensiva por coronavirus desde junio de 2020

Sociedad 08/04/2022
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Argentina registró ayer un nuevo valor mínimo de pacientes en terapia desde junio del 2020: 428. Se reportaron 1.842 casos y 14 fallecidos, con 25.775 test realizados.

La media por fecha de fallecimiento en torno a 5, por fecha de carga, va tendiendo a normalizarse.

Vacunados en Argentina (% sobre mayores de 3 años)

Esq. Iniciado - 40.646.311
▓▓▓▓▓▓▓▓▓░ 94,20%

Esq. Completo - 37.049.437
▓▓▓▓▓▓▓▓▒░ 85,86%

Refuerzo - 16.458.417
▓▓▓▒░░░░░░ 38,14%

Los casos disminuyeron un 34% respecto al jueves anterior, Por otro lado, los fallecidos disminuyeron un 36% respecto al 31 de marzo y en relación a los  testeos un 14%, con una positividad que pasó de 9,3% a 7,1% ayer.

El país alcanzó un total de 117.377.105 dosis de los diferentes laboratorios proveedores recibidas desde el inicio del Plan de Vacunación contra el SARS-CoV-2.

El 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud caracterizó a la nueva enfermedad por el coronavirus (COVID-19) como una pandemia.Unos días antes, el 3 de marzo de 2020, la Argentina había confirmado el primer caso de COVID-19 en el país.

A 2 años del comienzo de la pandemia que cambió nuestras vidas, en esta nota repasamos qué aprendimos sobre el coronavirus y cuáles son los desafíos que aún quedan pendientes.

Al principio de la pandemia, se comparó a la COVID-19 con una “gripe”. La realidad muestra que es mucho más que una enfermedad respiratoria. Aunque provoca un síndrome respiratorio agudo, el virus puede dañar diversos órganos y dejar su huella en el sistema cardiovascular, nervioso, digestivo, urinario y hasta en la piel. 

Entre el 10% y el 20% de los pacientes que tuvieron coronavirus presentan síntomas prolongados compatibles con el Síndrome post COVID como fatiga, dificultad para respirar, tos persistente, dolores musculares y pérdida del olfato o del gusto. Los expertos advierten que se necesita más investigación sobre el COVID-19 persistente y las razones por las que algunas personas sucumben a la enfermedad aguda.

A pesar de todo el conocimiento sobre el virus, aún quedan incógnitas por resolver, como el nivel de anticuerpos necesarios para prevenir la infección. Todavía no sabemos qué posibilidades existen de una nueva generación de variantes que pudieran cambiar nuevamente la biología del virus, ni en qué instancia será necesario la actualización de desarrollos vacunales a medida que el virus vaya cambiando ni cómo serán los ciclos de vacunación necesarios para protegernos. 

Las vacunas salvan vidas, pero deben ser accesibles para todos
En estos 2 años aprendimos a conocer al virus, verificamos el nivel de importancia de las medidas higiénicas, de tener un sistema de salud fortalecido y actualizado, de que un montón de actores se conjuren a nivel de desarrollo científico para poder solucionar los problemas de la gente y lo más importante es que verificamos lo bien que funcionan las vacunas.

Gracias al trabajo de miles de científicos alrededor del mundo, en menos de un año se desarrollaron vacunas eficaces y seguras contra el coronavirus y se distribuyeron globalmente. En la Argentina, se estima que la vacunación salvó mas de 40.000 vidas, según los cálculos del bioquímico Rodrigo Quiroga en base a datos del Ministerio de Salud de la Nación. 

Sin embargo, el desafío continúa siendo lograr una distribución equitativa de las vacunas y eliminar las barreras de acceso. Sólo en América Latina y el Caribe, más de 200 millones de personas aún no han recibido una sola dosis de la vacuna COVID-19, en particular aquellas que se encuentran en áreas rurales de difícil acceso y en comunidades desatendidas, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). 

Es clave combatir la desinformación

Desde el inicio de la pandemia, a los esfuerzos para frenar la propagación del virus y hallar un posible tratamiento y/o vacuna contra la COVID-19, se sumó el desafío por combatir otro grave problema para la salud pública: la epidemia de desinformación. Ante la incertidumbre, se multiplicaron voces -muchas veces no especializadas y otras veces sí- con información errónea o directamente falsa a través de redes sociales y otros medios.

La información errónea y falsa puede perjudicar la salud física y mental de las personas, y dificultar que accedan a aquella información proveniente de fuentes fiables y obtengan orientaciones válidas en momentos en que se hace más necesario para la toma de decisiones. “La información incorrecta trunca vidas. Sin la confianza y la información correcta adecuadas, las pruebas diagnósticas se quedan sin utilizar, las campañas de inmunización no cumplirán sus metas y el virus seguirá medrando”, advirtió la OMS.

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