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Postales de la Unión Soviética

Sanciones, aislamiento y desabastecimiento en Rusia.

Sociedad 25/03/2022
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Las filas para comprar azúcar en Sarátov, una ciudad de 140.000 habitantes al sureste de Moscú, hacen difícil no pensar en la época soviética. El desabastecimiento de productos básicos rusos reavivó los temores de que la agresión del Kremlin contra Ucrania traiga de vuelta la escasez y las colas interminables de otros tiempos. 

Las bolsas de azúcar y de trigo sarraceno empezaron a desaparecer de los mercados locales de Sarátov a principios de marzo, apenas una semana después de que Rusia invadiera Ucrania. Cuando el ayuntamiento anunció la semana pasada que organizaría mercados especiales para el abastecimiento de productos básicos, cientos de personas se presentaron. 

Mientras las autoridades sostienen que la escasez es una crisis artificial, en las redes sociales se comparten videos con peleas por el azúcar en mercados de otras ciudades.

La escasez repentina es la primera muestra de lo que va a ser un año difícil para Rusia, con una enorme contracción económica, altos niveles de inflación y un aislamiento del mundo inédito para una economía globalizada.

Mucha gente cree se está regresando a una época que se creía superada. Volver a las postales de la vieja y desintegrada Unión Soviética. Elina Ribakova, economista del Instituto de Finanzas Internacionales, afirma que lo más probable es que el Gobierno ruso siga cerrándose a la economía mundial en medio de la ola de sanciones..

Suba de precios
En paralelo al avance de las tropas rusas sobre Ucrania, las tiendas de algunas grandes ciudades rusas fueron comunicando la escasez de artículos esenciales como los tampones. Los precios de productos importados, como la ropa, los dentífricos o el detergente también se dispararon con la devaluación del rublo.

El Gobierno responsabiliza al pánico y a los especuladores por la subida en el precio de productos básicos y asegura que la oferta es más que suficiente para satisfacer a la demanda. “Igual que en 2020, quiero tranquilizar a nuestros ciudadanos hoy. Nos abastecemos totalmente de azúcar y de trigo, no hay necesidad de entrar en pánico y comprar estos productos, hay suficiente para todos”, dijo durante un discurso la viceprimera ministra de Rusia, Viktoria Abramchenko.

Lo más preocupante es que en las estanterías de las farmacias empezaron a desaparecer medicamentos como la insulina. Algunos sondeos indican que los médicos afrontan la falta de más de 80 medicamentos en las farmacias, entre ellos la insulina y un popular antiinflamatorio infantil. Una vez más, las autoridades rusas responsabilizan a los compradores que se aprovisionan por miedo. La mayoría de las farmacéuticas occidentales, según las autoridades, comunicaron que no limitarán el envío a Rusia de medicamentos esenciales.

Según Natalia Zubarevich, experta en economía regional de Rusia, el motivo principal de la reciente escasez no es sólo el daño que provocan las sanciones sino la incapacidad de las cadenas de suministro y la indecisión a la hora de hacer grandes compras en un escenario de alta volatilidad para el rublo.

“Aparentemente, los instintos del pueblo soviético-ruso no han cambiado”, explicó Zubarevich durante un reciente programa de radio al recordar que el azúcar es, y fue antes de los 90, un típico artículo de compra para tiempos económicos inciertos.

Los despidos como consecuencia
Miles de empleados se vieron afectados por la decisión de grandes empresas extranjeras como Ikea y McDonald's de abandonar temporalmente el mercado ruso. Otros empleadores y fábricas locales también comenzaron a detener la producción. AvtoVAZ, uno de los principales fabricantes de automóviles de Rusia, se vio obligado a detener la producción de ciertas líneas de vehículos a principios de este mes. 

Las autoridades del aeropuerto Sheremetyevo de Moscú, el mayor del país, dijeron este lunes que tendrían que despedir a una quinta parte de su personal y suspender nuevas contrataciones por la ralentización del tráfico de pasajeros que produjeron las sanciones.

A largo plazo, sectores enteros de la economía rusa podrían estar en peligro. La falta de acceso a los componentes occidentales puede afectar a todo: desde el transporte aéreo hasta la producción de bienes de consumo.

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