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Alberto, un presidente sin vice

El País 21/03/2022
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Cafiero, en español, reconoció las tensiones entre Alberto Fernández y Cristina Kircher y pidió más diálogo. “Ignorar que el Frente de Todos hoy atraviesa un momento político crítico sería necio. Claro está, hubiese sido mucho mejor que nuestro espacio político votara unido. Sin embargo, estas diferencias en el seno de nuestra coalición bajo ningún aspecto deben transformarse en una ruptura del espacio político”, señaló el canciller y mano derecha de Alberto Fernández en una nota que publicó en El cohete a la luna.

El ensamble, que debutó como un exitoso experimento electoral pero resulta un fallido ensayo de gobierno, ya no existe tal como fue concebido. El contrato inicial se incineró y, atravesados por una crisis de matriz básicamente personal, de hartazgo mutuo.

Pero Alberto es Presidente de una época y la época lo fundió a él. La Pandemia que arrancó prácticamente cuando inició la actual presidencia se encendió con el motor de una fe nunca vista: #Quedateencasa. El Estado te salva. Incluso la resistencia oficial a la demagogia de un ajuste de la política (un gesto, bajarse por unos meses los salarios, lo que sea) se rechazaba con desdén autosuficiente.

Pero a ese arranque de aplausos e himno en los balcones, finalmente lo pasaron por encima estos dos años en los que surfeamos en torno a la palabra “casta”. La sociedad se conoció más a sí misma y los privilegios se contaron de a uno. Ahora el Frente de Todos se encuentra en un largo debate sobre el Frente de Todos. La meta-política, en la que parece haber cada vez menos gente en esa discusión.

En ese debate Alberto y Cristina disputan un ajedrez, entre secretos y boicots, que definirá si nace un nuevo modelo o si como pensamos el sueño frentodista terminó.

Kirchner con Scioli, Cristina con Cobos, antes Menem con Duhalde estuvieron en la misma situación. Ni exclusiva de los peronismos: Carlos “Chacho” Álvarez le renunció a Fernando De la Rúa. Pero Cristina no es una vice cualquiera. No sólo ‘inventó’ a Alberto como presidente y diseñó el engranaje para que gane, sino que preserva, la condición de principal accionista, en votos y volumen político, del Frente.

En el gobierno esperan el sablazo. Hay una primera acción, de peso simbólico, vinculada con las movilizaciones del 24 de marzo donde La Cámpora se prepara para tener un altísimo protagonismo callejero. Se espera, luego de esa movilización, el shock cristinista.

El Frente es un artefacto que resulta difícil modificar sin que se rompa. Por eso cuesta, en el gobierno, en el peronismo y en los kirchneristas, anticipar cuál será el próximo movimiento de Cristina. Que renuncien todos los K, pero siga la vice, ¿sería útil a los objetivos de Cristina? Implicaría dejar el gobierno pero mantener la institucionalidad. La ingeniería política para definir la nueva realidad  por su descontento con Fernández y la gestión no implica, renunciar al dispositivo que creó ella.

Muy cerca de la vicepresidenta no solo alertan sobre las consecuencias del proceso que se abre y cuestionan al Presidente por haber impedido el debate interno, sino que rechazan la forma en que el acuerdo salda el pasado reciente: piensan que el Gobierno convirtió en legal lo actuado por Macri, como parte de un extraño déjà vu: si la última dictadura militar estatizó el endeudamiento privado y benefició entre otros al Grupo Macri, dicen, ahora es la administración Fernández la que convalida la estafa de la deuda que ejecutó el líder del PRO desde el Estado. 

La inflación núcleo fue la que más aumentó en febrero -4,5% contra el 3,3% de enero- y el costo de la Canasta Básica Alimentaria se disparó 9% en febrero, el incremento más grande desde septiembre de 2018. La Canasta Básica Total, que mide la línea de pobreza y no tiene en cuenta costos de alquiler, se aceleró 6,6%: en febrero, una familia necesitó $83.807 para no ser pobre. 

Hoy en el quinto subsuelo de los 33.000 pesos, el Salario Mínimo Vital y Móvil pasará a 38.940 pesos en abril y subirá este año un 45% en cuatro cuotas, tal como acordaron centrales sindicales y cámaras empresarias.

Lo paradójico de que Fernández se vista de combatiente es que al Gobierno le sirve la inflación alta para continuar el proceso de ajuste silencioso sobre salarios y jubilaciones.

La lista de errores, Vicentín, vacunatorio vip, foto, cierre de la economía, se superpone a la forma de equilibrio interno que resultó su tormenta perfecta: el cristinismo trina porque Alberto no hizo lo que ellos querían que hiciese y Alberto trina porque la parte del contrato que cree cumplida es la de no haber construido su liderazgo

La opción de una candidatura de Cristina a presidente en el 2023 aparece nítida y sería una respuesta, siempre mirando re reojo a Lula. Ese movimiento, destinado en el fondo a desactivar una postulación de Alberto, podría ser leído como un movimiento según el cual el mundo K desafía a Alberto, sin dejar el gobierno y sin romper con el resto de los actores del FdT. 

Ya se sabe que una fractura, sea del tipo que fuere, generará stress al resto del peronismo, que tendrá que tomar partido o buscar un formato para que esa guerra no los afecte. Es una preocupación, puntual, de gobernadores e intendentes. Impacta, en particular, sobre otro actor: Axel Kicillof. Lo vivió en su momento Scioli.

 

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