Gina Hinojosa, la demócrata de ascendencia mexicana que será la primera latina en gobernar Texas

Gina Hinojosa, demócrata y de ascendencia mexicana, hizo historia al convertirse en la primera latina que gobernará Texas y la primera mujer que ocupará el cargo desde Ann Richards en 1991.
La legisladora derrotó a Greg Abbott, uno de los gobernadores republicanos más destacados del país, con más de 10 años en el cargo y aliado del presidente, Donald Trump.
Su victoria se suma a la ola que ha devuelto el control de ambas cámaras del Congreso al Partido Demócrata en estas elecciones de medio mandato.
En Texas, un bastión republicano en el que los demócratas no habían ganado unas elecciones a nivel estatal en más de tres décadas, también ha hecho historia James Talarico, al lograr un escaño en el Senado por el estado.
"Dios tenía un plan y la gente de Texas también tenía un plan", dijo Hinojosa en su discurso ya como gobernadora electa.
Hija de Gilberto Hinojosa, un prominente político demócrata, y Crisanta Lozano, Gina nació en McAllen el 8 de diciembre de 1973 y creció en Brownsville, ciudades pequeñas del Valle del Río Grande, región fronteriza con México de mayoría latina.

Durante sus actos, prometió mejoras en el sector de la educación.
Pero como la mayoría de los demócratas en todo el país, Hinojosa centró su campaña en la economía
Prometió, por ejemplo, enviar un cheque de US$1.500 dólares a los hogares texanos con fondos procedentes de la reserva financiera del estado, frente a la apuesta de los republicanos por reducir los impuestos a la propiedad.
Asimismo, se ha mostrado cada vez más crítica con los centros de datos, una de las pocas cuestiones que está une a votantes de distintos partidos.
¿Es Texas un estado para y por la gente de Texas, o es un mundo para los multimillonarios?", dijo este martes en su discurso como gobernadora electa.
A lo que respondió que Texas "pertenece a los rancheros, agricultores, familias trabajadoras y pequeños comercios", y no a corporaciones ni a los "ricos y bien conectados".
Desde que Texas se independizó de México en 1836 y se convirtió en estado de Estados Unidos en 1845, nunca ha elegido a una persona de ascendencia hispana para dirigir el ejecutivo estatal.
Su victoria valida el sueño largamente pospuesto de los demócratas de que los cambios demográficos en el estado fueran seguidos por un cambio en el poder político.
Los latinos representan el 40% de la población del estado.














