Deutschland 2033

El mundo07/09/2026

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Deutschland 2033, cuando la ficción se parece demasiado a la realidad.
El libro de Justus Bender imaginó una Alemania gobernada por la ultraderecha.

El resultado de las elecciones de Sajonia-Anhalt, donde la AfD quedó a apenas tres escaños de la mayoría absoluta, convirtió la ficción política en una pregunta incómoda para toda Alemania.

La obra plantea un escenario inquietante: qué podría suceder si la Alternative für Deutschland (AfD) llegara a gobernar Alemania. El título no es casual.

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La referencia a 1933, el año en que Adolf Hitler llegó a la Cancillería, convierte la ficción en una advertencia sobre hasta dónde podría avanzar una fuerza política de extrema derecha dentro de las instituciones alemanas.

Cuando Bender imaginó ese escenario, se trataba de una construcción literaria.

Después de lo ocurrido en Sajonia-Anhalt, la pregunta ya no parece tan abstracta. La AfD obtuvo allí el 43,8% de los votos y consiguió 39 de los 83 escaños del Parlamento regional. Le faltaron apenas tres bancas para alcanzar la mayoría absoluta.

Y ello explica por qué la elección sacudió a Berlín. La ficción encuentra un escenario real

Sajonia-Anhalt es uno de los 16 estados federados del país y sus elecciones tienen una dinámica propia. Pero el resultado tiene un valor simbólico y político enorme.

La AfD no solamente consiguió su mejor resultado histórico en el estado. Según el análisis del medio público alemán MDR, fue la fuerza más votada en las 218 localidades de Sajonia-Anhalt.

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En 2021, la situación era prácticamente inversa: la CDU había sido la primera fuerza en 214 de esas localidades.

El mapa político cambió de manera radical.

El partido del canciller Friedrich Merz cayó hasta el 17,2%, alrededor de 20 puntos menos que en la elección anterior. El resultado convirtió una elección regional en un problema nacional.

Porque Merz llegó al Gobierno con la promesa de reconstruir la fortaleza del centro-derecha alemán. Ahora enfrenta una situación incómoda: mientras la AfD crece, la principal fuerza conservadora pierde terreno.

Existe una tentación inmediata cuando se analiza el crecimiento de la AfD: atribuirlo exclusivamente a la inmigración. Los datos sugieren que la explicación es más compleja.

Un análisis de Deutsche Welle basado en encuestas electorales muestra que, para muchos votantes, la economía, la seguridad social y la sensación de abandono tuvieron un peso considerable.

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Sajonia-Anhalt tiene una proporción de población extranjera inferior a la media alemana. Es, además, una región marcada por salarios relativamente bajos, pérdida de población joven y problemas económicos estructurales.

La AfD consiguió convertir ese malestar en un mensaje político.

Para una parte importante de sus votantes, el partido dejó de ser solamente una herramienta para castigar a los partidos tradicionales.

Ahí reside uno de los mayores problemas para la política alemana.

Los datos muestran que entre los ciudadanos de 18 a 59 años la AfD llegó al 49%. Entre los mayores de 70 años obtuvo el 31%.

Durante años, Alemania sostuvo una frontera política prácticamente infranqueable: ningún partido tradicional debía gobernar con la AfD.

La llamada Brandmauer, el “muro de contención”, fue una de las principales herramientas para impedir que la ultraderecha transformara su crecimiento electoral en poder institucional.

Pero Sajonia-Anhalt llevó esa estrategia hasta sus límites. La AfD tiene 39 escaños. CDU, SPD, Verdes y La Izquierda suman también 39. El BSW obtuvo cinco.

Eso significa que, para formar Gobierno sin la AfD, las fuerzas restantes necesitan encontrar una fórmula política que permita alcanzar una mayoría.

Y ahí aparece una situación paradójica.

La AfD puede no participar de una coalición y, aun así, convertirse en el centro de todas las negociaciones.

Su candidato, Ulrich Siegmund, ya planteó su intención de buscar una mayoría que le permita gobernar.

La estrategia podría consistir en negociar apoyos puntuales, aprovechar divisiones internas o buscar votos individuales.

El resultado también abrió una discusión dentro de la CDU. Aunque dirigentes del partido intentaron evitar una crisis inmediata en torno a Merz, la derrota dejó expuesto un problema difícil de ocultar.

Porque si endurece demasiado su posición sobre inmigración, seguridad o identidad nacional, corre el riesgo de acercarse al terreno discursivo de la AfD.

Pero si mantiene una posición moderada y no consigue resolver las preocupaciones económicas y sociales que alimentan el descontento, puede seguir perdiendo votantes hacia la derecha.

Y ahí es donde el libro de Justus Bender vuelve a aparecer. Deutschland 2033 no predijo el resultado pero plantea una pregunta que ahora tiene un escenario real para ser discutida.

¿Qué sucede cuando una fuerza política considerada durante años incompatible con el sistema tradicional consigue convertirse en la primera fuerza electoral?

¿Qué ocurre cuando millones de ciudadanos empiezan a verla no solamente como protesta, sino como una opción de Gobierno?

La literatura puede imaginar ese momento. Las elecciones pueden acercarlo. Y Alemania todavía tiene un muro.

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Mantiene instituciones fuertes, una sociedad civil activa y mecanismos políticos que dificultan una transformación abrupta del sistema.

Pero también sería un error refugiarse en esos límites para ignorar lo sucedido.

Porque la pregunta ya no es si la AfD puede ganar una elección.

Ya lo hizo. El futuro ya no parece tan lejano En Deutschland 2033, el futuro sirve como advertencia.

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