

Los Dark Patterns son prácticas de diseño que manipulan la interacción del usuario con una aplicación o página web, para a realizar acciones que no tomaría de forma voluntaria. El concepto fue acuñado por Harry Brignull en 2010 para describir patrones de diseño engañosos. No se trata de errores o descuidos, sino de decisiones intencionales que favorecen los intereses de la empresa por encima de los del usuario.
Los dark patterns son instrumentos de interfaces digitales para incidir en las conductas de manera engañosa.
En el contexto de una fintech, un dark pattern puede ir desde ocultar información sobre comisiones, hasta dificultar la cancelación de un servicio o el acceso a datos importantes.
Según el resultado de un estudio de la Comisión Europea, en el 97% de los sitios web y aplicaciones hay al menos un intento de influir en la decisión de los consumidores mediante trucos psicológicos o elementos de diseño manipuladores, dark patterns.
Investigaciones académicas identificaron hasta 68 tipos diferentes de dark patterns. Las herramientas actuales solo detectan 45% de ellos.Esto indica que el problema está subestimado.
Según la Agencia Española de Protección de Datos, se utilizan en sitios web, aplicaciones y plataformas digitales para generar acciones que el usuario no tomaría de forma plenamente informada, como suscribirse a servicios, compartir datos personales o realizar compras.
Estos patrones pueden adoptar formas diferentes. Ya sea ocultar información relevante, registros forzados, crear sensación de inmediatez y cancelaciones difíciles.
Algunos ejemplos comunes son:
- Casillas preseleccionadas para aceptar condiciones.
- Temporizadores falsos que generan urgencia.
- Mensajes que apelan a la culpa o al miedo para influir en decisiones.
Ejemplos reales
- “Solo queda 1 unidad” (falsa escasez)
- Botón de “Aceptar” grande vs. “Rechazar” oculto
- Costos ocultos que aparecen al final del checkout
- Cancelaciones con múltiples pasos (pero suscripción en 1 clic)
Estas prácticas son especialmente comunes en e-commerce, redes sociales y plataformas digitales.
Según la Comisión Europea, la capacidad del consumidor promedio para identificar estas prácticas es reducida. Además de consecuencias concretas como perjuicios económicos, pérdida de autonomía y privacidad, estas configuraciones pueden afectar psicológicamente al usuario y generar inquietud en la transparencia de los precios y la confianza en el mercado.
El estudio examinó 45 sitios web y 30 aplicaciones con gran tráfico en los 27 Estados de la Unión Europea. Además, se complementó con experimentos conductuales orientados a analizar las respuestas neurofisiológicas y psicológicas frente a prácticas desleales.
El primer experimento se llevó a cabo en laboratorio con la participación de 120 personas de Italia, Alemania y España. El segundo se realizó en modalidad en línea e incluyó a 7.430 participantes de seis países de la Unión Europea: Bulgaria, Alemania, Italia, Polonia, España y Suecia.
Los resultados mostraron que prácticas como la ocultación de información, la manipulación emocional y su combinación con la personalización tienen la capacidad de influir en las decisiones de los usuarios y de alterar sus preferencias iniciales. Según los especialistas, los grupos más vulnerables a estos efectos fueron las personas de mayor edad y aquellas con menor nivel educativo.
El Comité Europeo de Protección de Datos (EDPD) reconoce los siguientes patrones oscuros:
- Streaming infinito: cuando termina una canción o un vídeo, el siguiente contenido similar comienza automáticamente sin interacción del usuario.
- Exposición innecesaria: se requiere que los usuarios que hagan tareas fáciles o repetitivas para obtener puntos, créditos o algún tipo de recompensa.
- Cuenta atrás: este patrón muestra una cuenta regresiva a partir de un número inicial arbitrario para marcar el tiempo que queda antes de un evento.
- Notificaciones de actividad: esta herramienta muestra anuncios de la actividad de otros usuarios, por ejemplo otro contenido al que le dieron "me gusta", o algún producto que adquirieron.
- Confirmshaming: se trata de una opción que puede resultar confusa. Por ejemplo, a la hora de rechazar un cartel en un sitio web suele aparecer con el texto instrucciones: "No, no quiero ahorrar dinero".
- Regresión a la media: este patrón se basa en ofrecer a los usuarios el contenido más viral en diferentes momentos, de modo que, aunque lo consuman repetidamente, les parezca positivo porque así tienen la garantía de no perdérselo.
- Casillas premarcadas: si alguien con baja visión no detecta que ya está marcada, puede contratar o aceptar algo sin querer.
- Scrolling infinito: configuración que permite a los usuarios desplazarse sin limitaciones por el contenido, y siempre hay más, en vez de requerir clics en diferentes páginas.
- Roach Motel: Cancelar la suscripción a un servicio es mucho más difícil que suscribirse.

En Argentina aún no existe un marco legal que proteja al usuario en la navegación por internet. No obstante, en otros países ya existen distintas normas que limitan las capacidades de las plataformas en lo que respecta al diseño y la protección del consumidor.
En Brasil, la Ley General de Protección de Datos exige que el consentimiento para el tratamiento de datos sea libre, informado y claro. Las plataformas que esconden opciones de privacidad o dificulten la revocación del consentimiento pueden ser sancionadas.
En Chile, la Ley de Protección al Consumidor considera que los dark patterns violan el derecho a la libre elección y la transparencia al explotar sesgos cognitivos del usuario. La normativa actual permite sancionar la publicidad engañosa y los métodos comerciales coercitivos en entornos digitales.
En Gran Bretaña, la última norma sancionada fue en 2024 y prohibió explícitamente las prácticas de diseño engañosas y dañinas. Además, reforzó el poder de la Autoridad de Competencia y Mercados (CMA) para sancionar el diseño UX manipulador.
En Estados Unidos hay varias normas que penan el engaño a los usuarios. Una de ellas es la Federal Trade Commission Act que se aplica a gran escala y condenan patrones oscuros como cargos sorpresa o falsa urgencia.
Representan uno de los mayores desafíos éticos del diseño digital actual. No solo manipulan decisiones, afectan la privacidad, la economía y la confianza en internet
Los datos son claros, están en casi todo el ecosistema digital, son cada vez más sofisticados y están empezando a ser regulados con fuerza. El futuro no es el diseño que engaña, es el diseño que construye confianza.









