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title: "Histórica ola azul"
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date_published: "2026-11-04T08:50:00-03:00"
date_modified: "2026-11-04T09:22:53-03:00"
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# Histórica ola azul

**![IMG_0410](/download/multimedia.normal.9be7b1e14128ef63.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)  
  
Los votantes castigaron al presidente a una escala no vista desde las elecciones posteriores al escándalo Watergate de 1974, con un giro hacia la izquierda en todos los grupos demográficos y regiones. La reacción electoral negativa se extendió incluso a estados tradicionalmente republicanos e indicó que el presidente Trump ha perdido el control sobre la coalición que lo eligió dos veces.**

GRUPOS DEMÓCRATA. REPS. CAMBIO A PARTIR DE 2024     Hombres, de 18 a 29 años 61% 37%  D+38    Todos, de 18 a 29 años. 70% 28%  D+32    hispano 69% 30%  D+28    hombres negros 88% 11%  D+16    Blanco sin estudios universitarios 40% 59%  D+14    mujeres blancas 52% 47%  D+11

En EE.UU. le llaman ***bluenami***. Un juego de palabras entre *blue,* el color azul de los demócratas, y tsunami, porque la victoria fue mucho más que una ola *–wave–* que pasó por encima de los republicanos.

Donald Trump planteó las elecciones de mitad de mandato como un plebiscito sobre su gestión.

El bloqueo del estrecho de **Ormuz** se sintió en las urnas en Kentucky, en Texas, en Carolina del Sur y Carolina del Norte, en Kansas, en lugares donde no ganaba un demócrata en décadas. Y tuvo que ver no solo con la promesa incumplida de Trump de mejorar la vida de los estadounidenses, sino también con los efectos de sus políticas, desde las **guerras comerciales** unilaterales hasta las guerras ilegales.

Trump, quien ganó hace exactamente dos años con casi 80 millones de votos la presidencia de EE.UU., está viendo cómo su legado está siendo enterrado voto tras voto por todos los rincones del país.

La noche arrancó con un paseo demócrata por la Cámara de Representantes. Necesitaban arrebatar tres congresistas a los republicanos y no dejaron de ganar posiciones a medida que avanzaba la noche, hasta el punto de que las proyecciones de algunos medios, como la NBC, pronosticaban hasta 255 escaños de los 435.

En el **Senado**, donde la competición estaba más apretada porque los demócratas necesitaban recuperar cuatro escaños de los 35 que había en disputa, los republicanos fueron perdiendo asientos cruciales en Kansas, Texas, Carolina del Norte y Carolina del Sur. Y, más entrada la noche, el de Iowa.

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En dos años, los estadounidenses pasaron de dar a Trump un poder absoluto, con el poder ejecutivo y el legislativo, a arrebatarle este último, con lo que eso conlleva para frenar la agenda ultra de la Casa Blanca.

La derrota de Trump fue tan grande, que el propio presidente de EE.UU. quiso lavarse las manos. Mientras los demócratas seguían ganando escaños a lo largo de la noche, Trump intentaba con un post en Truth Social, eludir la responsabilidad por los resultados obtenidos por los candidatos republicanos.

Entre las victorias más relevantes de los demócratas, se encuentran las de James Talarico en **Texas**, el primer senador demócrata desde hace 38 años. En Texas, también, los demócratas lograron hacerse con el gobierno del estado por primera vez en décadas, con Gina Hinojosa, una mujer y latina.

Así, también fue histórico el triunfo para el Senado en **Kansas**, con el pastor Adam Hamilton, la primera victoria para los demócratas al Senado en ese estado desde 1932.

El movimiento **progresista** avanza en el Senado con El-Sayed y Talarico en la Cámara de Representantes, con nuevos congresistas y en ciudades como la capital de EEUU, Washington DC, que estrenará alcaldesa socialista.

El símbolo del capitalismo estadounidense, Nueva York, tiene un alcalde socialista, Zohran Mamdani. Y, desde enero, la capital estrenará alcaldesa socalista, Janeese Lewis George, militante también del DSA.

El DSA (Socialistas Democráticos de América) dio un salto exponencial en este ciclo electoral, heredando el impulso del movimiento que generó la candidatura de Bernie Sanders a las primarias presidenciales demócratas en 2016. Sanders no es del DSA, aunque se reivindica como socialista democrático, ni siquiera es del Partido Demócrata, pero es el principal referente del movimiento progresista en EE.UU. desde su escaño de senador independiente por Vermont.

Si Donald Trump fue fagocitando el Partido Republicano a través de candidatos MAGA en las primarias, la familia progresista –ya sean del DSA o no– fue haciendo lo mismo en el lado demócrata, pero con una salvedad: ellos no aceptan dinero de grandes empresas ni lobbys, sino solo de donaciones particulares, lo cual hace que compitan en una elocuente desigualdad de oportunidades, que intentan suplir con ejércitos de voluntarios que van puerta a puerta haciendo campaña por sus candidatos.

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