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title: "Congelar óvulos para seguir compitiendo: la nueva realidad del deporte femenino"
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date_published: "2026-09-03T10:07:00-03:00"
date_modified: "2026-09-03T17:58:44-03:00"
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# Congelar óvulos para seguir compitiendo: la nueva realidad del deporte femenino

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El deporte femenino empieza a cambiar las reglas**

La decisión de la selección española de financiar la **congelación de óvulos** de sus jugadoras abre un debate que va mucho más allá del fútbol: fertilidad, maternidad, rendimiento y una deuda histórica del deporte con la salud de las mujeres.

Durante décadas, el deporte profesional femenino habló de lesiones, preparación física, nutrición, recuperación, contratos y rendimiento.

Había una pregunta que quedaba fuera de la planificación deportiva: sobre el **proyecto de maternidad** de una deportista mientras construye su carrera.

La decisión de la selección española de fútbol coloca ahora esa cuestión en el centro. La Federación de Fútbol está cerrando un acuerdo con una **clínica de fertilidad**para financiar tratamientos de preservación de óvulos para sus jugadoras. La iniciativa partió de **Alexia Putellas**y los detalles del convenio se conocerán durante la segunda mitad de septiembre.

El problema que intenta abordar es estructural. Una carrera deportiva puede comenzar alrededor de los 17 años y extenderse hasta los 36, según especialistas. Es justamente durante esos años cuando una mujer puede encontrarse con una decisión personal que no siempre encaja con las exigencias de la alta competencia: cuándo quiere ser madre.

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El **rendimiento** máximo y los años de mayor potencial reproductivo se superponen. Para una futbolista, un embarazo puede significar meses fuera de la competición, pérdida de ritmo y, dependiendo de las circunstancias, dificultades para mantener contratos o regresar al mismo nivel.

Por eso algunas deportistas llevan años congelando sus óvulos por iniciativa propia. Aprovechan vacaciones, períodos de menor actividad o incluso recuperaciones de lesiones para realizar un procedimiento que puede durar unas dos semanas.

El antecedente internacional más temprano en el fútbol es el **Racing Louisville, de Estados Unidos**, que en 2021 estableció un acuerdo para cubrir determinados costos de criopreservación posteriores para jugadoras que dejaran de estar bajo contrato. El **Chelsea** también firmó recientemente una alianza con una clínica londinense para ofrecer evaluaciones, tratamientos y asesoramiento sobre fertilidad.

En España, Futpro ya tenía acuerdos con clínicas y la Asociación de Futbolistas Españoles anunció una colaboración con un hospital privado. Pero el convenio colectivo de las futbolistas de Primera División, aunque incorporó medidas sobre embarazo y posparto, todavía no contempla ayudas específicas para la preservación de óvulos.

La**tendencia tampoco se limita al fútbol.**La Asociación de Tenis Femenino estableció una protección para jugadoras del top 750 que permanezcan más de diez semanas fuera de competición por un procedimiento de preservación de la fertilidad: pueden regresar con un ranking especial durante sus tres siguientes torneos. En la **WNBA**, los clubes pueden reembolsar hasta 20.000 dólares anuales por determinados gastos de fertilidad no cubiertos por el seguro. La UEFA, además, recomendó incorporar tratamientos de fertilidad y reproductivos a las políticas laborales.

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El proceso médico, mientras tanto, tiene una duración relativamente corta, pero no es trivial. Durante aproximadamente dos semanas se administran medicamentos hormonales para estimular los ovarios y conseguir que maduren varios folículos. Después se realiza una punción ovárica, generalmente bajo sedación, para extraer los óvulos, que posteriormente son vitrificados.

Las clínicas suelen recomendar obtener alrededor de 10 óvulos por ciclo, aunque la respuesta varía entre mujeres y el procedimiento puede repetirse. Para aumentar las posibilidades futuras, puede recomendarse preservar entre 20 y 30 ovocitos, dependiendo especialmente de la edad y de las circunstancias individuales.

El **tratamiento** puede provocar molestias, sangrado, hinchazón, retención de líquidos o migrañas. Entre las complicaciones poco frecuentes están el síndrome de hiperestimulación ovárica y la torsión ovárica. Para una deportista de élite existe además una particularidad: durante esos días no necesariamente puede entrenar y competir al mismo nivel.

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Una atleta puede experimentar falta de energía, mayor sensibilidad abdominal y una posible mayor vulnerabilidad frente a golpes y lesiones. La estimulación hormonal puede **afectar** articulaciones, ligamentos, músculos y tejidos blandos.

Una revisión científica publicada en 2026 concluye que existe evidencia de mayores alteraciones menstruales entre deportistas de élite, pero que todavía es mucho menos clara la relación entre el ejercicio de alto nivel y los resultados de fertilidad. También señala la escasez de datos sobre el impacto de los tratamientos de fertilidad en el rendimiento deportivo.

Un estudio longitudinal realizado con **atletas británicas**de élite de pista y campo encontró que 30% había tenido ciclos irregulares durante el período analizado, mientras 4% presentó amenorrea. Además, 68% reportó menstruaciones dolorosas y 31% sangrado menstrual abundante. Casi 77% consideró que su ciclo afectaba negativamente a su rendimiento.

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Esto no significa que una menstruación irregular equivalga a infertilidad. Pero sí evidencia que el sistema reproductivo femenino puede verse afectado por las condiciones del alto rendimiento.

La cuestión de la **fertilidad** añade otra dificultad. La calidad de los óvulos disminuye con la edad y la vitrificación puede preservar óvulos obtenidos a una edad más favorable, pero no detiene el envejecimiento del resto del organismo. Por eso la técnica ofrece una posibilidad, no una garantía.

También hay una dimensión económica. El procedimiento puede costar entre 2.000 y 4.000 euros, a lo que se suman medicamentos aproximadamente entre 800 y 1.000 euros  y unos 400 euros anuales de almacenamiento.

Para una estrella internacional puede ser asumible. Para una atleta que apenas vive de su disciplina, puede ser una **barrera.**

**Y existe otra paradoja: una herramienta creada para dar libertad puede terminar generando presión.**

Se ayuda a las mujeres a elegir o están adaptando sus cuerpos a un sistema deportivo que todavía no sabe cómo convivir con la maternidad.

La experiencia de la triatleta María Pujol Pérez muestra por qué muchas deportistas ven la **preservación** como una alternativa. Durante sus mejores años entrenaba hasta cuatro veces al día, siete días a la semana, unas 30 horas semanales. La maternidad no estaba entonces en sus planes. Un ginecólogo le habló de la criopreservación y decidió hacerlo. Años después, ya madre, considera que fue una posibilidad importante para su futuro.

La **disciplina** también importa. Una tenista tiene un calendario diferente al de una futbolista. Una triatleta puede afrontar volúmenes de entrenamiento enormes. Una atleta puede disponer de otras ventanas competitivas. No existe una única realidad para todas.

Incluso las normas antidopaje entran en juego. Algunos medicamentos empleados durante la estimulación ovárica están sujetos a las reglas antidopaje y deben declararse y, cuando corresponde, contar con una autorización terapéutica. Ni FIFA ni UEFA disponen todavía de protocolos específicos suficientemente desarrollados para integrar estos tratamientos en el fútbol femenino.

**La cuestión, por tanto, ya no es solamente congelar óvulos. Es construir una medicina deportiva que contemple realmente a las mujeres.**

Por eso la iniciativa puede terminar siendo más importante por lo que representa que por el tratamiento en sí.

La verdadera transformación sería que una mujer pueda competir al máximo nivel, decidir ser madre, atravesar un embarazo, recuperarse y volver a competir sin tener que elegir entre una parte de su vida y otra.

El deporte femenino está creciendo. Sus carreras son más largas, sus competiciones más exigentes y sus estructuras profesionales más desarrolladas.

La pregunta que cambia las reglas es sencilla:

**¿Por qué debería tener que elegir?**

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