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title: "Las razones detrás de un fenómeno global"
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date_published: "2026-08-20T10:48:00-03:00"
date_modified: "2026-08-20T11:28:11-03:00"
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# Las razones detrás de un fenómeno global

**![IMG_9732](/download/multimedia.normal.85089927fe25db6a.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)  
  
En 2030 habrá más gente mayor de 80 años que bebés menores de un año. En 2070, se estima que las personas de más de 65 años superarán a los menores de 18 años. La caída de la tasa de natalidad tanto en Argentina como a nivel mundial confirma una tendencia: nacen menos bebés que antes.**

En Argentina, los nacidos vivos en 2024 fueron 413.135. Esta cifra representa una **caída** del 47% respecto a 2014, cuando habían nacido 777.000. El dato surge del último reporte del Ministerio de Salud de enero de este año. En el podio de récords de nacimientos en el país siguen 2010 (756.176) y 1980 (697.461), según la Dirección de Estadísticas e Información de la Salud.

Un informe del Observatorio del Humano del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral evidenció que en la última década tener hijos dejó de verse como una **prioridad**. En 2015, el 77% de los argentinos sostenía que "tener y criar hijos era muy importante" para alcanzar un vida plena. En 2025 esa cifra bajó a 34%.

**Corea del Sur** tiene la tasa de fecundidad más baja del mundo (0,75) y **España** es el país europeo donde las mujeres tienen menos hijos, en promedio 1,10. En **América Latina**, dicha tasa es menor en Chile y Uruguay, con 1,5 hijos por mujer, según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa).

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A su vez, en Estados Unidos, el Centro Nacional de Estadísticas para la Salud informó que la tasa de natalidad se encuentra en un mínimo histórico de 10,7 nacimientos por cada 1.000 habitantes. Y prevé una tasa de fecundidad de 1,6 para los próximos 30 años, lejos del 2,1 necesario para el reemplazo poblacional.

En términos generales, el aumento del costo de vida y las condiciones laborales precarias son las dos respuestas más populares. No obstante, un estudio del **National Bureau of Economic Research (NBER)** sugirió que la baja de los nacimientos es una cuestión multicausal y puede tener raíces culturales antes que económicas.

El informe *The Fertility Transition in the United States: New Evidence from Cohort Data s*ostiene que la inseguridad material no es lo único que influye en la decisión de tener un hijo o no. La **parentalidad** perdió el peso de mandato individual y se volvió una **opción** entre otras. En el reordenamiento de prioridades, las nuevas generaciones priorizan el **desarrollo profesional y el bienestar individual.**

**![IMG_9727](/download/multimedia.normal.813f90bdabdb4736.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)**

El fortalecimiento de la autonomía de las **mujeres** y sus derechos reproductivos también se reflejan en las cifras actuales. El aumento de mujeres en el mercado laboral, la caída de los embarazos adolescentes, el acceso al aborto y la posibilidad de postergar la maternidad son algunos de los factores que influyen.

Un tercer punto que identifica el texto es el retroceso de la **religiosidad**. Los datos evidencian que cada vez más personas se identifican como ateas, agnósticas o sin afiliación religiosa.

La histórica contracción de las tasas de natalidad dejó de ser una proyección futura para convertirse en un fenómeno estructural.

En el ámbito local, la inestabilidad de ingresos, la informalidad y el costo de vida ejercen una presión sobre las decisiones reproductivas. Proyectar la llegada de un hijo se vuelve un ejercicio complejo en un entorno signado por la incertidumbre y la falta de vivienda adecuada.

A nivel global, la tasa de fecundidad responde a múltiples variables:

- **Urbanización y costos en economías desarrolladas:** En regiones como Asia Oriental (Corea del Sur, Japón, China) y Europa del Sur (Italia, España), los elevados costos de crianza, el precio del suelo urbano y jornadas laborales extenuantes han reducido la tasa de fecundidad a mínimos históricos.
- **Efecto de la incertidumbre global:** La inestabilidad climática, las crisis inflacionarias pospandemia y las tensiones geopolíticas influyen en la percepción de futuro de las generaciones jóvenes.
- **Fenómenos socioculturales compartidos:** La mayor escolarización de las mujeres y la independencia económica se consolidan como factores universales asociados a familias más reducidas.

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En paralelo con la caída de los nacimientos aparece otro fenómeno: donde cada vez más jóvenes construyen hogares en los que los **perros** ocupan un lugar central. No significa necesariamente que una mascota sea un “reemplazo” de un hijo, pero sí refleja una transformación en la manera de entender la familia, los vínculos y las responsabilidades.

Para muchas personas , tener un perro implica compartir la vida cotidiana con otro ser, organizar rutinas, asumir gastos y responsabilidades y desarrollar un vínculo afectivo profundo.

No se trata de reemplazar una cosa por otra, sino de entender que las nuevas generaciones están construyendo sus proyectos de vida de otra manera.

Durante décadas, la secuencia parecía relativamente estable: pareja, casa, hijos. Hoy ese recorrido dejó de ser obligatorio. Una persona puede elegir vivir sola, convivir con su pareja, tener uno o varios perros, priorizar una carrera profesional, viajar o simplemente postergar la decisión de tener hijos.

Las mascotas aparecen entonces dentro de ese nuevo mapa afectivo, forman parte de la familia. Y esa diferencia de percepción dice mucho sobre cómo están cambiando las relaciones entre las personas, el hogar y la idea misma de familia.

El fenómeno puede ser leído, entonces, como un **síntoma** cultural de una transformación mayor.

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Una encuesta reveló que la caída de la natalidad no se explica únicamente por el deseo de tener menos hijos, sino también por las **dificultades para concretar los proyectos familiares**.

Uno de los principales resultados indica que **el 57% de las personas de entre 18 y 45 años todavía no alcanzó la cantidad de hijos e hijas que desearía tener si no existieran limitaciones**. Debemos preguntarnos si las personas pueden decidir libremente si quieren tener hijos.

Las condiciones económicas y vinculadas con los cuidados aparecen entre los principales factores que dificultan concretar esos proyectos ya que **explican el 62% de los casos en los que las personas tuvieron menos hijos de los deseados**.

Pese al descenso de la fecundidad, **el modelo de dos hijos continúa siendo el ideal mayoritario**, elegido por el 34% de las personas encuestadas. Al mismo tiempo, existen diferencias según la edad: **dos de cada diez mujeres de entre 18 y 24 años manifestaron que no desean tener hijos**.

El **92% de las personas consultadas afirmó conocer los métodos anticonceptivos**, aunque el 22% indicó que alguna vez no pudo utilizar el método de su elección.

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