Todos los documentos que confirman el envío ilegal de armas de Macri a Bolivia

Política 20 de julio de 2021
La prueba documental se multiplica tanto en la Argentina como en Bolivia. Uno por uno, los archivos que comprometen a la gestión macrista y expone su apoyo a los golpistas en Bolivia.
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A medida que pasan los días se conocen más pruebas que exponen el envío ilegal de armas por parte del gobierno de Mauricio Macri a Bolivia para apoyar el golpe de Estado contra Evo Morales, en noviembre de 2019.

La prueba documental se multiplica tanto en la Argentina como en Bolivia. Hay hallazgos que comprometen a la administración cambiemita en los ministerios de Seguridad, de Defensa y en la Cancillería argentina. Pero también en la embajada en Bolivia y en distintas dependencias del país vecino, como en la Policía local o el ministerio de Defensa. Este lunes, por ejemplo, el ministro de Gobierno boliviano, Eduardo Del Castillo, brindó una conferencia de prensa donde se expuso el armamento argentino hallado en depósitos de la policía boliviana que ingresó de forma irregular.

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La cantidad de archivos encontrados hasta el momento permiten realizar una cronología documentada de los hechos en los que queda claro que el gobierno de Macri envió 70.000 cartuchos antitumulto, granadas y otro tipo armamento para los golpistas. La carga partió de la Argentina en un avión Hércules C-130 el día que asumió la presidenta de facto Jeanine Áñez, el 12 de noviembre de 2019, y se repartió entre la Fuerza Aérea Boliviana y la Policía local. Todo se trasladó de forma irregular, por lo que se abrieron dos causas judiciales: una en la Argentina por contrabando agravado (donde están imputados Macri y Patricia Bullrich, entre otros exfuncionarios); y otra en Bolivia por tráfico ilegal de armas. Se investiga si el armamento se utilizó en las masacres de Sacaba y Senkata.

El envío de armas a través de los documentos
           La recepción de la Policía Boliviana de 26.900 cartuchos AT/12
Este lunes se conoció un nuevo documento que compromete al gobierno de Macri en el envío de armamento a los golpistas en Bolivia. Se trata de un archivo de la Policía Boliviana titulado “Inventario de agentes químicos en depósito”. Está fechado el 13 de noviembre de 2019 en La Paz, el mismo día que llegó el armamento argentino. Y detalla que se almacenaron aquel día en la Policía local distintas municiones entre las que se destacan 26.900 cartuchos con perdigón de goma 12/70. De acuerdo al informe policial estaban embalados en caja de fábrica y cerrados. También había distintos tipos de granadas y gas aerosol.

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Según confirmaron fuentes de la policía boliviana y surge de las imágenes la inmensa mayoría es material argentino. En los cartuchos anti tumulto se puede ver la leyenda “Fabricaciones Militares”.

Parte del material se escondió en bolsas con la etiqueta “guantes”, informó el ministro de Gobierno de Bolivia este lunes.

La carta de agradecimiento por el armamento que envió el comandante de la Fuerza Aérea Jorge Terceros Lara al embajador argentino en Bolivia
Una nota dirigida al entonces embajador argentino en Bolivia,  Normando Álvarez García, firmada el 13 de noviembre de 2019, también expone el envío de material bélico para apoyar el golpe contra Evo Morales. Se trata de un escrito firmado por el Comandante General de la Fuerza Aérea Boliviana, Jorge Terceros Lara –hoy detenido-, en la que se agradece “la colaboración prestada a esta institución armada, en el marco del apoyo internacional entre nuestros países, debido a la situación conflictiva que vive Bolivia”. Terceros Lara detalló que recibió por parte del gobierno argentino 40.000 cartuchos AT12/70, gases lacrimógenos y distintos tipos de grandas.

Entre el material encontrado en la Policía de Bolivia y la información suministrada por Terceros Lara hay 66.900 municiones de las 70.000 enviadas por la Argentina. En Bolivia están investigando qué pasó con el material restante. Y dónde se utilizaron estos cartuchos antitumulto.

Los documentos de la Gendarmería que confirman el envío de 70.000 municiones
Los 70.000 cartuchos de municiones antitumulto viajaron camuflados con un grupo de elite de la Gendarmería que fue a proteger la embajada. La cifra surge de una ampliación de la carga que hace la fuerza de Seguridad entonces a cargo de Patricia Bullrich para mandar junto al grupo de elite “Alacranes”.  

Tal como consta en la denuncia penal que hizo el gobierno nacional, el 11 de noviembre de 2019, el Comandante Mayor Director de Logística de la Gendarmería Nacional (GNA), Rubén Yavorski, cumple lo ordenado por el Director de la GNA, Gerardo José Otero, y envía una nota a la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC) en la que se solicita se autorice el equipamiento del grupo de elite “Alacranes” de la Gendarmería. Hasta allí, nada fuera de lo normal.

Lo irregular surge un día después, el 12 de noviembre de 2019, que es cuando asume la dictadora Áñez y parte el Hércules C-130 rumbo a Bolivia. Aquel día, antes del vuelo, el mismo Yavorski “presentó ante la ANMaC un llamativo pedido de ampliación del material autorizado” para enviar al país vecino. Se trata de los 70.000 cartuchos anti-tumultos marca Fabricaciones Militares y 100 spray de gas pimienta. Ese material se cargó en la aeronave de la Fuerza Aérea que iba salir temprano desde el aeropuerto de El Palomar y retrasó su partida casi 12 horas.

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Al regresar de la misión en Bolivia, en julio del 2020, la Gendarmería informó que esas 70.000 municiones se usaron en entrenamiento e instrucción. Lo que se demostró falso.

En su denuncia penal, desde el gobierno nacional destacaron que “el desvío y consumación del contrabando también se ve corroborado por el incoherente intento de ocultamiento perpetrado en julio de 2020” por parte de la Gendarmería.

En ese momento, Carlos Miguel Recalde, Comandante Mayor Director de la Dirección de Operaciones de la Gendarmería, indicó que para "mantener y acrecentar las capacidades, se realizaron ejercicios de entrenamiento y prácticas de tiro con el armamento que fuera llevado en la comisión. En dichas instrucciones se emplearon la cantidad de SETENTA MIL (70.000) cartuchos calibre 12,70 MM".

A la luz de la documentación hallada tanto en la Argentina como en Bolivia quedó claro que esas municiones que no fueron declaradas al salir del país terminaron en manos de la Fuerza Aérea y la Policía bolivianas durante el golpe de Estado.

El 11 de noviembre de 2019 el embajador argentino pide se autorice ingreso del Grupo Alacrán y material bélico.
Tal como se desprende de un nuevo documento, el 11 de noviembre de 2019, en pleno golpe de Estado (Evo Morales había renunciado el día anterior), el embajador argentino Normando Álavarez García solicita en una nota a la Cancillería “autorización para el ingreso de personal, material y equipamiento” para que el escuadrón Alacrán la utilice en Bolivia.  Fue el caballo de troya macrista.  

Al día siguiente el gobierno de facto autoriza el ingreso del armamento relacionado al Escuadrón Alacrán. La maniobra se consuma con apariencia legal.
El 12 de noviembre de 2019, ya en dictadura, el Instituto de Investigaciones Técnico Científicas de la Universidad Policial (IITCUP) autorizó el ingreso “y porte temporal en Bolivia” de “armas de fuego, municiones y materiales relacionados al personal de la agrupación de fuerzas especiales ‘Alacran’ de Argentina que fueron solicitadas por la embajada de aquel país mediante nota en Cancillería. Así, la coartada se termnó de cerrar.

El avión con el armamento parte el mismo día que asume la dictadora Áñez y a dos días de la primera masacre.
A las 23.40 del 12 de noviembre de 2019 parte el Hércules C-130 con el escuadrón Alacrán y todo el armamento ilegal rumbo a Bolivia. Parte con unas doce horas de retraso. Llega a La Paz a las 4.40 del día siguiente, que es cuando Terceros Lara agradece la “donación” de las armas y la Policía Boliviana da cuenta en un inventario del depósito de armamento. Todo indica que el armamento argentino se destinó a esas dos fuerzas.

De acuerdo a la hoja de ruta que tiene el ministerio de Defensa argentino, la aeronave estaciona en “la plataforma militar C-130 de la Fuerza Aérea de Bolivia”. Allí, tal como revela un documento de la Fuerza Aérea Argentina, bajan los efectivos de Gendarmería y se deja la carga. A su vez, se embarca a familiares de los diplomáticos argentinos y vuela de regreso a la Argentina.

La carta de agradecimiento de los golpistas: de la misión naval argentina a la embajada.
De acuerdo a la reconstrucción documental de los hechos, la carta de agradecimiento de Terceros Lara al embajador argentino, firmada el 13 de noviembre de 2019, se deja en la misión naval argentina porque estaba más cerca para la Fuerza Aérea que la embajada. Se cree que se habría dejado allí porque por esos días, apenas iniciado el golpe de Estado, La Paz era un caos político y social. La nota estaba en un sobre cerrado que recibió el segundo en jerarquía de la misión naval: Roberto Gestoso. Su destino final era la embajada. Y allí llegó.

A quien le lleva el sobre, el capitán de fragata Gestoso entrega una copia como “recibido” que se encontró en el archivo de la Fuerza Aérea Boliviana. También se envía una notificación a la embajada, el 14 de noviembre, que da cuenta de una nota de la Fuerza Aérea de Bolivia en el que hay un "agradecimiento por material bélico donado por Argentina".

 En la sede diplomática argentina la nota pasa al archivo al día siguiente. Se presume que buscó esconderse porque no debió guardarse en el archivo dado la importancia que tenía el escrito.

El pasado 12 de julio, ante una consulta del ministerio de Defensa argentino, Gestoso reconoció su firma en la documentación que da cuenta del recibo. Es decir, el material llegó a sus manos y no era “falso” como buscó instalar el macrismo. Las copias halladas y el reconocimiento de las firmas acreditaron su veracidad.

El 15 de noviembre ocurre la masacre de Sacaba y el 19 de noviembre la de Senkata.
El envío de las municiones de Macri a los golpistas coincide con las masacres de Sacaba (Cochabamba) y Senkata (ciudad de El Alto, La Paz) que ocurrieron el 15 y 19 de noviembre de 2019, respectivamente, y dejaron un saldo de tres decenas de fallecidos y más de un centenar de heridos.

Este lunes, en la conferencia de prensa que brindó, el ministro de Gobierno de Bolivia, Eduardo del Castillo, señaló que están investigando si el faltante de municiones se utilizó en esos episodios que junto a la masacre de Pedregal dejó un saldo de 37 bolivianos asesinados, más de cien heridos y casi dos centenares de detenidos.

 

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