Bitcoin: El Zonte, el pueblo pionero en el uso de la criptomoneda

América Beat 05 de julio de 2021
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"¿Va a pagar con bitcoin o dólares?", nos pregunta riendo Celina Fuentes, empleada de un comedor de El Zonte cuando terminamos de comer nuestras pupusas, el plato típico de El Salvador.

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Este pequeño pueblo pesquero en la costa del país centroamericano es considerado desde hace días algo así como el epicentro mundial del uso de bitcoin. El Zonte se ganó este titulo cuando el presidente Nayib Bukele lo citó como inspiración de su "Ley Bitcoin" por la que esta criptomoneda convivirá junto al dólar como moneda de curso legal en todo El Salvador a partir del 7 de septiembre.
"Ustedes demostraron que esto no es algo solo para gente rica. Quiero decir, esto es para todos (…). Ustedes son los pioneros aquí", dijo el mandatario en Twitter el 8 de junio. En ese momento se votaba la nueva norma en el Congreso y entre críticas de la oposición por falta de información de esta medida anunciada por primera vez solo tres días antes.
Bukele se refería al proyecto "Bitcoin Beach", gracias al cual habitantes de El Zonte ya comenzaron a utilizarla

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hace unos dos años en sus comercios o en el pago de salarios. Muchos aseguran que les ayudó a sobrevivir durante la pandemia.
Pero otros vecinos se resistieron a adoptarla, asustados especialmente por la volatilidad e inestabilidad del valor de una moneda que no pueden tocar y la necesidad de contar con un teléfono inteligente conectado a internet para usarla.
Y aunque defensores del bitcoin como Bukele creen que este experimento demostraría los beneficios de que se implemente en todo el país, varios expertos creen que la experiencia de El Zonte es "artificial" y no comparable desde el momento en que la criptomoneda fue introducida mediante obsequios a los vecinos a través de un donante que aún nadie conoce.

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Turismo tecnológico
Podría pensarse que si el uso del bitcoin logró penetrar aquí es porque El Zonte es una especie de Silicon Valley, llena de empresas tecnológicas y vecinos con educación superior aficionados a la tecnología.

Pero basta caminar por este pueblo en el que siempre impera un sofocante y húmedo calor para darse cuenta de que nada tiene que ver con esa imagen.
La inmensa mayoría de sus casas están hecha con láminas de chapa o bloques de concreto. Sus caminos son de tierra y muchos quedan intransitables por el barro cuando llueve. El sistema de drenaje es defectuoso y la iluminación escasa, aunque la vida nocturna también brilla por su ausencia.
Ubicado a unos 45 minutos en auto al sur de la capital San Salvador, muchos de sus habitantes viven de lo que venden en sus humildes tiendas, comedores o puestos ambulantes.
Unos pocos hoteles algo más lujosos o restaurantes a pie de playa son la excepción, frecuentados por visitantes y surfistas atraídos por la furia de las olas de esta zona del Pacífico.
En este escenario, no deja de llamar la atención una imagen que se repite en multitud de rincones: la B naranja característica del bitcoin, así como los carteles de "Se aceptan bitcoins" que lucen muchos de sus pequeños negocios.

Ahora El Zonte sumó un inesperado punto de interés para turistas: su cajero automático de bitcoin. Frente a él se ven grupos de personas durante todo el día que en ocasiones no hacen más que tomarse selfies o grabarse videos utilizándolo.
Este es uno de los tres únicos puntos que existen en todo el país donde se pueden cambiar dólares por bitcoin, y viceversa.
Jessica Velis es quien se encarga de atender pacientemente a quienes se acercan al cajero cargados de dudas sobre el sistema de bitcoin. Dice que si antes le llegaban al día entre dos y cinco personas, desde que el presidente Bukele anunció la leyson unas 40.
"La verdad que ella nos informa mucho más que el propio presidente sobre como funciona (la aplicación) de Bitcoin Beach, cómo abrir una cuenta y hacer los cambios de moneda en el cajero", se queja uno de los clientes.

Un donante anónimo
El nombre del estadounidense Mike Peterson siempre se escucha como uno de los principales responsables de que Bitcoin Beach sea una realidad.

Se enamoró de El Zonte hace casi dos décadas y, en los últimos años, pasa más tiempo en El Salvador que en su California natal, donde dirige una empresa de venta de comida rápida para eventos.
Junto a su familia se implicó en los proyectos sociales de Hope House (Casa Esperanza), una organización local sin fines de lucro que trata de mejorar la educación y oportunidades de la población de El Zonte.

Pero todo dio un vuelco cuando, a través de un intermediario, Peterson fue contactado por un donante anónimo que quería contribuir con bitcoin a su labor altruista.
La condición: que no fuera cambiado a dólares, sino que se empleara en proyectos con los vecinos y se les enseñara el uso y funcionamiento de esta criptomoneda.
La identidad de esta persona es uno de los mayores misterios del proyecto y muchos desconfían sobre qué intereses reales pueden esconderse tras su aportación.
Algunos negocios locales de El Zonte fueron aceptando progresivamente el bitcoin como medio de pago, y algunos empresarios pagan sus salarios en esta criptomoneda.

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Pero la llegada de la pandemia fue el espaldarazo definitivo a sus planes. Tras el cierre del pueblo al turismo, realizaron una serie de donaciones periódicas en bitcoin a familias con necesidades que lo gastaron en las primeras tiendas que se animaron a aceptarlo como pago.
Según Román Martínez, uno de los líderes comunitarios de Hope House y parte de Bitcoin Beach, "fue una inyección directa a la comunidad, porque la gente empezó a consumir con bitcoin y el señor de la tienda podía así vender. Había dinero circulante y se creó así una economía circular".

Strike, la plataforma de pagos digitales con la que Bukele se asoció para crear la infraestructura logística necesaria para que el bitcoin pueda usarse en todo el país, ya comparte las instalaciones de Hope House en El Zonte.

Riesgos vs. beneficios
Medir el éxito de Bitcoin Beach de manera objetiva es complicado porque no existe ningún estudio sobre cuánto contribuyó a mejorar realmente la economía local. La situación de sus vecinos sigue siendo claramente precaria en el mayor de los casos.

Según la app de Bitcoin Beach, en la playa de El Zonte son unos 25 los comercios que aceptan el pago con bitcoin, si bien hay decenas más en otros puntos del país.
La promoción por parte de los promotores de Bitcoin Beach para añadir negocios al proyecto y el gran interés mediático que el pueblo suscitó tras la aprobación de la ley han hecho que quienes no quisieron sumarse a la iniciativa prefieran no hablar demasiado con la prensa. De hecho, muchos piden no dar su nombre ni ser fotografiados.
"Le podría dar mil razones por las que no sumarme al bitcoin, pero ya estoy hasta cansada de esto", dice la dueña de otra tienda junto a la playa sin prestarnos demasiada atención.
En la única clínica que existe en el pueblo se decidió aceptar el uso de bitcoin "como una ayuda a la comunidad", dice su responsable Violeta González.
La doctora afirma que la mayoría de pacientes venían acompañados con alguno de los promotores de Bitcoin Beach, quienes les explicaban el funcionamiento de la app para hacer el pago. Pero, dado que muchas veces no lo comprendían, eran estos líderes comunitarios quienes acababan pagando como donaciónlas consultas de los pacientes.
"Solo en el año 2020 tuvimos donativos (en bitcoin) de unos US$8.000 en la clínica", calcula.

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