El pochoclo argentino: ¿cómo hizo el sector para superar la crisis tras cierre de cines?

Claves 20 de junio de 2021
Argentina es el primer exportador mundial de la variedad de maíz que se utiliza para producir popcorn. Se trata de un negocio que genera u$s100 millones
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La venta de pochoclos (popcorn, pororó, pipoca, rosetas o palomitas de maíz, entre otros nombres) se esparció por el mundo de la mano de las cadenas de cines, para los que representó más de un tercio de su facturación. Aunque la Argentina lleva solo tres décadas cultivando ese maíz, de la variedad pisingallo, desde fines de los ‘90 se convirtió en el primer exportador mundial, con ventas por más de 100 millones de dólares a 110 países.

El consumo local es mínimo, en torno del 3 al 5% de lo que se produce en el país. Por eso, cuando en marzo de 2020, junto con las primeras cuarentenas europeas por la pandemia, comenzaron a llegarles cancelaciones de pedidos, los cerca de 70 exportadores de pisingallo argentinos pasaron momentos de estupor: estaban cosechando unas 230.000 toneladas. "Cines, parques de diversiones, espectáculos, plazas, todo se cerró", recuerda Sergio Casas, presidente de la Cámara de Procesadores y Exportadores de Maíz Pisingallo (CAMPI), cuyas empresas representan el 75% de la producción y exportación del país.

Sin embargo, el encierro hogareño con películas y series parece haber llevado también el pochoclo a las casas, y empezó a crecer la demanda de los que venden productos para microondas y ya preparado. Finalmente, las empresas locales lograron colocar toda la producción, y no quedaron stocks. "Compensó, no en dólares, pero sí en tonelaje", dice Casas. Y el pequeño consumo argentino acompañó la tendencia.

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Estados Unidos es el primer consumidor mundial de popcorn, y Brasil, el segundo. Estados Unidos produce entre 450.000 y 500.000 toneladas anuales de este maíz, y le quedan para exportar alrededor de 150.000, dice Casas. La Argentina logra venderle algo, sobre todo cuando tiene cosechas complicadas.

A diferencia del maíz convencional, que integra las commodities, el maíz pisingallo pertenece a las denominadas specialities (especialidades), con más valor agregado: se destina al consumo humano directo; sus semillas no son modificadas genéticamente; las plantas son menos resistentes y rinden prácticamente la mitad (unos 4.000 kilos de granos por hectárea); el transporte debe evitar las contaminaciones cruzadas; la cosecha es muy crítica porque puede arruinar la calidad de expansión del grano, que es lo más importante; la mercadería debe ser segregada por tipo de híbrido y acondicionada para que todos los granos tengan una humedad de 14%. 

"El popcorn en el fondo es como una minibomba, la humedad interna sometida a calor lo hace estallar: si está muy seco, se quema, y si está muy húmedo, se hierve", grafica Casas.

Además, el pisingallo se produce en el país mediante acuerdos previos entre los productores y los exportadores, que saben mejor cómo viene la demanda cuanti- y cualitativamente en los distintos mercados, en lo que llaman una "originación inteligente".

De esa manera, como la Argentina incide en la formación de precios internacionales, buscan evitar sobreofertas que provoquen una caída en los valores internacionales.

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