Con la inflación como karma, Alberto prepara relato de campaña

Economía 13 de junio de 2021
Con la vacunación encaminada, el gobierno se enfoca en la cuestión económica y en particular con el tema precios.
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Con 17,6 puntos acumulados entre enero y abril, y una proyección oficiosa del Gobierno de 3,5 para mayo, la estampida de precios -que pega más en alimentos- se convirtió en la principal obsesión del gobierno. En un balance inestable, cuando el Plan de Vacunación se consolida y avanza rápido, Alberto Fernández concentra su atención en el capítulo económico y, en particular, en el renglón inflación.

Es, además, el ítem que figura en el podio de las urgencias sociales, el combo económico que anuda dos registros: preocupación por el trabajo, a perderlo o a no conseguirlo, y por el poder adquisitivo por el aumento de precios. El gobierno se propone arbitrar para que los salarios le ganen a la inflación pero es una manifestación de voluntad y una medida de mediano plazo. 

Con la disputa electoral ya lanzada, en el oficialismo el tema inflacionario es primordial. El gobierno avanza con un acuerdo en torno a la carne y debe dar un golpe de efecto en ese sector sensible.

Además del ordenamiento del Frente de Todos (FdT) en la previa electoral, explora agendas y temas de campaña. El rol de Massa le aporta método a la percepción: detrás de los temores por la salud, que están al tope de las preocupaciones por la pandemia, la segunda demanda es económica.

Por un lado, unificar la conducción económica, y puntualmente la cuestión inflacionaria, en la figura de Guzmán. Por el otro, involucrar a gobernadores pero, sobre todo a intendentes del conurbano, en la tarea de fiscalización. 

Cristina Kirchner empuja, trasmite una fuente, ese proceso de centralizar en Guzmán. Es parte del deshielo con el ministro luego de los tironeos en torno a las tarifas y Federico Basualdo.

No hay, ahora, un planteo tan extremo pero circula el reclamo de que Guzmán además de fijar pautas, le ponga el cuerpo a las negociaciones y al relato público. "Para negociar con las cadenas o los productores, necesitás precisiones macro: a cuánto va a estar el dólar, cuánto van a subir tarifas, qué créditos van a tener. Con eso sobre la mesa, negociás precios y controlás", grafica una fuente.

Sin ponerlo en esos términos, sobrevuela la idea de convertir a Guzmán en un superministro. La paradoja es que viene de perder una pulseada con el tema tarifario con el bloque más poderoso del FdT que, en lo formal, lo debilitó. "No hay pelea entre Kicillof y Guzmán: Axel es el que le plantea, por la positiva, que juegue más a fondo", explican cerca del gobernador. Hay, en el PJ, un asunto adicional: el ministro tiene, a pesar de sus intentos por volverse más mundano, un estilo más próximo a circuitos universitarios y organismos internacionales.

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