Castillo sorprende en Perú

América Beat 10 de junio de 2021
Eligió a un asesor del Banco Mundial y defensor del orden fiscal y las metas de inflación.
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Pedro Castillo será el presidente de Perú y con él se abren una serie de interrogantes sobre lo que será su gobierno en medio de una fuerte inestabilidad política que se arrastra del último lustro y una clara desconfianza de los factores de poder que temen un giro brusco del modelo económico. 

El último antecedente de cierto temor del establishment a un gobierno que en la previa se presentaba como progresista fue con Ollanta Humala que contaba con una impronta nacionalista militar cercana a los primeros años de Hugo Chávez en Venezuela que llegó a decir que era "su hombre en Perú" pero que se diluyó cuando llegó al poder para aplicar el programa que siempre cuestionó.

Sus orígenes rurales y el perfil sindical lo acercan a los comienzos de Evo Morales pero su candidatura a presidente, al menos en la primera vuelta, indican que su programa de gobierno podría ser considerado de izquierda en un combinación entre ortodoxia económica y políticas sociales que lo acercan al Lula de 2002.

Si bien ha cambiado su programa de gobierno durante la campaña para mostrar una moderación relativa, entre sus objetivos iniciales, Castillo planteó indultar a Antauro Humala (militar y hermano del ex presidente Ollanta Humala que se encuentra preso desde 2005 por impulsar un levantamiento armado contra el entonces presidente Alejandro Toledo), propuso "Estado socialista" e "interventor", una "ley que regule los medios de comunicación", retirar a jueces, desactivar el Tribunal Constitucional, estatizar "sectores estratégicos", salir del Grupo de Lima, promover una Asamblea Constituyente para una nueva Carta Magna, entre otras medidas.  

Sin embargo, en la previa de su consagración ocurrieron dos hechos que indican que su plan de gobierno puede ser bastante diferente. En primer lugar, y luego de la suba del dólar y otros movimientos económicos que indican desconfianza, Castillo publicó un comunicado que muchos asemejan a la famosa "Carta al pueblo brasileño" de Lula en la previa de su primer gobierno. 
Allí, el nuevo presidente dice: "Seremos un gobierno respetuoso de la democracia, de la Constitución actual y haremos un gobierno con estabilidad financiera y económica". Ni referendum constitucional, ni nacionalización de recursos, la primera decisión como presidente fue aclarar que dejará todo como está. 

El segundo hecho relevante vino de parte de su principal asesor económico, Pedro Francke, asesor del Banco Mundial, defensor de la prudencia fiscal y las metas de inflación que se opone a la nacionalización de empresas. 

El economista publicó un comunicado en sus redes sociales en donde aclara: "Reiteramos que no hemos considerado en nuestro plan económico estatizaciones, expropiaciones, confiscaciones de ahorros, controles de cambios, controles de precios o prohibición de importaciones".

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