El FMI, el Banco Mundial y la OMS proponen un plan de vacunación global

El mundo 01 de junio de 2021
Los directores de esas tres organizaciones, sumado a la Organización Mundial del Comercio, dicen que la estrategia tiene objetivos claros y pragmáticos para reducir los contagios y las muertes, pero también para acelerar la recuperación económica.
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La Organización Mundial de la Salud (OMS), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio (OMC) propusieron un plan para vacunar al mundo entero y así poner fin a la pandemia de COVID-19. Dicen que para lograr este objetivo es necesaria una acción global en donde las instituciones públicas y privadas trabajen en conjunto.

Las organizaciones reconocen los logros por parte de la ciencia en el desarrollo en tiempo récord de las vacunas. No obstante, advierten que la brecha para el acceso de las dosis es cada vez más grande entre los países ricos y pobres.

“La distribución desigual de vacunas está dejando a millones de personas vulnerables al virus, lo que permite que surjan variantes mortales que se esparcen con rapidez por todo el mundo. A medida que se propagan las variantes, incluso los países con programas de vacunación avanzados se han visto obligados a volver a imponer medidas de salud pública más estrictas y restricciones de viaje”, escriben, en una columna de opinión conjunta publicada en el Washington Post, Kristalina Georgieva, del FMI; Tedros Adhanom, de la OMS; Ngozi Okonjo-Iweala, de la OMC; y David Malpass, del Banco Mundial.

Los directores de dichas instituciones resaltaron una propuesta del FMI, la cual se puede llevar acabo a un costo factible y que se complementa con otras iniciativas de la OMS que ya están en marcha y con programas como el COVAX.

“Con un presupuesto estimado de 50.000 millones de dólares, la pandemia en los países en vía de desarrollo terminaría rápidamente. Además, se reduciría los contagios y las muertes, se aceleraría la recuperación económica y se generaría unos 9 billones de dólares en producción mundial para 2025. Todos ganamos. También, debido a los inestimables beneficios para la salud y la vida de las personas, alrededor del 60 por ciento de los beneficios se destinarían a los mercados emergentes y las economías en desarrollo, y el 40 por ciento restante beneficiaría al mundo desarrollado”, escriben para el Washington Post.

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Para llevar acabo el plan se necesitará un financiamiento adicional para los países de ingresos medios y bajos, además de donaciones de vacunas. También, para asegurar a la población mundial contra nuevas variantes, será necesario la fabricación de al menos mil millones de dosis. Para lograr este último objetivo, es necesario brindar la tecnología y el conocimiento a los países con poca capacidad de producción.

“Deben eliminarse todos los bloqueos a la expansión del suministro. Hacemos un llamado a los miembros de la OMC para que aceleren las negociaciones hacia soluciones pragmáticas en torno a la propiedad intelectual. Varios países de ingresos bajos y medianos están invirtiendo en la fabricación local, que es clave no solo para poner fin a esta pandemia sino también para prepararse para la próxima”, resaltan.

Los líderes del Banco Mundial, OMS, FMI y OMC destacan que la estrategia debe estar acompañada de pruebas masivas contra el covid-19 y del rastreo de los contagios. Además, se debe fortalecer los sistemas de salud pública y que estos cuenten con suministros de oxígeno.

“La velocidad y la coordinación son fundamentales. El plan requiere financiamiento por adelantado, donaciones de vacunas por adelantado e inversiones y planificación preventivas por adelantado. Es fundamental que todo esto esté disponible lo antes posible”, advierten.

Además, señalan que es fundamental una acción global coordinada, basada en la transparencia total en el proceso de adquisición y entrega. Y enfatizan que el éxito depende de que “todas las partes (públicas, privadas, instituciones financieras internacionales, fundaciones) trabajen en conjunto”.

“Invertir 50.000 millones de dólares para poner fin a la pandemia pagaría un dividendo enorme en el desarrollo e impulsaría el crecimiento y el bienestar a nivel mundial. Pero cuanto más esperemos para actuar, la acción se vuelve más costosa: en sufrimiento humano y en pérdidas económicas”, señalan.

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