La novela de la Copa América

El País 29 de mayo de 2021
El gobierno puso condiciones para organizar el torneo que podría ser el último de Messi. Fernández espera una respuesta de la Conmebol para definir si se hace o no. Costos y riesgos de una decisión de impacto político.
157BB2BA-42DE-4359-9EDD-41A6EEEEF3A7

El jueves 20, menos de 24 horas antes de regresar al confinamiento simil fase 1 por 9 días, Santiago Cafiero y Matías Lammens, junto al presidente de la AFA, Claudio "Chiqui" Tapia, y otros funcionarios y dirigentes, dibujaron un esquema para la continuidad parcial del fútbol argentino. Era una ingeniería sencilla: como el resto de las actividad no esenciales, los torneos locales entraban en veda, pero se mantenían en pie, con criterio selectivo, los partidos definitorios. 

En la madrugada ocurrió algo: Alberto Fernández, luego de una conversación con Marcelo Tinelli, recién licenciado de la presidencia de San Lorenzo y regresado a la TV, resolvió que lo más oportuno era suspender todo los partidos organizados por la AFA. Solo se jugarían las fechas de la Libertadores y la Sudamericana.

En su lógica, Fernández decidió eludir la contradicción de autorizar los partidos de copas internacionales, mientras, por otro lado, fijaba una prohibición genérica en el peor momentos de la pandemia: de clases presenciales a turismo, de peluquerías a restaurantes.

El episodio, por su dinámica y por la matriz de la decisión, sobrevuela sobre incertidumbre en torno a la realización de la Copa América, torneo que organizarían a dúo Argentina y Colombia. Tras la retirada del gobierno de Iván Duque -que pidió postergar la fecha por razones sanitarias pero hay más motivos de tensión política- ese emprendimiento conjunto de Bogotá y Buenos Aires quedó en una zona gris.

Este miércoles, Fernández, Cafiero y Lammens, además de Sergio Massa, le plantearon a Alejandro Domínguez, titular de la Conmebol, una serie de requisitos para avanzar con el armado del torneo. El protocolo, se quejaron desde la entidad y se vanagloriaron en el Gobierno, es más estricto que los que se piden en Europa.

Desde la cima del gobierno la resolución última se tomará el lunes. Es decir: cuando falten doce días para el primer partido, pautado para el 13 de junio.

Es un pulseo múltiple. La Conmebol planteó en su oferta inicial que los partidos se jueguen con público, un aforo del 30%. En la cuenta eso significaría facturar unos 8 millones de dólares. Nación contraofertó que sea sin público y, agregó, la obligación de que los jugadores estén vacunados y se reduzca al mínimo indispensable la asistencia de periodistas, equipos de televisación y auxiliares.

Eso supone varias alteraciones. Una de ellas es negociar contrarreloj para los sponsors aumenten sus aportes y así cubrir la pérdida de ingresos que supone que no se vendan tickets. 

La pelota, usando una metáfora obvia pero oportuna, está en la cancha de la Conmebol, dicen en el oficialismo. La asociación debe aceptar los términos exigidos por el gobierno: jugar sin público, con burbujas por planteles, test cada 48 horas, vacunación para todos y concurrencia adicional mínima.

La variable sanitaria, el pánico a un escándalo de contagios como el que ocurrió en River y una lectura trasversal sobre la oportunidad de organizar un torneo que puede ser el último de Lionel Messi y que se podría coronar con una triunfo deportivo. Toda una tentación para cualquier dirigente: un poco de felicidad popular en medio de una tragedia. 

"0,006 de contagios, en 1600 partidos. La anomalía fue River", susurran desde una trinchera oficial en un debate operativo sanitario. Desde la Conmebol también surgió la posibilidad de mudar total o parcialmente la competencia a otro país. Gonzalo Belloso, adjunto a la entidad, habló de que algunos partidos se jueguen en Chile y hasta sugirió que podría ser "con público".

"Van a amenazar con eso: con que se van a Uruguay o Chile, como si eso fuese fácil. Solo EEUU o Katar pueden armar la copa en 10 días", indicó varias horas antes de los dichos de Belloso un dirigente al tanto de las conversaciones. Apareció, en esa variable, otra duda: salvo un régimen express, no es sencillo el sistema de visas de EE.UU como para que se resuelva lo administrativo en quince días.

Todo parece indicar que el gobierno avanzará con la organización de la Copa, aunque el contexto general no acompaña. Se suma, en paralelo, la grieta política y una posible lluvia ácida de la oposición en contra de la realización de la Copa.

Tres de las cuatro de las sedes confirmadas por Conmebol están en territorios hostiles para el gobierno: CABA, Mendoza y Córdoba. Lammens y Cafiero son los encargados de sondear la posición de las provincias y anticiparse a eventuales giros. ¿Qué pasa si Nación decide avanzar con la organización y, por caso, Rodolfo Suárez, el radical gobernador mendocino, dice que no? Las provincias planearon la Copa pensando, también, en el boom turístico, que ahora no ocurrirá porque se jugarán los partidos sin público.

Si se avanza, está previsto armar una mesa operativa y política, con delegados de la Nación, la AFA y las provincias para que se acuerden términos generales para la organización, además de los protocolos que todavía no fueron validados por la cartera que comanda Carla Vizotti. Una especie de blindaje: si todos están en la mesa, nadie saldrá después a ametrallar la decisión.

Vacunas y vacunados
El miércoles, Tapia no participó de la reunión porque entró en la burbuja de Ezeiza con los protocolos sanitarios antes del partido que el 3 de junio, en Santiago del Estero, jugará la selección contra Chile por las eliminatorias. Tapia aún espera la respuesta de la asociación de fútbol de Colombia para que el partido de Barranquilla, el siguiente de esa competición, se mude a Argentina para evitar los viajes.

En la AFA circuló, además, un planteo en voz baja respecto a la vacunación de los planteles. La Conmebol consiguió, vía Ignacio Alonso, de la asociación de Fútbol uruguayo, por intermediación de Luis Lacalle Pou, 50 mil dosis de la vacuna Sinovac, que no está aprobada en Argentina ni tampoco está en el menú de dosis que contempla usar el gobierno para su Plan de Vacunación. Si Nación pide que los planteles estén vacunados ¿qué vacuna se aplicará a la selección argentina? En AFA trascendió que Nación no quiere que a los jugadores argentinos se le aplique la Sinovac.

banner pag web (4)

Te puede interesar