El fallo de la Corte en vísperas del invierno

Política 05 de mayo de 2021
Los peligros del control judicial de la pandemia.
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El fallo 4 a 0 de la Corte Suprema a favor de Horacio Rodríguez Larreta y en contra del gobierno nacional confirma que no hay emergencia que valga cuando la política es impotente para resolver los problemas, tanto los de la sociedad como los propios. Triunfo del republicano jefe de gobierno que había desoído un fallo judicial que no le gustaba y derrota de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner en el máximo tribunal. 

El fallo se puede analizar en un doble plano. El primero y más importante a nivel social es el de la pandemia y el aumento de contagios, en un país que tiene casi 65 mil muertos, no cuenta con todas las vacunas que necesita y enfrenta la amenaza de la falta de camas en el Área Metropolitana de Buenos Aires. El gobierno queda ante la imposibilidad de avanzar con las medidas que busca tomar y depende en definitiva de la negociación política con el jefe de gobierno porteño, que tal vez pueda comenzar ahora. Larreta gana una partida de cortísimo alcance que le sirve para dopar a los halcones de Juntos por el Cambio que le gobiernan la coyuntura, pero juega con fuego: pese a que acaba de sumar 50 plazas, tiene ocupadas el 83,8% de las camas de terapia intensiva en los hospitales públicos de la Ciudad, 419 de un total de 500. 

Refugiados en el Palacio, los supremos no van a elecciones, son hasta nuevo aviso dueños de un poder imperecedero y no está claro que las encuestas que muestran al Poder Judicial como uno de los de peor imagen vayan a mejorar si la Corte lauda a favor del gobierno.  

La respuesta del Presidente "contra la decrepitud del Derecho" y de su vice contra "los golpes" de hoy expresan, una vez más, la impotencia de la política en cadena nacional. Solo Elena Highton de Nolasco, condicionada al máximo por su haber sobrepasado la edad de 75 años, se abstuvo a manera de gesto a la Casa Rosada, algo similar a lo que hacía durante el gobierno de Mauricio Macri.  

Por eso, el fallo supremo es más una derrota de los Fernández que una victoria de Larreta.

Con un frente social-empresario de enorme capacidad de veto, Fernández decidió interrumpir las clases ante la expansión de la segunda ola. Era lo primero que podía hacer porque la producción sigue adelante y no para porque, como se vio, no hay resto de ningún tipo para una nueva cuarentena estricta. Pasó por arriba de Larreta -al que le ofreció una oportunidad para ganar en el reino del corto plazo- y fue directo a una definición en el máximo tribunal donde lo esperaba la derrota.  

Rosatti ex ministro de Justicia de Néstor Kirchner y actual cortesano alguna vez afirmó que “El político siempre se queja de que el juez frena el cambio y el juez dice que no se puede hacer cualquier cosa. Eso es natural y pasa en cualquier democracia. El político es un pintor de brocha gorda; el juez es un fileteador, tiene la Constitución y la ley que le ha marcado el político. Lo único que puede hacer es descalificar una ley por inconstitucional". Después, da a entender que lo mejor que podría pasarle a la Corte sería no tener que intervenir en los conflictos que le resultan en principio ajenos: "Muchas veces el juez interviene porque el político no ha actuado. Cuando el problema llega acá y nosotros tenemos que resolverlo, ha pasado varias instancias judiciales antes porque hay un conflicto que los poderes representativos no han podido resolver. Está mal que lo que tiene que hacer el político lo haga el juez. El juez es muy mal político en general. Judicializar algo que debería haber sido resuelto en el mundo de la política. Cuando el juez tiene que actuar como un político, ponderando situaciones, se equivoca”. Acaba de pasar otra vez.

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