Cómo funciona el nuevo traductor de lenguaje no sexista

Sociedad 01 de mayo de 2021
La Universidad Iberoamericana de México desarrolló una herramienta para ayudar a emplear lenguaje inclusivo en la redacción de textos. Funciona como un "software" de traducción y ya está disponible para ser usado.
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CaDi es el primer traductor de lenguaje inclusivo que sirve como herramienta en la redacción de textos.

El lenguaje puede ser sexista de diferentes maneras. Para evitar sobre todo la invisibilización y el androcentrismo, es decir, el uso del masculino como universal que desconoce la pluralidad de géneros, la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México-Tijuana lanzó CaDi, un traductor de lenguaje inclusivo. Es algo así como un traductor de Google, donde se pueden colocar frases o párrafos y el software arroja sugerencias para evitar el masculino genérico. Se llama CaDi en honor a Capitolina Díaz, la investigadora de la Universidad de Valencia que propuso su creación. El desarrollo y la implementación del traductor estuvieron a cargo de Elvia González del Pliego –coordinadora del Programa de Género e Inclusión– y de la la Dirección de Informática y Telecomunicaciones de la Universidad Iberoamericana.

La base de datos está compuesta por alrededor de 500 palabras en masculino y una o dos sugerencias no sexistas para cada expresión. En total, son entre 1000 y 1500 palabras y, desde el equipo de la universidad mexicana, aseguran que la siguen nutriendo día a día. De hecho, usuarios y usuarias pueden hacer aportes. 

En los últimos tiempos, se ha extendido el uso de la “e” o la “x” para nombrar una alternativa que supere al masculino y al femenino: chicxs, chicas, chiques, chicos. Sin embargo, es un recurso que no se extiende para todo el mundo de forma natural en el uso. ¿Y si dijéramos que existe una alternativa consensuada gramaticalmente para eliminar el masculino genérico y eso está al alcance de un software?

Para utilizar CaDi hay que ingresar al sitio CaDi. En el primer cuadro, se coloca lo que se quiera traducir y se da clic en “Comprobar texto”. Inmediatamente, aparece la propuesta no sexista en el recuadro de abajo. Si, por alguna razón, la sugerencia no convence –no se adecua al contexto de lo que se está escribiendo, por ejemplo–, hay un botón a la derecha para buscar más opciones. En caso de pensar una mejor alternativa, puede enviarse la ocurrencia con la opción “sugerir una corrección”.

Claro que hay otras formas de hacer un uso sexista del lenguaje, como son los estereotipos, la discriminación, la asimetría con la que se nos identifica y las asociaciones peyorativas a las palabras en femenino, pero por algo se empieza. “El lenguaje no solo describe la realidad sino que también la crea. En ese sentido, es muy importante que utilicemos un lenguaje que no sea sexista y que no contribuya a esos micromachismos que encontramos a diario”, sostuvo Pilar Safont, de la Universitat Jaume I.

Si bien es cierto que existen otros recursos, como manuales de lenguaje inclusivo y no sexista –incluso la Unesco tiene uno–, son guías que tienen más de 30 años. La contribución es transformarlo en lo que demanda el siglo XXI: la facilitación al alcance de un software.

 

 

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