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El litio le puede cambiar la cara al norte argentino

Sociedad 16/11/2022
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Hace años se repite que el litio representa una enorme oportunidad productiva y económica para la Argentina. Hay cierto consenso acerca de su potencial  por su aporte en materia de exportaciones, divisas, empleo local, desarrollo de proveedores y demás. Tanto que ya parece instalado en el sentido común. Sin embargo, es poco lo que realmente se sabe sobre el mineral en sí mismo. ¿Ya se explota en Argentina? ¿Cuánto deja en el país? ¿Qué normativa regula el litio? ¿Cuáles son los impactos ambientales? ¿Hay conflictos territoriales? ¿Hay riesgo de que esto sea un boom pasajero? ¿Podemos hacer baterías? ¿Qué tenemos que hacer para aumentar la potencialidad del litio? 

Con el aporte de Fundar, buscamos responder algunas de estas preguntas y aportar a las discusiones sobre las condiciones de posibilidad para que el litio aporte al desarrollo argentino.

El litio tiene tres niveles de análisis: 

1 ) El global, por su rol en la transición energética, principalmente para la fabricación de baterías que son utilizadas en los vehículos eléctricos y para el almacenamiento de las energías renovables intermitentes; 

2) El nacional por el aporte de divisas, la tributación fiscal y el desarrollo productivo;

3) Y el local, por la generación de empleo, la demanda de proveedores, el impacto ambiental y la discusión territorial. 

El litio es un elemento químico con el símbolo Li: un metal alcalino blando de color blanco plata. No ocurre libremente en la naturaleza, sino en compuestos: por ejemplo, disuelto en agua de mar y en el fluido residual de la producción de petróleo, pero la mayor concentración -y la explotable- se encuentra principalmente en un determinado tipo de roca (espodumeno) y en salmuera.

Si bien se utiliza litio hace tiempo en la medicina, la elaboración de cerámicas y vidrios o la fabricación de baterías, el aumento explosivo de la demanda surgió a partir de la aceleración de la transición a la electromovilidad y – aún en menor medida- el almacenamiento de energía renovable. Según la Comisión Chilena del Cobre (COCHILCO) la demanda mundial de litio pasará de 465 mil toneladas en 2021 a 2114 mil toneladas en 2030.

Actualmente, los mayores productores de litio son Australia (46%), Chile (23%) y China (16%). En conjunto extraen aproximadamente el 86% del total global. Argentina, con un 7% del mercado, es el cuarto productor del mundo. En el triángulo del litio, que compartimos entre Argentina, Bolivia y Chile, se concentra más del 56% de los recursos de litio identificados en el mundo. Sin embargo, cuando miramos las reservas (los recursos económica y técnicamente explotables), nos encontramos con que Chile tiene el 51%, seguido por Australia con el 16% y Argentina con el 10%, seguidos por China (6%), Estados Unidos y Canadá (6%) y otros. Dadas las características de los recursos bolivianos, no son clasificados como reservas aún.

De este modo, en un escenario de demanda creciente y con los recursos disponibles, Argentina cuenta con un enorme potencial para aumentar su participación en la oferta global del mineral. 

Este proceso tiene dos impactos ambientales principales. Por un lado, la acumulación de sales de descarte y, por el otro, la afectación del agua a través de la extracción de salmuera, el uso de agua dulce y -potencialmente- la infiltración entre acuíferos.

En la mayoría de los salares argentinos habitan comunidades indígenas ancestralmente. La doctora en Ciencia Política Deborah Pragier cuenta en esta entrevista sobre las limitaciones de las instancias de consulta a las comunidades y que, frente a la llegada de los proyectos litíferos, las comunidades responden de manera diversa, planteando posiciones y exigencias diferentes a las autoridades y empresas. Por ejemplo, en Jujuy las comunidades del salar Salinas Grandes se han opuesto a los proyectos de explotación, mientras que las vecinas al salar de Olaroz han aceptado la instalación. Asimismo, sostiene que luego de la aceptación de los proyectos la negociación entre las comunidades y las empresas por los cánones, empleos y demás es considerado un acuerdo entre privados, generando así situaciones de desigualdad de poder e información donde el rol del Estado como garante no está regulado.

Quién explota el litio
Actualmente, Argentina tiene dos plantas de producción de litio operativas: uno de la empresa Sales de Jujuy en el Salar de Olaroz (Jujuy)  y el otro es el proyecto Fénix de Livent en el Salar de Hombre Muerto, (Catamarca) que a su vez están ampliando sus capacidades productivas. Al mismo tiempo, hay varios proyectos en construcción. El más avanzado comenzará a operar este año y es de la minera Exar, también en Jujuy, en el Salar Cauchari.

Pero Sales de Jujuy no es propiedad exclusiva de Allkem. Gracias a un arreglo institucional particular de la provincia, un 8,5% de las acciones pertenecen a JEMSE, la empresa estatal de minería de la provincia de Jujuy. En este punto también vale resaltar la creación de YPF Litio en 2022.

La entrada de la firma al sector brinda oportunidades en el desarrollo de proyectos de exploración como el que está llevando adelante en Fiambalá, Catamarca, el desarrollo tecnológico a través de YTEC a partir de la planta laboratorio de fabricación de celdas de batería en Ensenada y de la investigación sobre tecnologías de extracción directa de Litio que están llevando a cabo junto al CICDEMJU-CONICET, como así también en la aplicación de 100 años de experiencia adquirida en el sector hidrocarburos en roles como la exploración, la respuesta a desafíos logísticos, y la investigación y el desarrollo aplicado a la mejora de procesos.

El tiempo dirá cuál de los modelos caracterizados por Obaya fue el más exitoso, pero a partir de la caracterización del modelo argentino como fragmentado, la instancia de la Mesa del Litio es celebrada entre todas las voces como un espacio institucionalizado de interlocución entre jurisdicciones y niveles de gobierno para articular una visión estratégica que permita una mayor coordinación de las políticas públicas y consecuente aprovechamiento de la explotación del mineral.

El desarrollo nacional
El aporte del sector a la economía nacional tiene diferentes dimensiones. En primer lugar, las exportaciones y la generación de divisas necesaria para que el conjunto de la economía pueda crecer. En lo que va del año exportamos 458 millones de dólares. El litio es el tercer mineral que se exporta, después de oro y plata, pero viene disputando el segundo lugar. Actualmente es una porción pequeña de las exportaciones (menos del 1%). No obstante, la expectativa de la Secretaría de Minería es que en 2030 lleguemos a 8.000 millones (el equivalente al 9% de las exportaciones totales de 2021). Es decir, se prevé aumentar más de 10 veces los montos actuales a partir del crecimiento exponencial de las cantidades producidas dado que es posible que los precios seguramente bajen respecto del pico donde se encuentran ahora. 

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