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Expertos indicaron que la Argentina tiene un huso horario que no corresponde a su territorio

Sociedad 06/04/2022
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La Cámara de Diputados de Mendoza se trató un proyecto para cambiar el horario en invierno para ahorrar energía y aprovechar la luz solar. Sin embargo, resurgió un histórico problema a nivel nacional: el huso horario.

“El error grande que tiene la Argentina es tener un huso horario que está mal para su territorio nacional”, explicó la directora del Instituto de Ambiente, Hábitat y Energía (INAHE) del Conicet, Andrea Pattini.

El proyecto apunta a mover el huso de -3 a -4 en el horario de otoño a invierno para poder aprovechar la luz natural. A la sesión acudieron varios investigadores, entre ellos Pattini y el biólogo e investigador del Conicet, Diego Golombek, que instaron a resolver primero el error del huso horario.

Ahora bien, ¿por qué dicen que hay un error? Pattini expuso que “el huso horario que debería tener toda la Argentina es -4″ y actualmente está en -3. Esto se debe a las alternancias que se fueron dando a lo largo de los años, cuando se modificaba el horario en verano y en invierno.

El problema fue que en 1969 quedó permanente la zona horaria -3 y no se regresó al huso correspondiente. “No sabemos qué pasó, se equivocaron y en vez de volver al -4, se quedó en -3″, cuenta la experta

Por eso, como primera instancia, los investigadores presentes promovieron la idea de “corregir el problema” que engloba a todo el territorio nacional y luego dar la discusión sobre los cambios en invierno y verano.

Puede prestar a confusión, pero cuando hablamos de cambiar el huso horario hacemos referencia a poner el reloj oficial más parecido a la hora solar, que a la mañana amanezca con luz natural y no de noche.

“Como tenemos menos horas de luz, se siente mucho más el error grande que tiene la Argentina. En el oeste esto es muy marcado, en Buenos Aires está corrido alrededor de 40 minutos, pero en Mendoza -por ejemplo- tenemos corrida una hora y 40″, señaló.

Los cambios estacionales, en cambio, son una alternativa que se usa para adelantar o atrasar una hora y poder aprovechar más horas de luz natural. Según lo que analizó la investigadora, estas modificaciones en verano y en invierno no dan mucho resultado: “No es tan impactante el cambio, es más impactante que coincida el reloj con el período solar”.

En ese sentido, Golombek afirma que: “Los cambios de verano e invierno no tienen grandes beneficios (de hecho, todo lo contrario), y el presumible ahorro energético es complejo y depende mucho de las variables que se estén midiendo. Lo que se ahorra por un lado, se gasta por otro”.

 

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