León Gieco cumple 70 años cantándole a la libertad

Tendencias 20 de noviembre de 2021
C8A3BD32-9C10-4519-8B0E-7F3EDD875EBD


Tocó con todos, tocó de todo. León Gieco es parte y testigo de la cultura argentina a la que ha aportado canciones, conceptos, ejemplos. Desde Mercedes Sosa hasta Charly García, pasando por Illya Kuryaki o Pablo Lescano, todos han querido estar cerca suyo. Como músico y como ser humano, León se ha brindado en cuerpo y alma y por eso este sábado se festeja su cumpleaños número 70 como una verdadera celebración nacional. Es justamente con “La amistad”, una canción junto a Gustavo Santaolla, que apareció este viernes León para recordarnos que nunca está solo y aclara cantando: “No soy amigo del que piensa que el mundo se cambia hablando con el culo en un sillón”.

Raúl Alberto Antonio Gieco nació cerca de Cañada Rosquín, Santa Fe, el 20 de noviembre de 1951. Trabajó desde muy chico para ayudar en su casa, haciendo mandados o repartiendo pedidos para una carnicería del pueblo. Además de colaborar con la economía familiar, Gieco se las rebuscaba para que le sobraran unas monedas y así fue como a los ocho años se compró su primera guitarra. Ese fue el comienzo de todo: desde los shows escolares a las presentaciones en el pueblo, el santafesino ya había encontrado lo que quería hacer por el resto de su vida.

El fantasma de Canterville, disco fundamental del rock argentino, salió en 1976, el año en que se desató el golpe militar autodenominado Proceso de Reorganización Nacional. Sus letras de protesta, sus temas mezcla de folk, rock, que hablaban de paz y libertad, desentonaban con el perfil autoritario del nuevo gobierno de Jorge Rafael Videla y se lo hicieron saber a través de la censura. Así fue que León tuvo que modificar la letra de algunas canciones y eliminar de cuajo “La historia esta”, “Tema de los mosquitos” y “Las dulces promesas”. El público argentino amó escucharlo y abrazaron su música como a un salvavidas. El resto de los latinoamericanos también empezaron a colmar sus shows en los distintos países en los que se presentaba, pero la persecución ideológica era cada vez peor.

Para 1979, León y su familia ya estaban instalados en Los Angeles, Estados Unidos, pero no esperaron mucho para volver a la Argentina. Aunque el gobierno militar seguía haciendo de las suyas, el público lo necesitaba. Así fue como en 1981 inició una gira sin precedentes por todo el país, la famosa “De Ushuaia a La Quiaca”. “Pensábamos que no podíamos depender de los managers del interior, porque de esta manera se podía desvirtuar el proyecto. Fue entonces que se nos ocurrió la idea de convocar a los estudiantes secundarios para que nos organicen los conciertos. No tenían que pagarnos por el show, sino garantizarnos la estadía (alojamiento y comidas) y de esta manera funcionábamos como socios: ellos se llevaban el 30 por ciento de la recaudación y nosotros el setenta. Por estas características de producción, nuestro contacto con la gente era mucho más directo e intenso que en otra situación”, explicó León tiempo después. La idea fue genial y el resultado inolvidable.

Luchando por la libertad con la guitarra y la palabra como únicas armas o produciendo eventos enormes y colectivos, León Gieco se ha convertido en parte de la historia viva de Latinoamérica: “La cultura es la sonrisa que acaricia la canción y se alegra todo el pueblo quien le puede decir que no, solamente alguien que quiera que tengamos triste el corazón”.

banner pag web (4)

Te puede interesar