La carta de Cristina

El País 15 de noviembre de 2021
Los cambios forzados por la vice evitaron la catástrofe. El arribo de los intendentes y el rol de Massa.
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Las elecciones tienen sus historias. Son relatos que se construyen a partir de resultados y siempre generan narrativas de ganadores y de perdedores.

La remontada en el principal distrito electoral del país, Buenos Aires, donde el oficialismo quedaba a solo 1,43 puntos detrás de Juntos, es festejada por todos los integrantes de la coalición peronista, pero, fundamentalmente, por el intendentismo del conurbano, sector que terminó siendo parte de la clave del plan.

El cachetazo en las PASO reconfiguró los objetivos y empujó al límite de la fractura a la coalición gobernante cuando la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner publicó la carta-bomba y forzó cambios en los gabinetes nacional y bonaerense. En la Provincia desembarcaron Martín Insaurralde (Jefatura de Gabinete) y Leonardo Nardini(Infraestructura). La decisión era profundizar el trabajo territorial. Fueron las jefaturas comunales quienes se pusieron la campaña al hombro a la par del gobernador, quien volvió a su modo 2019 con un proselitismo montado sobre su propia figura.

El clima de alivio fue tal, que el presidente Alberto Fernández llamó a la militancia y a la dirigencia que colmó el búnker a “celebrar el triunfo como corresponde” el miércoles 17, en una marcha masiva por el Día de la Militancia. Las preguntas para Alberto son: ¿es suyo este resultado?, ¿qué le significa la recuperación de puntos en la Provincia? Y, en definitiva, ¿qué obtuvo Alberto? Una respuesta será que obtuvo tiempo.

Tiempo es el nombre de un deadline: el acuerdo con el Fondo. Mientras, cualquier cobertura de las elecciones tarda en nacionalizar el resultado. En sumar las partes. La grieta se intensifica en el AMBA y pierde fuerza tierra adentro.. Armar el mapa argentino se demora. Como si el peronismo, a priori, fuera sólo bonaerense, y en tal caso Juntos por el Cambio fuera sólo CABA y Córdoba. 

Cristina perdió por otro lado, se quedó sin el quórum en el Senado. Dominar el Senado es clave para obturar o ratificar cualquier proyecto que provenga de Diputados, así como avalar nombramientos de jueces, tema siempre sensible para Cristina Kirchner. Así, estará obligada a negociar con la oposición o acordar más que nunca con sus habituales aliados provinciales. La derrota tiene un significado histórico: a partir del próximo 10 de diciembre, será la primera vez, desde el regreso a la democracia, que el peronismo pierde el quórum propio en la Cámara alta. El dato es insumo de aquellos que fijan la mirada solo en ese detalle., casi una obsesión.

Sergio Masssa recuperó centralidad y levantó su propio triunfo. “Quiero contarte, Presidente, que gracias al voto de millones de argentinos y argentinas, el FdT sigue siendo la primera minoría en Diputados, con 119 diputados”, dijo. El número de 119 había sido el cálculo más optimista de los que había hecho el Gobierno el mismo domingo. El escenario más catastrófico, basado en el resultado de las PASO y una proyección negativa, había llegado hasta 112. Sin Cristina en el escenario, la sensación es de alivio y la derrota quizás duela menos, en eso sin dudas alguna incidencia tiene aquella carta que forzó cambios y despabilo a una coalición que iba al abismo. Lo que viene será pura y exclusivamente capacidad política de gestionar con política una crisis profunda. 

 

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