Guzmán, FMI y dólar

El País - Economía 15 de noviembre de 2021
El Gobierno espera una respuesta del FMI.
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Con muchas menos sorpresas que cuando se entregaron los primeros resultados de las PASO, el Gobierno metabolizó la derrota y festejó la diferencia menor como si fuera un triunfo. A pesar de que ahora está obligado a negociar en el Senado intentó que no se notara el golpe y buscó imponer un discurso que sostiene que lo mejor está por venir. Las derrotas en los principales distritos -como Provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza o CABA- fueron matizadas por el achicamiento en el distrito bonaerense. Con este escenario adverso, Alberto Fernández se vio obligado a marcar la dirección que tomará el segundo tramo de su gestión, con fuertes desafíos económicos y con la convocatoria a la oposición y a los empresarios para generar un acuerdo amplio que otorgue previsibilidad.

En las próximas dos semanas antes de la presentación en el Legislativo se acelerará la negociación con el FMI. No obstante, en el Gobierno descartan que por ahora se concrete una misión del organismo a Buenos Aires. Aseguran que primero debe reunirse a mediados de diciembre el directorio del Fondo, donde están representadas las grandes potencias y donde debe votarse ese eventual viaje. Quizás la misión quede entonces para enero próximo. El tour es condición previa necesaria para un posterior acuerdo. La idea es sellarlo antes de marzo, cuando caen los vencimientos imposibles de saldar del préstamo récord que el FMI otorgó al gobierno de Mauricio Macri. A propósito, Fernández se mostró a favor del pacto, pero aclaró una y otra vez que no aceptará un ajuste y atacó una y otra vez a su antecesor por el programa contractivo que firmó en 2018. 

El Presidente aclaró que la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner apoya el pacto, pero también quiso dejar en claro que suscribirá un programa made in Argentina, propuesto por Guzmán y votado por el Congreso, incluida parte de la oposición. Busca todos esos apoyos políticos internos para presentarse con mayor poder de negociación ante el FMI, siempre afecto a las recetas de ajuste más allá de los ropajes más blandos que ha procurado lucir en los últimos años. 

El Gobierno espera que el discurso pro Guzmán y pro acuerdo tranquilice al dólar en los mercados paralelos. Mientras trata de sumar a la oposición a un diálogo político que le conceda sustento a las medidas que vaya a ir adoptando, tanto analistas financieros como economistas esperan que el Banco Central comience tarde o temprano a acelerar la tasa de devaluación del peso hasta igualarla a la de la inflación. Sería un camino intermedio entre el ajuste en un solo tramo y lo que se denomina “radicalización”. En medio de ello, algunos suponen que se vendría un “emprolijamiento” del escenario cambiario para acotar la cantidad de mercados que funcionan en paralelo al oficial.

En el equipo económico niegan versiones internas del ala política de que este lunes se anunciarán medidas cambiarias. Pero esperan que, aunque amaine la presión, alguna tensión se sostendrá porque demorará algunos días la entrada de la demorada liquidación de exportadores que especulaban con que sobrevendría una devaluación del peso en el mercado oficial tras los comicios. En la medida en que se despeje esa hipótesis, sí ingresarán dólares en la plaza. Al menos habrá al principio menos demanda porque los importadores ya anticiparon todas las compran que pudieron.

A partir de un eventual acuerdo con el FMI, el Gobierno no sólo definirá el rumbo cambiario. También podrá trazar hojas de ruta en la lucha contra una inflación en alza -que presionará a una segunda revisión de las paritarias a fin de año o principios del próximo- y en la pretensión de sostener la recuperación económica.

 

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