¿Y mañana qué?

El País 14 de noviembre de 2021
El 12-S puso al FdT al borde del abismo. Fernández escuchó voces que le sugirieron romper. La aparición de Cristina en Merlo ratificó que el FdT es su frente.
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El resultado parece puesto en el estado de ánimo de la sociedad que se respira en la calle. Porque, vote lo que se vote, incluso cuando se vote al oficialismo, una camada profunda de sentimientos de incertidumbre une a la mayoría: ¿y mañana qué? 

Cuando se reprogramaron las fechas de votación, se pensó en el tiempo que se ganaba para vacunar. Además, cuando se hizo el cambio la previsión, sostenida por Martín Guzmán, era que la inflación iría en baja. Pero no: 96 horas antes de votar, el INDEC informó un aumento de 3,5% nacional con 3,8% en la provincia de Buenos Aires.

¿Por qué no funciona el Frente de Todos? Eso que no funciona no es una evaluación exacta de la administración, ni de la coordinación parlamentaria o de las políticas públicas. No es esa zona gris de gestiones donde hay piedras, logros, avances, leyes que se votan, leyes que no se votan, retrocesos. Es algo que tiene que ver con el espíritu, con la chispa apagada de lo que se había encendido en 2019. ¿Por qué no hizo época este Frente que venía con el arranque de la unidad y el fracaso del macrismo a cuestas y que encima encontraba en la Pandemia.

El gobierno, que se enamoró del ASPO y del DISPO, que mal calculó en el IFE y en la vacunación no tuvo suficientes resortes para contener lo que la sociedad perdía. No sabemos cuántos serán los votos libertarios concretos pero sí que hay fiebre libertaria. Hasta el Frente de Izquierda quiere hablarles a esos votantes y explicarle qué es una casta. Una generación que canta por Milei.

Casi todos los análisis coinciden en ubicar cuándo se quebró esa breve luna de miel albertista en la Pandemia: Vicentín. Sin embargo, Vicentín también es una palabra que organiza mucho en torno a la idea de profundizar. Ese leitmotiv militante: falta profundizar. Pero cuando ocurrió Vicentín no sólo el decreto podía estar “mal escrito”, no sólo pudo ser un arrebato presidencial de “kirchnerismo anticipatorio” para que no le pidan kirchnerismo, sino que, en líneas generales, se desconocieron los sentimientos de una región productiva más reacia al kirchnerismo que al peronismo (al cual en términos provinciales muchas veces vota) en la repetición del fantasma de la 125. Un relato que rememora el conflicto de esos meses del 2008 como una intromisión del poder central en los asuntos del interior. 

Esta es una elección en la que una parte de la sociedad está dispuesta a castigar al gobierno con cualquier cosa que se le ofrezca y aparece nítidamente a 20 años del 2001, una disputa abierta por la herencia de Menem y Cavallo. Así estamos.

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