14N

El País 07 de noviembre de 2021
A pesar de las encuestas que auguran una paliza histórica, el peronismo, apuesta a mejoras puntuales. Si funciona, hará valer esa recuperación
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En una derrota  catastrófica, puede haber microvictorias. Mientras Alberto Fernández, que tiene el peso del resultado nacional, proyecta leves mejoras para, desde ahí, construir la hipótesis de resurrección del día después, el resto del dispositivo FdT opera sobre escenarios puntuales, la manera de minimizar el potencial revés electoral con buenos rendimientos propios.

Los  gobernadores e intendentes , a la vez que admiten la dificultad de revertir la derrota nacional del 12-S, apuestan a modificar la tendencia en sus territorios con la acción de cercanía -más conocida como "aparato"- en un movimiento para, en la matemática interna del peronismo, ubicarse en la vereda de los ganadores, aunque sea dentro del club perdedor.

Es, sin embargo, también una amenaza. ¿Qué ocurre si, con el PJ institucional metido de lleno en la campaña, con la maquinaría política peronista en marcha, la elección se pierde igual o peor.

La noche del 12 de septiembre, el Presidente se declaró padre de la derrota. Luego, solo frente a la presión pública de Cristina Kirchner, aceptó retocar su gabinete, desprenderse de figuras muy propias e incorporar jugadores silvestres de peso, movimiento que también será leído bajo el prisma del resultado del domingo que viene.

Aparece, como balance, el complejo ejercicio de interpretar a fondo un resultado electoral. ¿La derrota del 12-S fue toda de Fernández? ¿Una eventual mejora en el 14-N es solo del peronismo territorial?

El 15, sean cual fueren los números, el primer movimiento oficial será hacerle un ADN al resultado para definir la paternidad/maternidad de la nueva derrota o de un eventual repunte.

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