Octubre rojo en EEUU

Sociedad 25 de octubre de 2021
Los sindicatos lanzan una ola de huelgas por la falta de mano de obra. Durante 2021, en abril, junio, julio y agosto, se batieron récords de estadounidenses que dejaban sus trabajos.
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Los sindicatos de Estados Unidos viven su pequeña primavera. De un lado a otro del país, empleados de sectores tan dispares como la sanidad, el cine, la hostelería o la fabricación de tractores han lanzado huelgas en demanda de mejores condiciones laborales. La ecuación es sencilla: falta mano de obra. Muchas empresas están preocupadas. Los sindicatos lo saben y han aprovechado la coyuntura para movilizarse.

10.000 trabajadores de la empresa Deere&Co (maquinaria agrícola) rechazaron el acuerdo con la compañía y están en huelga desde el 14 de octubre. Unos días antes, 14.000 trabajadores de Kellogg’s (cereales) dejaron sus puestos y montaron piquetes frente a las plantas de la empresa en Nebraska, Michigan, Pensilvania y Tennessee.

Situaciones similares se vivieron en Nabisco, Kaiser Permanente y hasta en Hollywood.

“Los trabajadores están en huelga para conseguir un mejor trato y una vida mejor”, dijo Liz Shuler, presidenta de la federación sindical más grande de EEUU, que nuclea 12 millones de representados. Ya se registran 176 huelgas este año, 17 de las cuales se produjeron en octubre. Pese a los bajos niveles de sindicalización del país, las huelgas son principalmente impulsadas por gremios.

Un paseo por cualquier ciudad de Estados Unidos revelará multitud de negocios con un cartelito en la ventana: "Se necesitan empleados". Según Daniel B. Cornfield, profesor de sociología de la Universidad de Vanderbilt y experto en sindicalismo, es el paisaje típico de una economía con índices de paro, a veces, testimoniales. Lo mismo que sucedía antes de que el virus nos golpease en marzo de 2020, cuando el paro estaba en el 3,5%.

Más allá de las dinámicas naturales de la economía, las circunstancias pandémicas también influirían. Hasta el pasado junio, por ejemplo, los parados estadounidenses recibían 600 dólares semanales del Gobierno federal para mantenerse a flote: unas ayudas que podrían haber ralentizado la vuelta al mercado laboral de muchos trabajadores, mientras las empresas ya llevaban unos meses creando empleo.

El virus, además, habría empujado a muchas personas a quedarse en casa para cuidar de sus hijos, ya que muchas escuelas y guarderías han permanecido cerradas durante más de un año. El miedo al covid sería otro factor: muchos empleados albergarían dudas sobre si volver o no a coger el metro y mezclarse diariamente con gente. Sobre todo aquellos cuyas labores los exponen más a contagiarse.

Las empresas, que además están afectadas, en el caso de las de logística o manufactureras, por dificultades en las cadenas de suministro, se empiezan a preocupar. Al CEO de la fabricante de electrodomésticos Whirlpool, Marc Bitzer, le inquieta la posibilidad de que esta escasez de trabajadores se vuelva “estructural”. Entre otros motivos, por un último factor: la baja natalidad de Estados Unidos.

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