El regreso del turismo internacional: la expectativa de una recuperación lenta

El País 24 de octubre de 2021
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La llegada de noviembre trae también la apertura de fronteras a turistas de todo el mundo. Los espera un país muy necesitado de divisas y dos sectores duramente golpeados como el hotelero y el gastronómico. Pero la pandemia no terminó, al menos no del todo, y el desafío consiste en atraer la mayor cantidad posible de viajeros, incluyendo aquellos a los que Argentina les queda inimaginablemente lejos dado el nuevo contexto sanitario.

“Esperamos recibir entre 150.000 y 200.000 turistas durante noviembre y diciembre”, el ministro de Turismo, Matías Lammens. “Esto significaría una inyección de 50 millones de dólares para el país”. De cumplirse el vaticinio, representaría menos del 40% de los niveles normales de turismo receptivo previos a la irrupción de la pandemia. En 2019, el 20% de los viajeros internacionales llegaron a estas pampas desde Europa, mientras que otro 12% vino de Estados Unidos y Canadá. Se trata de turismo internacional de altos ingresos, pero a entre 9 y 14 horas de avión, una distancia que, dados los riesgos sanitarios, parece infinita. 

Teniendo en cuenta estos dos factores -la pandemia y las distancias-, el plan del gobierno de Alberto Fernández para el futuro inmediato es menos ambicioso, e incluye muchos destinos naturales y pocos viajes transcontinentales. En este contexto, la apuesta por América Latina no es menor: el ministro recuerda que “los países limítrofes representan el 65% del turismo receptivo que históricamente llega a la Argentina”. El año anterior a la crisis sanitaria llegaron 1,2 millones de visitantes de Brasil y Chile, 4 de cada 10 visitantes internacionales.

Luego de unos 15 meses muy duros, Tierra del Fuego cerró una temporada de invierno récord, favorecida por las ganas de viajar tras el relajamiento de las restricciones y unas buenas condiciones de nieve respecto de otros centros de esquí. El número de visitantes al Cerro Castor, el centro invernal más austral del mundo, creció un 56% con respecto a 2019, con la particularidad de que este invierno los esquiadores fueron casi todos argentinos.

Mientras tanto, la debilidad del peso abre nuevas oportunidades para el turismo local. Un informe reciente del Instituto de Estudios de la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) revela que la capacidad de compra de salarios brasileños y chilenos de bienes argentinos creció entre un 40% y un 106% respecto a cuatro años atrás. Se trata de buenos precios relativos para favorecer el turismo receptivo.

En este contexto, no hay un plan B o de contingencia en caso de una nueva crisis. Los cañones apuntan a Chile y Brasil y tanto el gobierno nacional como los entes turísticos locales le prenden una vela a la consolidación de las rutas aéreas y la continuidad de la buena situación sanitaria.

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