Cómo actúa el nuevo fármaco presentado por AstraZeneca

El mundo 11 de octubre de 2021
Se trata de dos anticuerpos diseñados para proteger a personas con una respuesta inmunitaria insuficiente ante las vacunas. El fármaco demostró ser capaz de evitar cuadros graves.
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Un fármaco experimental contra el COVID-19 de AstraZeneca contribuyó a reducir el riesgo de enfermedad grave o muerte en un estudio de fase avanzada, informó la farmacéutica británica hoy. El anuncio implicará un impulso a los esfuerzos de este y otros laboratorios por desarrollar medicamentos contra el coronavirus que complementen las vacunas, que están demostrando buenos resultados aún para las nuevas variantes del SARS-CoV-2.

Al mismo tiempo, este lunes se conoció que el gigante farmacéutico estadounidense Merck, de la compañía MSD, solicitó a las autoridades sanitarias de EEUU la autorización de uso de emergencia de un medicamento de vía oral para tratar el COVID-19.

AstraZeneca anunció el éxito de su nuevo desarrollo AZD7442, que contiene anticuerpos fabricados en laboratorio y diseñados para permanecer en el organismo durante meses con el objetivo de contener al virus en caso de contagio. Una vacuna, en cambio, depende de un sistema inmunitario intacto para desarrollar anticuerpos específicos y células que combatan la infección.

El fármaco, un cóctel de dos anticuerpos denominado AZD7442, redujo el riesgo de COVID-19 grave o de muerte en un 67% en pacientes no hospitalizados que habían tenido síntomas durante siete días o menos, cumpliendo el objetivo principal del estudio.

El tratamiento de AstraZeneca, administrado por vía inyectable, es el primero de su clase que se muestra prometedor como medicamento preventivo y como tratamiento del COVID-19 tras múltiples ensayos. Está diseñado para proteger a las personas con una respuesta inmunitaria insuficiente a las vacunas.

“Estos resultados positivos demuestran que una cómoda dosis intramuscular de AZD7442 podría desempeñar un papel importante para ayudar a combatir esta devastadora pandemia”, afirmó Hugh Montgomery, investigador principal del ensayo, en un comunicado.

El de AstraZeneca se suma a los desarrollos de Regeneron, Eli Lilly y GlaxoSmithKline, junto con su socio Vir, que están avanzando en terapias similares con una clase de fármacos llamados anticuerpos monoclonales.

AstraZeneca, cuya vacuna contra el COVID-19 se ha utilizado de forma generalizada en todo el mundo, solicitó la semana pasada a los organismos reguladores estadounidenses la autorización de uso de emergencia para el AZD7442 como terapia preventiva. AstraZeneca va a presentar los datos de varios estudios sobre el AZD7442 a los organismos reguladores sanitarios de todo el mundo, según dijo una portavoz el lunes. “Seguiremos discutiendo con los reguladores en torno a estos nuevos datos”, dijo el laboratorio.

El ensayo se llevó a cabo en 13 países y contó con más de 900 participantes adultos, de los cuales la mitad recibió AZD7442 y el resto un placebo. Los resultados completos del ensayo se presentarán para su publicación en una revista revisada por expertos, dijo AstraZeneca.

“Una intervención temprana con nuestro anticuerpo puede proporcionar una reducción significativa de la progresión a la enfermedad grave, con una protección continuada durante más de seis meses”, dijo Mene Pangalos, vicepresidente ejecutivo de AstraZeneca.

Mientras que los resultados de este lunes cubren el uso de AZD7442 en pacientes no hospitalizados, existe otro ensayo que estudia su uso como tratamiento para pacientes hospitalizados de COVID-19. Otros tratamientos con cócteles de anticuerpos para la COVID-19 han mostrado diversos grados de éxito.

El tratamiento se administró por medio de una inyección vía intramuscular. “Con estos tremendos resultados, AZD7442 podría ser una herramienta importante en nuestro arsenal para ayudar a las personas que pueden necesitar más que una vacuna para recuperar una vida normal”, explicó el doctor Myron Levin, profesor de la Universidad de Colorado en EEUU y quien estuvo a cargo de los ensayos.

De ser aprobado por las autoridades regulatorias sanitarias, lo convertiría en el primer fármaco de acción prolongada que no es una vacuna que ha demostrado la prevención de la enfermedad en un ensayo clínico. No hubo casos graves de coronavirus ni muertes en los tratados con el fármaco, mientras que el brazo de placebo acumuló tres casos de enfermedad grave, incluidas dos muertes.

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