El billete de $1.000

El País - Economía 10 de octubre de 2021
El billete argentino de más alta denominación vale apenas una cuarta parte respecto a 2017.
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Cada vez es más notorio en la calle que los precios aumentan de forma constante y, por ende, los billetes de mayor denominación ya "no alcanzan" para cubrir una compra mínima de algún producto de consumo cotidiano, como un kilo de manteca, carne, queso o jamón, para poner algunos ejemplos.

Algo que, a la vez, lleva a que se necesite que el Banco Central imprima más cantidad de papeles de 1.000 pesos para satisfacer la demanda de efectivo.

De hecho, a fin del mes pasado se alcanzó un nivel de 1.195,8 millones de unidades de billetes con la imagen del hornero en circulación en los bancos y el público.

Es decir, sólo en septiembre, la autoridad monetaria emitió 37,3 millones más de ejemplares de máxima denominación, según datos del propio BCRA. La historia marca que el billete de $1.000 salió a la calle en diciembre de 2017 y es, desde esa fecha, la unidad de mayor cifra en circulación en Argentina.

El máximo billete de Argentina, que es el de $1.000, ya vale apenas un cuarto de su poder de compra de cuando fue lanzado en diciembre de 2017.

De esta manera, cada vez son necesarios más billetes para adquirir un bien o un conjunto de bienes y servicios.

Por ejemplo, según el relevamiento realizado por AMF Economía, en base a datos de la canasta básica, hoy un billete de $1.000 ya ni siquiera alcanza para comprar un kilo de queso en barra, y tampoco para adquirir un kilo de jamón cocido.

Y apenas cubre un kilo de manteca, una docena de empanadas o un kilo de cuadril de carne.

El dato alarmante es que, en diciembre del 2017, ese mismo dinero alcanzaba, como mínimo, para adquirir 4 kilos (o docenas) de cualquiera de los mencionados productos.

Por ejemplo, según el relevamiento realizado por AMF Economía para iProfesional, en base a datos de la canasta básica, hoy un billete de $1.000 ya ni siquiera alcanza para comprar un kilo de queso en barra, y tampoco para adquirir un kilo de jamón cocido.

Y apenas cubre un kilo de manteca, una docena de empanadas o un kilo de cuadril de carne.

El dato alarmante es que, en diciembre del 2017, ese mismo dinero alcanzaba, como mínimo, para adquirir 4 kilos (o docenas) de cualquiera de los mencionados productos.

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