La Tierra podrá contemplar al cometa más grande de la historia

Sociedad 07 de octubre de 2021
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A más de 4.345 millones de kilómetros del sol, 29 veces más lejos que la Tierra, una pequeña franja de luz solar se refleja en algo que cae en picada hacia nuestra estrella natal. Algo helado. Algo inimaginablemente antiguo. Algo grande.

Aproximadamente cuatro horas después, en las horas previas al amanecer del 20 de octubre de 2014, un telescopio en el desierto chileno de Atacama volvió su mirada hacia el cielo y tomó una imagen enorme del cielo nocturno del sur, capturando indicios de esta luz reflejada.

Sin embargo, los investigadores tardarían casi siete años en identificar ese extraño punto de luz como un enorme cometa primordial, posiblemente el más grande jamás estudiado con telescopios modernos. Llamado Bernardinelli-Bernstein, el cometa fue anunciado en junio y los investigadores ahora han compilado todo lo que saben sobre él en un artículo de descubrimiento enviado a The Astrophysical Journal Letters.

“Mi teléfono no paraba de sonar, no esperaba la recepción que la comunidad [científica] le dio al descubrimiento”, dice Pedro Bernardinelli, investigador postdoctoral de la Universidad de Washington. Fue el co-descubridor del cometa durante las últimas semanas de su investigación de doctorado en la Universidad de Pensilvania con su asesor Gary Bernstein. "En general, ha sido bastante abrumador".

Las últimas estimaciones sitúan el núcleo del cometa a unos 150 kilómetros de ancho. Esa es, por mucho, la estimación de tamaño más grande para un cometa en décadas.

El tamaño del cometa Bernardinelli-Bernstein puede incluso estar junto a algunos "grandes cometas" históricos, incluido un cometa muy brillante y presumiblemente enorme, que viajó al interior del sistema solar en 1729.

«Tenemos el privilegio de haber descubierto quizás el cometa más grande jamás visto, o al menos más grande que cualquier otro bien estudiado, y haberlo detectado lo suficientemente temprano como para que la gente lo vea evolucionar a medida que se acerca y se calienta», afirmó a principios de este año uno de sus descubridores, el astrónomo Gary Bernstein, de la Universidad de Pensilvania. «No ha visitado el Sistema Solar en más de 3 millones de años», aseguró en relación a su órbita.

Pero, a pesar de su gran tamaño, incluso en su momento de máxima cercanía a la Tierra, no podremos verlo a simple vista. Lo que sí será es una increíble oportunidad para ‘retratarlo’ con nuestros ojos tecnológicos, los telescopios más potentes que podamos usar.

Los científicos esperan que aprender más sobre su composición y que nos revele pistas sobre los inicios del Sistema Solar y sus lejanos confines, ya que se cree que estas rocas heladas han permanecido más o menos sin cambios desde que se formó nuestro entorno, hace unos 4.500 millones de años.

Pero, hasta entonces, los astrónomos no estarán de brazos cruzados. De hecho, ya han podido detectar signos de su coma, o cómo desprende partículas cuando el hielo de su superficie empieza a sublimar por la acción del calor solar. Su visita, sin duda, será muy provechosa para la ciencia.

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