Un año después

El País 07 de octubre de 2021
La pandemia en Argentina: cómo era la situación en 2020 y cómo estamos hoy. La confianza argentina en las vacunas y el antecedente del freno al brote de polio.
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El 5 de octubre de 2020 se registraban en Argentina 14.001 nuevos casos. El número total de contagios era de 765.002 y 20.288 víctimas fatales. Faltaban tres meses para que se aplicara la primera vacuna contra el coronavirus en el país. 

Ese martes se detectaron en Argentina 1.216 casos de coronavirus y 40 muertes. El número total de contagios fue de 5.261.935 y 115.323 víctimas fatales. El 50% del país ya tiene las dos dosis de la vacuna contra el Covid-19. Los profesionales de la salud festejan que por primera vez durante la pandemia no tienen en muchos hospitales internaciones por coronavirus en las UTI.

La estadística da cuenta del operativo de vacunación pero también de lo que pasa del otro lado: para que la cobertura sea masiva tiene que haber vacunas disponibles y también brazos dispuestos. En la Argentina, la adhesión a la vacunación es alta. Y no se trata de una reacción ante la pandemia, sino de una idiosincrasia con hitos históricos que la construyeron y la afianzaron.

La organización Digital Communication Health Observatory, que evalúa las comunicaciones digitales en Latinoamérica, estudió 110.000 mensajes vinculados a las vacunas. “En los inicios de la pandemia, el 17% de esas comunicaciones eran antivacunas. Hoy esa tasa volvió a bajar a sus niveles pre-pandémicos, que es del 10%, y esa baja sin dudas tiene que ver con el efecto tangible de la vacunación a la hora de controlar el brote”, describe el médico infectólogo Roberto Debbag, integrante de ese observatorio. 

“La Argentina y también la región tienen una alta adherencia a la vacunación. Tiene que ver con la equidad en el acceso, porque no en todos los países es gratis vacunarse. La región lidera la completitud del calendario de vacunas obligatorias -en Argentina son 20- y eso logra que siempre sea la primera en eliminación de enfermedades. Pasó con la polio, con el sarampión.”, describe Analía Rearte, directora nacional de Epidemiología, y señala un hito de los fundantes: “El brote de polio afectó muchísimo a la Argentina y la vacuna demostró excelentes resultados. Eso sembró una enorme confianza”.

“No hay duda de que la confianza en las vacunas que hay no sólo en la Argentina sino en Latinoamérica tiene que ver con el hito del control de la polio. Hoy todavía hay quienes recuerdan el impacto de ese brote en los años cincuenta, o hijos de padres que han vivido esos años y que conocen el impacto que tuvo el poliovirus. La vacuna logró frenar un brote muy grande y eso impactó en que se considera a la vacunación como una política sanitaria fundamental para el cuidado de la salud”, asegura Debbag, vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediatrica..

“La vacunación atenuó notablemente el brote de polio. Después de usarse la Salk se usó la Sabin, y en los ochenta se erradicó la enfermedad de la Argentina. Pero frenar el brote de la polio sin dudas tuvo impacto en cómo la sociedad se involucró con las vacunas”, sostiene Ángela Gentile, jefa de Epidemiología del Hospital Gutiérrez.

“Argentina es un país que pasó a tener un calendario sólo para niños y niñas a uno que tiene 20 vacunas obligatorias para distintas edades y que logró mantener una adherencia a la vacunación siempre muy significativa”, destaca Florencia Cahn, presidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE). Esa adherencia es mensurable: en el país, más de 9 de cada 10 personas se acercaron a la vacuna que previene las formas más graves del CoVid-19.

El 29 de diciembre de 2020 Juliana Torquati, una enfermera del hospital San Martín de La Plata, se convirtió en la primera persona en recibir la vacuna, primera dosis de Sputnik V, contra el coronavirus en Argentina. Cada vuelo que llegaba con vacunas significó un gran festejo.

El 19 de febrero de 2021, el entonces ministro de Salud, Ginés González García, renunció a su cargo luego de que estallara el escándalo del “vacunatorio vip” y saliera a la luz que 358 personas, entre ellos funcionarios, amigos y familiares, recibieron la primera dosis de la vacuna sin esperar su turno.  

La ansiedad por recibir la inoculación comenzó a crecer. Primero se vacunó al personal de salud, luego a los adultos mayores y luego se fue bajando el rango de edad y se dio prioridad a los pacientes de riesgo. 

El 15 de abril el presidente Alberto Fernández, aislado en Olivos con coronavirus, anunció nuevas restricciones ante el aumento de casos: durante 15 días no se podía circular entre las 20 y las 6 de la mañana, los comercios debían cerrar a las 19 horas, se suspendieron actividades recreativas, sociales, deportivas y religiosas en lugares cerrados, las clases volvieron a la modalidad virtual en todos los niveles. 

El 20 de mayo, Alberto Fernández anunció en cadena nacional que desde el día 22 comenzaría a regir nuevamente una cuarentena estricta por 9 días. Solo se podía circular en las cercanías del domicilio entre las 6 de la mañana y las 18.  

El 28 de junio, la OMS informó que la variante Delta, que surgió en India y se convirtió en la predominante de Reino Unido, era la más peligrosa y letal hasta el momento. Su carga viral es 1260 veces mayor que la original de Wuhan y se puede contagiar en 45 segundos en una charla sin barbijo. Ese mismo día y con el objetivo de atrasar el ingreso de la Delta a Argentina, el presidente Alberto Fernández anunció la reducción al mínimo de la entrada de argentinos o residentes desde el exterior. Solo podían ingresar 600 viajeros por día y miles de argentinos quedaron varados por el mundo durante semanas. Quienes llegaban debían cumplir una semana de cuarentena en sus casas o en un hotel.

Si bien el gran porcentaje de habitantes vacunados es la mayor causa de que ya no haya tantas hospitalizaciones por Covid-19, hay otros factores que juegan a favor y tienen que ver con el tiempo que pasó desde el inicio. Según los especialistas el número de personas que tomaron contacto con el virus desde que comenzó todo a principio de 2020 hasta ahora contribuye a que haya una baja circulación del mismo en la actualidad. La vacunación fue un factor crucial, pero también la cantidad de personas que estuvo en contacto con el virus, hospitalizadas o no. 

Por otro lado, la gran cantidad de variantes que circulan actualmente en el país también influye en la cantidad de casos, ya que ninguna se vuelve predominante por la competencia con otras. Sin dudas, no hay que descartar brotes de nuevas variantes, pero no de la magnitud de las anteriores olas.

El freno al brote de polio y la genealogía de la confianza argentina en las vacunas, puso de manifiesto una vez más la confianza a la vacunación que hay en la Argentina. Esa confianza, que tiene raíces históricas, nos permite hoy ver la luz al final del túnel.

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