Los límites de la realidad

El País 07 de octubre de 2021
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La nueva dinámica del Frente de Todos oxigenó el dispositivo político y permitió ejecutar una serie de medidas, ninguna demasiado ambiciosa, con el modesto objetivo de dar vuelta la elección en la provincia de Buenos Aires. En un momento en el que Argentina se revela como un país pobre, la disputa es por la redistribución de una renta que no existe y nuestras élites muestran una vez más, a través de una investigación global, que son mucho más parte de los problemas que de las soluciones, en el oficialismo intentan mirar más allá de las legislativas generales. 

Es claro que el proyecto político está chocando con los límites de la realidad. La lectura no es una autocrítica sino un diagnóstico. En un país donde cualquier grupo de poder define una política pública, CFK hace equilibrio entre acompañar medidas antipáticas para su base electoral que ya tomó cuando lo necesitó siendo Presidenta, devaluación, corrección tarifaria, acuerdo con el CIADI y el Club de París; hoy, con el Fondo y sus derivadas, y la necesidad de dejar testimonio para fortalecer su identidad política. La diferencia con el primer escenario eran los dólares que tenía en el Banco Central y una determinación muy decidida en la afectación de intereses. En aquel momento, una brecha del 40% empujó al gobierno a tomar decisiones con el horizonte de la corrección macroeconómica. La situación es tan delicada que el acuerdo con el Fondo no garantiza por sí mismo la llegada de dólares, pero no acordar sí asegura la escasez.

Es imprescindible prevenir situaciones cambiarias disruptivas que pueden evitarse en el marco de un plan que reduzca la brecha cambiaria recuperando la confianza. A 40 días de las elecciones generales, el Gobierno aparece entre dos fuegos: la imposibilidad de revertir el derrumbe del poder adquisitivo más allá de los paliativos que se anuncian en campaña y la presión devaluatoria que va generando un drenaje persistente en las reservas del Banco Central.  

El Programa de Facilidades Extendidas del FMI, que Martín Guzmán está dispuesto a suscribir a la espera de que aparezca uno nuevo, no le permite a la Argentina pagar en un plazo de 20 años como pretende el cristinismo. Pero el ministro de Economía está entre la espada y la pared: enfrenta la resistencia del ala que se referencia en la vicepresidenta y no dispone de otra alternativa para un país sobreendeudado. 

Según declaró el presidente Alberto Fernández este lunes, el acuerdo con el Fondo ya está cerrado y al Gobierno le conviene que Georgieva siga en su puesto. Guzmán tiene previsto viajar a Washington el lunes que viene para participar de la reunión anual del Fondo Monetario y del Banco Mundial, entre el 11 y el 17 de octubre, en un contexto de lo más delicado para Georgieva. La amable interlocutora de Guzmán atraviesa un proceso que amigos suyos como Joseph Stiglitz acaban de definir como “un intento de golpe”. 

Guzmán, que hasta hace poco era señalado por sus detractores como un funcionario que seguía en su puesto gracias a Georgieva, ahora ve cómo la que tambalea es la jefa del Fondo: esta semana puede ser decisiva para su continuidad.

Con el aval de su experiencia junto a Stiglitz, Guzmán aterrizó a último momento como ministro de Fernández y decidió también él una línea de acción que por estas horas le cuestionan desde las consultoras del mercado y en la heterodoxia gobernante. Avanzó primero en la reestructuración de la deuda con los fondos de inversión sin intervención directa del FMI pero con una extraña tutela que ejerció el organismo. Para vetar un pago todavía mayor a los acreedores, Georgieva utilizó el término acuñado por Guzmán -la “sostenibilidad” de la deuda- y hasta apareció como el actor que fijaba hasta dónde podía ceder el Gobierno en su pulseada con los bonistas.

Ese peligroso uso del Fondo que hizo el ministro de Economía en una batalla que lo encontró demasiadas veces en soledad le permitió al organismo que había sido corresponsable del préstamo, lavarse la cara en tiempo récord. En septiembre empezaron a pegar fuerte los vencimientos de deuda, que el Gobierno pagó con el regalo de los Derechos Especiales de Giro. El 22 de diciembre, Economía tendrá que ordenar otro desembolso equivalente. Para ese momento, Guzmán espera tener firmado el acuerdo y encaminada su aprobación en el Congreso y el aval del directorio del Fondo.

Es habitual celebrar logros concretos que significan mejoras respecto de situaciones anteriores. No perder o retroceder en coyunturas muy adversas, en cambio, suele ser menos valorado ya que es difícil explicar el contrafáctico y porque el diario del lunes hace parecer obvia cualquier solución exitosa. Vale la pena, sin embargo, destacar lo que está sucediendo hoy mismo con los precios de la energía en Asia y Europa, donde la recuperación de la pandemia y la escasez de suministro llevaron los precios del gas y el carbón a récords históricos tras los pisos de inversión verificados el último año durante el peor momento de la pandemia. Argentina, donde las crisis globales suelen amplificarse, no aparece sin embargo afectada por esta situación que normalmente hubiera puesto presión sobre el resultado fiscal, externo y sobre las reservas vía mayores importaciones.

Los límites que encuentra esta mirada son, muchas veces, también pragmáticos. Suele criticarse, con razón, el peso excesivo que tienen en la estructura tributaria argentina impuestos directos distorsivos como el del cheque e Ingresos Brutos, que afectan la competitividad de las empresas. Son también los más fáciles de cobrar. La reciente revelación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación sobre sociedades offshore en varios paraísos fiscales, bautizada como Pandora Papers, dejó un dato revelador sobre la élite empresarial argentina. El país, cuyo PIB nominal ronda el puesto 32 a nivel global, es el tercero con mayor cantidad de beneficiarios de esquemas offshore diseñados para facilitar la evasión impositiva. 

A diferencia de otros países en la lista, la presencia de la dirigencia política en las filtraciones sobre Argentina es marginal, y son los hombres de negocios los que explican la prominencia. Los impuestos que se evitan por estos esquemas, vale decirlo, no son los distorsivos que dañan la competitividad de nuestras empresas sino justamente los impuestos a los ingresos y al patrimonio que deberían reemplazarlos. 

La proliferación de esquemas de evasión impositiva es parte de una puja distributiva nacional de la que, a menudo, se hace responsables a asalariados y beneficiarios del sistema de seguridad social. No es la única forma en que los empresarios se apropian de rentas en esa puja. Nuestros aeropuertos son caros para la exportación de cargas. La electrónica, hoy indispensable para la productividad laboral y la vida en general, es posiblemente la más cara del continente. Para los trabajadores, el costo de la indumentaria, autos, vivienda, se ha vuelto prohibitivo. Los ejemplos abundan y detrás de cada uno se esconde una disputa por apropiarse de una renta que, en una mirada de largo plazo, sólo se ha reducido. Argentina, históricamente un país de ingresos medios altos, con importantes pisos de bienestar, es hoy un país de ingresos medios bajos, en trayectoria descendente, donde la pobreza golpea tanto por la cantidad de compatriotas a los que afecta como por lo que su composición dice sobre nuestro futuro. 

La pelea no debe ser solo por apropiarse de rentas, sino por generar nuevas. La necesidad de obtener divisas para alimentar el crecimiento debería ordenar el próximo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y el desarrollo de sectores de alto potencial. Las posibilidades de proyectos en Vaca Muerta, emprendimientos mineros de gran tamaño, el relanzamiento del sector forestal, la expansión de la productividad agrícola y la agregación de valor a sus productos a partir del aumento de la producción de proteína animal, ofrecen posibilidades ciertas en el corto y mediano plazo. La decisión del gobierno sobre los distintos intereses garantizados cuya capacidad apropiadora perjudica el desarrollo redundará en forma directa en las chances de que estos horizontes se materialicen..

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