La agenda urgente de la crisis amenaza con dilatar otros reclamos

El País 27 de septiembre de 2021
7CA02928-7CF8-49B0-A9BE-52B29F76C2E6

Superada hasta nuevo aviso la crisis institucional que dejó al Frente de Todos en la orilla de la ruptura, la discusión en lo más alto de la alianza de gobierno permanece, aunque en términos no tan ásperos y por carriles bastante más discretos. El desafío para los Fernández es cómo lograr una mejora en las condiciones de vida de una población que asiste al derrumbe sistemático de sus ingresos desde hace por lo menos cuatro años y en un contexto de falta de dólares que no se resuelve con la nostalgia de evocar los años dorados en la región. 

Como hace una década pero en un contexto más difícil, le tocará a Julián Domínguez desactivar el frente de tormenta con el agronegocio y aumentar la producción vacuna en un universo donde la frontera agropecuaria se expandió sin límite y redujo la superficie disponible para la ganadería. Son los problemas estructurales y debates de fondo que persistirán después de las elecciones del 14 de noviembre, esa instancia que la vicepresidenta considera decisiva. Hasta ese momento, el gobierno avanzará con la apertura y extenderá su plan de paliativos de emergencia que busca revertir la catástrofe electoral del peronismo unido en todo el país. 

Millones de personas en todo el mundo reclamaron el viernes pasado a sus respectivos gobiernos que tomen medidas para contrarrestar el cambio climático. En las marchas que tuvieron lugar en Argentina una de las consignas más repetidas exigía el tratamiento de una ley de humedales, algo para lo que existen más de 15 proyectos presentados en el Congreso pero que ni la bajante histórica del Paraná logró acelerar. Tampoco la rebelión de los carpinchos en el Tigre, que encontró un camino para colarse en la agenda pública pero terminó reducido a la eficacia tuitera de los memes.

También peligra la ley de Etiquetado Frontal de Alimentos, una medida que ya fue aprobada por el Senado y tiene dictamen de comisiones en Diputados, pero si no baja al recinto en los próximos dos meses pierde estado parlamentario. El flamante jefe de gabinete, Juan Manzur, es uno de sus principales detractores. La provincia de la que todavía es gobernador, en uso de licencia, es la primera productora de azúcar del país y sería la mayor perjudicada.

¿A qué viene todo esto? La alianza oficialista guardó las prendas en desuso del progresismo y decidió ponerse la ropa de fajina del peronismo real y su decisión de resolver las necesidades urgentes. Pero habrá que ver cómo se traduce esto en la agenda legislativa. Por lo pronto, esta semana vuelve la actividad al Congreso y los ojos estarán puestos en la ley de hidrocarburos y el presupuesto 2022. Ahí también se juegan las agendas ambientales y sociales.

Ahí también la alianza gobernante exhibirá el nuevo equilibrio de fuerzas y tendrá una nueva pulseada ante los ojos de todos en la definición del gasto público. Todo, claro, si los legisladores logran ponerse de acuerdo sobre el protocolo de funcionamiento en ambas cámaras. Porque ahora que el oficialismo quiere presencialidad, la oposición tiene otros peros.

banner pag web (4)

Te puede interesar