La debacle que nadie anticipó: cómo la gestión de la pandemia tocó los nervios más sensibles de la sociedad

El País 14 de septiembre de 2021
Alberto, es el presidente más desventajado de la democracia porque no supo qué tiempo le tocaba hasta que se le vino encima.
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La derrota sorprendió, sobre todo, en la jurisdicción más importante, Buenos Aires. También se dio de manera abrumadora en la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Corrientes y Santa Cruz. Mientras en 2019 alcanzó casi la mitad del electorado, está vez conquistó a poco más de un tercio. Si la tendencia de las PASO se mantiene en las legislativas de noviembre, el oficialismo no tendrá quórum en Diputados. Y podría suceder algo extraordinario: que tampoco sea mayoría en el Senado, un hecho inédito para el peronismo gobernante desde la vuelta de la Democracia. Por cuarta vez consecutiva Cristina Fernández de Kirchner, hoy vicepresidente, es derrotada en elecciones intermedias. La diferencia es que fue una debacle que nadie anticipó.

Hay motivos para ese escenario inesperado. Por un lado, una autoridad presidencial debilitada y coaliciones opositoras que, al no presentarse tan cerradas, se sumaron votos. Por otro, lo evidente: una crisis económica traducida en una inflación, al parecer, indomable; la caída del salario; el descontrol de precios. Son razones que suceden en un contexto inédito. La pandemia que restringe la vida cotidiana de casi todos, menos de algunos funcionarios públicos. El cumpleaños de FabiolaYañez en Olivos y la vacunación de privilegio jugaron en contra. También operó la discusión sobre abrir o cerrar las escuelas para frenar la circulación del virus. 

“Esto es la expresión de que algo no va más” 
Liliana Del Riz, socióloga, profesora consulta de la UBA, ex investigadora superior del Conicet. 

"La debacle es de tal profundidad que va a desatar una interna muy feroz en el Frente de Todos. Este presidencialismo delegativo finalmente está desnudo y a Alberto no le gustará ser un títere, pero este Presidente es un títere. Mi impresión es que nadie deja ya de ver que quien manda en la Argentina es la vicepresidente, que fue derrotada y ahora está más débil para poder imponer lo que quiera. Ayer ganó la idea de ‘ponemos un límite a este gobierno’ a través de una oposición heterogénea, con desconcierto sobre a dónde nos conduce esa oposición. Pero hubo una estrategia inteligente, porque esta coalición Juntos fue continente de muchas disidencias internas. Así, muchas de las diferencias internas de este grupo fueron neutralizadas, porque como votante había ahí más oferta si soy crítica del macrismo o del PRO que si la coalición hubiera sido más cerrada.Quedó claro ayer que este esquema de poder está roto".

“Un clima social de mucho desencanto, enojo y frustración”
Juan Germano, licenciado en Ciencia Política y director de Isonomía.

"Un proceso de elecciones con casi todos los indicadores duros y blandos en un estado de alarma para el oficialismo. Una subida del PBI que no compensaba la caída del año pasado, en términos de inflación, de salario en dólares, en términos de jubilación. La gran mayoría de los indicadores más soft también son difíciles. Uno de los Gobiernos con niveles más bajos de confianza en la resolución de ciertos problemas como la inflación, en un clima social de mucho desencanto, enojo, frustración.

Y en el manejo de la pandemia: pincharon nervios muy sensibles de la sociedad. El nervio de la vida y la muerte, el nervio de la economía y el nervio, también fuerte, de la educación. Tampoco alcanzó la política de vacunación. 

Anoche se rompió una máxima histórica que indicaba que el peronismo unificado no puede perder elecciones. Lo que ocurrió con Javier Milei es muy interesante. Su propuesta termina siendo un vehículo para el descontento generalizado. Eso explica el porcentaje. Lo mismo con la izquierda, aunque esperable. En general cuando tenés procesos de mucho descontento político la izquierda suele tener buenos resultados."

Martín Plot, investigador de Teoría Política de Conicet, docente de Teoría de la Democracia en Unsam.

"Hay un juego de palabras que puede funcionar para explicar qué pasó ayer: la política, las políticas y los políticos. No sé si Cristina, pero definitivamente Alberto Fernández no entendió que lo de 2019 era meramente un comienzo y que le quedaba mucho trabajo por hacer. Alberto, creo, falló enormemente en encabezar su armado de esa coalición y este fracaso es el resultado de eso.  

Sobre las políticas, el Estado argentino, quebrado, en una situación de crisis económica devastadora, inyectó recursos para los más desfavorecidos por el parate por la pandemia. Pero fue insuficiente la articulación de eso en su discurso. Faltó más comprensión y menos retos. Tener una posición clara no implica tener una posición rígida. Son errores porque Alberto Fernández nunca encontró la forma de construir su pata en la coalición y por lo tanto trató de ejercer la autoridad de una forma que no era la propia. Y que llevó a debilitarlo, más que a fortalecerlo.  

Alberto, creo, falló enormemente en encabezar su armado de esa coalición y este fracaso es el resultado de eso.

Y luego, los políticos. El cumpleaños de Fabiola es devastador para su parte de la coalición y para una enorme parte de la población. El “vacunatorio vip”, también. Esa forma de ejercer el poder, de pensarse distinto por el solo hecho de ser, circunstancialmente, elegido en una elección democrática, es imperdonable para enormes sectores de la población. Y en gran medida para sus propios votantes. 

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