Fin de ciclo

El País 13 de septiembre de 2021
El Presidente está golpeado y su núcleo de confianza se sabe apuntado por el resto de los socios de la coalición, que viene advirtiendo desde hace meses las fallas en la gestión. ¿Es viable la coalición?
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El padre de la derrota es Alberto Fernández, mientras que la tenencia podría ser compartida. Apenas el ministro del Interior, Eduardo de Pedro, anunció que arrancaba la carga de resultados que certificó la contundente caída, en el kirchnerismo duro se oyeron voces culpando al Presidente que aún no cumplió dos años de mandato y ya se le escurrió el poder. Se ensañan con él las mismas voces que habían rechazado las candidaturas de Victoria Tolosa Paz y de Leandro Santoro, en la provincia y la ciudad de Buenos Aires, y que habían presionado al jefe de Estado para que entregara como candidato a Santiago Cafiero y pusiera otro jefe de gabinete en su lugar. Sin embargo, antes de que arrecien los pases de factura, los principales socios del Frente de Todos aparecieron juntos sobre el escenario montado en la avenida Corrientes. Rodearon al Presidente las cabezas de lista del AMBA y también Máximo Kirchner, Sergio Massa y la vicepresidenta Cristina Fernández. Los cuatro pilares del frente, más el gobernador bonaerense Axel Kicillof, compartieron la derrota y en un gesto que acompañó el mea culpa presidencial ("todos los que estamos aquí escuchamos") se quitaron el barbijo y dieron la cara. Pero uno solo habló, fue el jefe de Estado.

El matrimonio de cuatro que constituye la alianza gobernante apenas comienza a recibir el cimbronazo de la elección. Algunos preveían una derrota o un triunfo muy ajustado pero en cambio fue una catástrofe, una avalancha que arrastra a la cúpula societaria sin cuantificar o diferenciar responsabilidades. Quienes dicen que el costo debe atribuirse exclusivamente al Presidente y sus errores de gestión, tienen el convencimiento de que la participación en campaña de la vicepresidenta y de su hijo y jefe del bloque de diputados oficialistas, como también de Massa, evitaron que el golpe fuera aún mayor.

En cambio, algunos comentarios son lapidarios y con las urnas recién abiertas anticipan mayor presión e intervención K sobre la gestión y sobre aquellos "funcionarios que no funcionan", al decir de la propia Cristina Fernández. A los reclamos contra Cafiero, se le pueden sumar pedidos de renuncia en cadena contra gran parte de los miembros del gabinete, desde el ministro de Economía, Martín Guzmán, al de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, ministro siempre apuntado por el ala kirchnerista. La cabeza del titular de Hacienda también está en riesgo. Guzmán aún no cerró con el FMI y en estos días debía presentar el Presupuesto en el Congreso. Le apuntan quienes piensan que el voto bronca está motivado por la falta de plata en los bolsillos, la inflación y el crecimiento de la pobreza entre otras grandes deudas sociales.

No todos piensan igual. Son quienes no comparten la modalidad de gestión del Senado ni la prioridades de la expresidenta. Los que consideran que este domingo se cerró un ciclo y que no puede gobernar un monstruo con cuatro cabezas. Ni la reforma judicial, ni disputar poder con los medios de comunicación están en la agenda de la gente. Hasta la herencia que dejó Mauricio Macri quedó a resguardo de las urnas. 

Tan distintas serán las miradas que la puerta de salida no será la misma. Increíblemente, están quienes piden que Cristina Fernández tome las riendas junto a Sergio Massa. Del otro lado, piden reforzar la unidad pero dar autonomía al Presidente. El problema es que sepan qué hacer y que coincidan. 

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