Catástrofe electoral

El País 13 de septiembre de 2021
Con caídas resonantes como en la Provincia de Buenos Aires, el oficialismo quedó muy condicionado. Solo ganó en el NOA y Formosa. "Acatamos la decisión del pueblo", dijo Alberto. Los números de la elección cambiaron el escenario político.
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Con duras derrotas en casi todo el país, el Gobierno nacional queda muy golpeado pensando en las elecciones de noviembre y con condicionamientos para lo que le queda de gestión. La caída de todo el peronismo unido no aparecía en ninguna de las encuestas y tomó por sorpresa incluso a los sectores más optimistas de la oposición. Pero el impacto más fuerte fue lo que sucedió en la Provincia de Buenos Aires, donde las principales figuras del Frente de Todos habían participado activamente de la campaña.

En un contexto en el que el gobierno había quedado atado a su gestión de la pandemia y con pocos números de la economía para mostrar, el oficialismo se había planteado ganar “aunque sea por un voto”. En esa elección imaginada se cimentaba la estrategia para los próximos dos años y algunos ya mencionaban la posibilidad de repetir la fórmula que había ganado en 2019, con Alberto Fernández y Cristina Kirchner indemnes. Ahora el escenario cambió drásticamente.

“Cuando el pueblo se expresa es un dato que tomamos en cuenta y acatamos. Algo no debemos haber hecho bien para que el pueblo no nos acompañe. Hay una demanda que no hemos satisfecho y a partir de mañana trabajaremos en eso”, dijo el presidente Alberto Fernández desde el búnker del Frente de Todos en Chacarita. “Estamos frente a dos modelos de país, uno es el que incluye a los argentinos y otro que los deja afuera. Ahora nos tenemos que proponer un objetivo: vamos a corregir los que se aya hecho mal o lo que no se haya hecho. La campaña acaba de empezar y en noviembre tenemos que ganarla”, dijo entre aplausos y rodeado de los principales referentes del frente, entre ellos Cristina, Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa.

La onda expansiva en la Provincia de Buenos Aires alcanzó a todos los sectores del FdT. Victoria Tolosa Paz era la candidata puesta por Alberto Fernández, pero Máximo Kirchner había articulado con todos los sectores internos y Axel Kicillof es el dueño de casa. Si bien hacía 15 años que el kirchnerismo no ganaba una elección de medio término en territorio bonaerense, ésta debe ser la derrota más dolorosa de todas porque fue con todo el peronismo unido. 

Al analizar el mapa del país, la imagen de la derrota resulta más extendida. A la histórica franja central opositora que iniciaba en Córdoba, Mendoza, San Luis, Entre Ríos se le sumaron todo el resto de los distritos con excepción del NOA y Formosa. 

En la Ciudad de Buenos Aires, el distrito de origen del PRO, y donde desde 2007 no pierde elecciones, estaba en juego el liderazgo de Larreta. La salida de Bullrich, la aparición de López Murphy y la de Milei obligaban al jefe de Gobierno a responder con votos. Si bien la elección de Vidal fue menor a la esperada, la suma de los votos de Juntos pasó el 48%. Pero Larreta no sólo sonreía por lo que pasaba en el distrito propio sino por la suerte de ex vice del otro lado de la General Paz, que se había impuesto en la interna contra Facundo Manes y que ahora aparece como el favorito en Provincia para noviembre. 

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