Un mensaje de WhatsApp logró una ola de solidaridad con 800 afganos

El mundo 31 de agosto de 2021
Lo que comenzó como una cadena de pedidos terminó en una campaña de donación sin precedentes en Rota, donde funciona una base naval a la que llegaron mujeres y niñas refugiadas.
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No han visto nunca sus caras, no conocen sus apellidos ni cuánto tiempo estarán en la base aérea cercana a su pueblo, pero a los roteños les da igual. Desde que supieron que unos 800 afganos iban a llegar a la base aérea se puso en marcha un movimiento solidario improvisado que ha desbordado todas las previsiones. 

Leticia Armstrong no se podía imaginar cuando empezó a mandar mensajes a sus amigos y conocidos para pedir productos de primera necesidad para los evacuados de Afganistán que iba a ser el inicio de una cadena imparable. "Cuando me enteré que llegaban los de Afganistán a la base cercana envié un mensaje a mi familia y a mis amigos para ayudar. La mejor forma era donar juguetes o ropas para hacérselos llegar a través de compañeros estadounidenses que viven en Rota. Ellos no nos pedían ningún tipo de ayuda, pero dentro de la base hicieron un voluntariado y en las reuniones que hicieron ya se habló de la necesidad de reunir productos básicos". 

Sobre todo son mujeres y niñas los que han llegado a la base estadounidense de Rota, en territorio español sobre la bahía de Cádiz, y la intención fue hacerles su estancia lo más llevadera posible. En este momento se encuentran en un recinto cerrado precintado, dentro de las carpas levantadas en el campo de beisbol de la base. Llegaron el viernes, pero son muchos los lugareños que trabajan sin descanso pensando en ellos desde el inicio de la semana. 

"Lo hemos hecho por demostrar amor a esas personas que vienen huyendo de esa situación y que se vea que sigue habiendo gente buena en el mundo. No nos importan razas ni colores y nunca sabemos lo que nos puede pasar. Me ha sorprendido muchísimo y nunca me habría imaginado que iba a llegar tanta gente a colaborar", reconoce Leticia.

"El corazón que tienen las personas es tan grande que provoca que se revolucione esto de esta manera", dice emocionada Valle, una de las coordinadoras. Funcionarios del Gobierno de Estados Unidos, militares españoles, la Cruz Roja y los voluntarios de la base están velando por el bienestar de los recién llegados, pero han aparecido unos colaboradores con los que no se contaba.

"Llamaba gente de Sevilla, Madrid o Málaga. Una señora se nos ofreció a venir desde Almería y parando por diferentes ciudades recogiendo cosas. Nos ha impactado ver cómo tanta gente se ha volcado, es para estar orgullosos", remarca José Esteban Peña, otro de los voluntarios. Laura, exmilitar, no se ha sorprendido por la reacción de su pueblo. "A mí siempre me ha gustado ayudar y ésta ha sido una oportunidad muy grande de colaborar. El pueblo de Rota siempre ha sido muy solidario y no conocer a las personas a las que se ayuda no es un impedimento".

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