Un mate amargo

Sociedad 29 de agosto de 2021
Tomar mate, una costumbre argentina que ya es casi un lujo: ¿por qué está tan cara la yerba?
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Hace unos años, en tiempos electorales, las encuestas y sondeos de opinión mostraban a la inseguridad al tope de los reclamos. Ahora, los entrevistados no dudan en citar a la inflación en primer lugar, y no es para menos con las subas mensuales de la mayoría de los productos de la canasta básica.

Alimentos de primera necesidad como lácteos, verduras y carne no paran de aumentar, incluso a un nivel mayor al de los demás productos y servicios, y esto es algo que se va normalizando con los años. En julio de 2018 la yerba mate de 500 gr costaba $43,49 en promedio, de acuerdo al Índice de Precios al Consumidor del Indec. Tres años después, en igual mes de 2021, el mismo paquete más que cuadruplicó su valor.

El mate es una tradición, que para muchos funciona como un alimento más, y está probada la calidad nutricional y beneficios para la salud de la yerba. Se ha declarado la bebida nacional argentina, es la infusión más consumida y la yerba ya tiene su día nacional. El consumo anual por habitante ronda los 6,5 kilos (100 litros bebibles), el 60% se vende en paquetes de medio kilo y el 35% en envases de un kilo.

Aumentó más del 6.000% desde el 2008
Según el IPC, el paquete de 500 gr de yerba mate costaba en promedio $146,79 en enero y en julio ese valor trepó a $203,38, lo que marca una suba del 38,5% en lo en el período. Eso es casi diez puntos más que la variación acumulada del IPC general en ese lapso: 29,1%.

En el primer semestre del año ya se cosecharon más kilos de hojas que en igual período del 2020, con más de 500.000 toneladas producidas, según el Instituto Nacional de la Yerba Mate. Así, el volumen de yerba mate para el mercado interno alcanzó las 138.700 toneladas y la destinada a la exportación rondó las 18.000 toneladas, en la primera mitad del año. Esto demuestra que no hay problemas de abastecimiento: la oferta es abundante, tanto para el consumo local como para las ventas al exterior.

Desde las asociaciones de productores se quejan de la gran diferencia entre lo que cobra el productor y el precio de las góndolas. Y un informe elaborado en 2021 por el sector de Economías Regionales de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa lo demuestra: sólo el 22,4% del precio final del kilo de yerba en el canal minorista le queda al productor de la materia prima. Hace cinco años, obtenía el 34%, según Cámara de Molineros de la Zona Productora (Misiones).

Ese reparto tiene otro integrante, que no participa de la producción ni la comercialización aunque igual cobra una gran tajada y es el Estado: la presión impositiva sobre el producto alcanza el 39,3% del valor en las góndolas, según el estudio de CAME. En este caso, los molineros misioneros recuerdan que los impuestos eran de sólo el 22% en 2016.

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Como ocurre en otras industrias de alimentos, hay un pasaje de atomización a concentración: miles de productores primarios y una decena de comercializadores del producto (Establecimiento Las Marías, Cooperativa Liebig, Molinos Río de la Plata, entre los mayores), lo que explica en parte por qué el primer eslabón de la cadena es el que menos gana.

A grandes rasgos, en el sistema agroindustrial hay más de 200.000 hectáreas plantadas con yerba mate (el 90% en Misiones), casi 10.000 productores, 20.000 cosechadores temporarios, 200 secaderos y 100 establecimientos molineros y fraccionadores, según el INYM.

Precisamente este es el órgano oficial que fija el precio de la hoja verde entregada por los productores a los molinos, y también el de la yerba canchada. Cuando no hay acuerdo en la sesión del directorio del INYM, esos valores los fija la Secretaría de Agricultura de la Nación.

Con vigencia hasta septiembre de 2021, se terminó laudando un precio mínimo de $29.700 para la tonelada de hoja verde puesta en secadero y de $112.860 para la de yerba canchada, que representan un 22% más que en el anterior acuerdo.

Volviendo al primer punto, el productor recibe al menos $29,70 por el kilo de hoja verde puesto en secadero, y luego desde el molino hasta el supermercado se llega a un precio final que hoy ronda los $500. Un mate amargo, aunque le pongan endulzante.

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